Alcoa: ¿Un futuro verde?

Liberty mantiene la oferta por la planta de San Cibrao de Alcoa. Desde el Comité de empresa celebran la noticia como el principio de la transición hacia la producción verde. Sin embargo, la realidad del sector y el estado del arte de los procesos productivos no permiten sostener el optimismo sindicalista.

Tras casi un año de movilizaciones y en huelga indefinida desde el pasado mes de octubre, el Comité de Empresa y Alcoa llegaban a un acuerdo. Suspender la huelga e iniciar la negociación de la venta de la planta de producción de aluminio primario de San Cibrao a la Sociedad Estatal de Participaciones industriales (SEPI). Hace escasas horas ambas partes anunciaban que Liberty mantenía su oferta por la factoría. Liberty House es un grupo industrial con sede en Londres especializado en productos básicos, reciclaje de metales, fabricación de acero, aluminio y productos de ingeniería.

Los planes verdes de Liberty y el Comité de Empresa

Uno de los argumentos esgrimidos durante estos meses por el Comité de Empresa ha sido que la venta de la empresa y sus intalaciones a Liberty significaría el comienzo de la transición de la producción hacia la producción verde.

Poniendo un marco energético estable, la producción de aluminio en España es totalmente viable, como lo es en Alemania y en el resto de países de Europa que producen aluminio. Además, el aluminio es un material imprescindible para caminar hacia la eliminación del plástico que tantos problemas medioambientales está causando, es un material muy ligero y reciclable en un 99,9%. Si además se consigue que se utilicen energías renovables en un 100%, tenemos la oportunidad de producir aluminio verde, cada vez más demandado

José Antonio Zan, presidente del Comité de Empresa de Alcoa.

Sin embargo, no está nada claro que eso fuera posible en el marco actual de precios. En la producción de aluminio se requieren alrededor de 13 KW/h por tonelada métrica. Pero el gobierno de España dejó a la industria fuera del estatuo de consumidor electrointensivo. Según cálculos del sector, el precio de la electricidad ha aumentado una media de 35€ por MW/h entre 2013-2017 y hasta casi 50 euros por MW/h durante 2018-2019, un alza del 40%. En esta situación, aseguran que la transición hacia energías limpias en la fabricación primaria terminaría con cualquier atisbo de competitividad si el gobierno no decide permitir el acceso a precios menores.

El argumento eco-estratégico de Alcoa

Un argumento a favor de asegurar a Alcoa el acceso a electricidad barata es el estratégico. Lo que es cierto es que mundialmente existe una carrera hacia la descarbonización del sector y estar en ella es fundamental para la transición verde.

A día de hoy entre el 80 y el 90% del aluminio primario que utilizan las empresas del sector proviene de sus plantas en Galicia y Avilés. Y el sector en sí sería estratégico para satisfacer la demanda creciente en dos sectores fundamentales en la transición verde: movilidad eléctrica -que quiere aluminio para chasis y estructuras ligeras- y construcción, dado que 1,2 millones de viviendas tendrán que cambiar entre otras cosas, sus cerramientos y ventanas.

El aluminio debe ser reconocido como el metal del futuro, para hacer los vehículos más ligeros y reducir sus emisiones de CO2, y para desarrollar la economía circular. Y frente a una redistribución del comercio internacional, estamos trabajando con el gobierno y Europa para proteger nuestra industria

Guillaume De Goÿs, presidente de Aluminium France

La carrera por la descabonización también es una realidad. La pasada semana UC Rusal anunció la implementación de un plan estratégico de reducción de emisiones por el que se compromete a emitir un 35% menos de gases de efecto invernadero para 2030 y llegar a cero emisiones netas antes de 2050. El grupo ya utiliza energía hidráulica y figura como el mayor productor de aluminio primario con bajo contenido en carbono. También ha anunciado una alianza con la coreana Mingtai, que procesará el aluminio Allow (bajo en CO2) de Rusal para obtener productos con una huella de carbono varias veces menor que el promedio de la industria.

