Alemania acelera sus objetivos climáticos bajo presión: en 2030 la reducción de emisiones será del 65%

Manifestantes en la puerta del Tribunal Constitucional alemán pidiendo una aceleración de los objetivos climáticos. Manifestantes en la puerta del Tribunal Constitucional alemán pidiendo una aceleración de los objetivos climáticos.

La coalición entre conservadores CDU/CSU y el centro izquierda SPD que gobierna Alemania anunció una serie de ajustes a su ley del Clima que acelera sus objetivos climáticos con una reducción de emisiones desde el del 55% hasta el 65% para el 2030. Al mismo tiempo adelanta la neutralidad climática a 2045. El proyecto anterior fijaba ese umbral en el 2050. La razón: la presión electoral de Los Verdes y una demanda de los jóvenes ecologistas al Tribunal Constitucional.

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Objetivos climáticos, Tribunal Constitucional y presión electoral verde

Schulze y Scholz conversan tras la presentación de los nuevos objetivos climáticos
Schulze y Scholz conversan tras la presentación de los nuevos objetivos climáticos

El anuncio de nuevos objetivos climáticos por la ministra de Medio Ambiente, Svenja Schulze y el vice canciller Olaf Scholz es la reacción del gobierno al golpe recibido el jueves de la pasada semana cuando el Tribunal Constitucional del país dio la razón a una demanda presentada por jóvenes ecologistas que argumentaban que la falta de objetivos claros dejaba como carga a las generaciones futuras reducir las emisiones de CO2 a partir de 2030.

Un motivo de fondo para esta reacción es el claro avance de los Verdes en las encuestas cuando faltan solo cinco meses para las elecciones al Bundestag.

El anuncio se hizo en una rueda de prensa convocada de forma precipitada tras una reunión del gabinete. Entre las decisiones que se introducirán al nuevo texto de la ley de Clima están los nuevos objetivos climáticos: la reducción de emisiones en un 65% respecto de los niveles de 1992 en 2030 comparado con el objetivo de 55% de reducción en la versión anterior y la neutralidad climática en el 2045 en lugar de en el 2050.

Bajando al detalle el nuevo texto propone reducir la emisión de gases de invernadero en un 88% para el 2040. La escala de recortes es de un 25% en la década del 2020, 23% en la década del 2030 y de un 14% en la década del 2040, de acuerdo con Shulze. La ministra declaró que Esta vez no estamos trasladando el peso fundamental a las generaciones futuras… se refería desde luego al esfuerzo de recortar emisiones.

El Tribunal Constitucional y los jóvenes ecologistas

Luisa Neubauer, activista medioambiental juvenil, creadora de Juventud por el Clima en Alemania, lideró la demanda contra el Gobierno presentada en el Tribunal Constitucional. La sentencia obligó a la coalición a cambiar la Ley del Clima y aumentar sus objetivos climáticos.
Luisa Neubauer, activista medioambiental juvenil, creadora de Juventud por el Clima en Alemania, lideró la demanda contra el Gobierno presentada en el Tribunal Constitucional. La sentencia obligó a la coalición a cambiar la Ley del Clima y aumentar sus objetivos climáticos.

En una operación oportunista el gobierno de coalición dejó en términos excesivamente vagos qué era necesario hacer después de 2030 en su proyecto anterior. Fue esta debilidad lo que explotaron los grupos de jóvenes ecologistas en su demanda ante el Constitucional afirmando que se les dejaba a ellos el peso de las decisiones, una suerte de legado que atentaba contra las libertades individuales de las generaciones venideras que deberían afrontar las medidas de emergencia para reducir las emisiones a consecuencia de unos objetivos climáticos insuficientes.

El tribunal de Karlsruhe les dio la razón en un fallo histórico. El Gobierno de Alemania ha sido especialmente sensible a la acción de los grupos industriales con quienes mantiene relaciones fluidas, apartando de sus labios el cáliz de la amarga medicina. Pero ocurre que en la era de las pandemias los objetivos climáticos en algunas naciones europeas tienen especial incidencia y al socaire de este viento el partido Los Verdes ha hinchado sus velas y amenaza con la posibilidad de ser una fuerza determinante en el escenario político. Las elecciones al Bundestag son dentro de 5 meses.

La canciller Angela Merkel, que no está previsto que se presente en representación de su partido, padece además la presión por la derecha de Alternativa por Alemania (AfD) lo que deja a la coalición un sendero estrecho por el que transitar.

La Gran Coalición a la gresca por los precios del CO2

Pero, como no podía ser de otra forma, la presión de las circunstancias y el efecto del fallo del Constitucional se hacen sentir también en el interior de la coalición. Los grandes reveses someten a las coaliciones de gobierno a inevitables tensiones internas. Es el caso. El ajuste de objetivos climáticos ha abierto un debate entre socios sobre el precio de los derechos de emisión que pagarán los consumidores a partir de este año sobre los combustibles de calefacción y transporte.

Una de las medidas más destacadas en el Programa alemán de acción climática 2030 es un esquema adicional de fijación de precios del CO2. Este esquema está dirigido a dos sectores que no estaban cubiertos por ETS: el transporte y los edificios (principalmente calefacción).

Estos sectores se alimentan principalmente de combustibles fósiles, como el gasóleo para calefacción que se utiliza en los hogares. Ambos son responsables de aproximadamente el 33 por ciento de las emisiones de Alemania. Las emisiones del sector de la construcción han caído un 38 por ciento desde 1990, pero las del transporte han aumentado un 1,8 por ciento. La reducción de emisiones en estos sectores tiene que acelerarse para alcanzar los objetivos climáticos. Para acelerar la reducción de emisiones, Alemania introdujo un esquema de fijación de precios de CO2 para ambos a partir de este año.

El régimen de emisiones se inició en enero de este año con un precio fijo de 25 euros por tonelada de CO2. Este precio se corresponde con un incremento de 7 céntimos por litro de gasolina, 8 céntimos por litro de gasóleo, 8 céntimos por litro de gasóleo para calefacción y 0.6 centimos más por kilowatt hora de gas natural, IVA incluido en todos los casos. El precio se incrementará gradualmente hasta los 55 € en 2025. A partir de 2026, el precio del CO2 se determinará por subasta, con una banda de precios de entre 55 y 65 € fijados para 2026.

El precio del CO2 será pagado por los minoristas de calefacción y combustibles para motores. Los minoristas ajustarán los precios del combustible para compensar los costos adicionales, de modo que los consumidores pagarán las emisiones que causan en el precio del combustible. Es decir hay un mecanismo de traslado de los precios de ajuste de las emisiones a los consumidores. Un efecto similar al de los mayores costes de la transición energética alemana denominada Energiewende.

De acuerdo con fuentes próximas al gobierno alemán el SPD, los socialdemócratas, se resisten a la idea de que el precio actual de 25 € por tonelada aumente porque afectaría a los sectores más desfavorecidos de la población.

Tampoco hay un acuerdo claro sobre la aceleración de las energías renovables respecto de los calendarios y objetivos climáticos en vigor, otro tema en el que se enfrenta el SPD con la CDS/CDU. Los flecos de este proyecto según las fuentes consultadas son todavía muchos y serán objeto de intensas discusiones entre los miembros de la coalición de aquí a cuando se apruebe el nuevo texto, si es eso ocurre en el breve plazo de una semana, en el próximo consejo de ministros.