Mientras, en Francia, el nuevo presidente de Aluminium France cree fundamental trabajar en la descarbonización de la producción. Sin embargo, admite que no existe una tecnología industrial para eliminar emisiones CO2 sin perder competitividad. La solución, reconoce, sería la electrificación renovable en parte del proceso, pero supondría un importante aumento de costes.

¿Pero es posible una producción verde de aluminio?

La gigantesca balsa de lodos rojos de Alcoa en Xove

Producir aluminio con energías renovables es una propuesta atractiva en un sector responsable a día de hoy de más del 2% de las emisiones globales de CO2. De hecho, la industria del aluminio ha sido identificada por la ONU como uno de los siete sectores con mayores dificultades para reducir las emisiones de carbono.

Pero en la producción primaria de aluminio, el CO2 no es el peor de los residuos contaminantes. El principal residuo de la extracción de la alúmina de la bauxita es una masa húmeda, el llamado lodo rojo, altamente tóxico y básico, que se almacena en unas piscinas especiales para que no contamine aguas y campos circundantes.

La planta de San Cibrao cuenta con una de las mayores piscinas de lodos rojos de toda Europa. Con una vida útil declarada hasta 2025, el riesgo de ruptura del dique de contención es una de las principales preocupaciones de organizaciones ecologistas y conservacionistas. El pasado mes de junio la Sociedad Gallega de Historia Natural solicitó a la Xunta medidas legales para bloquear los activos de Alcoa con el fin de asegurar la descontaminación de sus instalaciones en caso de cierre.

La innovación tecnológica da algunas esperanzas cara al futuro. En 2016, la canadiense Orbite se presentó como la primera compañía de aluminio verde del mundo y patentó el proceso Orbite que permite extraer el 100% de la alúmina de la bauxita, reduciendo la cantidad de residuos y los costes. Según la firma, este proceso se podría aplicar a los lodos rojos y recuperar alúmina, tierras raras usualmente presentes, cobalto y otros metales lo que permitiría transformar un pasivo medioambiental en un activo comercial. Sin embargo, a pesar de las esperanzas levantadas, la compañía declaró quiebra en 2017 entrando en un proceso judicial que sigue abierto a día de hoy.

El aluminio y la economía circular

Reciclado de aluminio por Hydro

A pesar de todos los problemas de la producción, la Asociación Española de Aluminio (AEA) ha iniciado una serie de acciones encaminadas a poner en valor el aluminio y posicionarlo como uno de los materiales de referencia en el camino hacia la Economía Circular.

El ciclo de vida del aluminio es muy elevado, pudiendo llegar a los 80 años de vida útil en sectores como el de la construcción, o de 20 a 50 años en otros como el transporte

Manuel Mota, Director Técnico de Lacado de la Asociación Española del Aluminio

Su baza: el alumino de segunda generación. Un tipo de producción que además podría encarar la transición con los precios eléctricos actuales. Es el resultado de un proceso de reciclaje que emplea sólo el 5% de la energía necesaria para la producción a partir de bauxita. El grupo noruego Hydro lidera el reciclado de aluminio en España con una capacidad de recuperación cercana a las 100 mil toneladas anuales.

Pero tampoco el aluminio reciclado está libre de problemas medioambientales. En los tratamientos de transformación y acabado intervienen procesos químicos que también son altamente contaminantes. La investigación en fórmulas alternativas es uno de los principales retos del sector pero no se prevén innovaciones en un plazo inmediato.

Alcoa: ni verde, ni brillante

El camino del sector hacia la sostenibilidad medioambiental no ofrece soluciones fáciles. Hoy por hoy, hablar de aluminio verde es una contradicción en los términos. A todo lo que se puede aspirar a corto plazo en la producción primaria es al aluminio bajo en emisiones. Y para que sea competitivo necesitaría un acceso, ahora negado, a tarifas eléctricas preferenciales. Y ese sigue siendo con Liberty o con cualquier otro inversor, el callejón sin salida de Alcoa.