Cambio climático: Alemania quiere a Rusia abordo

Putin acepta ahora el cambio climático. Alemania quiere a Rusia abordo.

Esta semana la cancillería alemana deslizó a medios de prensa un documento sin fecha ni firma pero de indudable factura oficial por su formato y por quienes lo dejaron ver, que es un nuevo intento de Berlín por establecer una estrategia de conjunto frente a Rusia con el cambio climático como eje.

En este artículo…

El objetivo de Alemania: Comprometer a Rusia en los esfuerzos frente al cambio climático

El sistema de los documentos grises es habitual en lo medios diplomáticos, en particular en la Unión Europea (UE) como forma de hacer llegar opiniones sin suscribirlas con el afán de iniciar un debate y una aproximación de posiciones. Como es habitual uno de los medios de prensa agraciados por el regalo de fuentes diplomáticas ha sido el Financial Times.

Lo llamativo es que el primero de los tres puntos con los que se abre el documento está relacionado con el medio ambiente. El documento señala que la UE debe intentar desarrollar una estrategia estructurada, concreta y detallada de cómo comprometer a Rusia en esfuerzos multilaterales para hacer frente al cambio climático.

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Rusia protesta contra el cambio climático
Las protestas contra el cambio climático en Rusia no han movilizado grandes grupos

El segundo punto del documento propone establecer consultas de alto nivel entre la UE y Estados Unidos sobre Rusia, y el tercero establecer un fondo destinado a la sociedad civil rusa con el objetivo de financiar proyectos sobre cambio climático encarados por organizaciones no gubernamentales en el país, en la UE y en los seis países del bloque del este, Ucrania, Moldavia, Bielorrusia, Georgia, Armenia y Azerbaiyán que son los denominados Socios del Este.

El aumento de la temperatura de la atmósfera y los problemas de contaminación del medio ambiente de acuerdo con los observadores de la situación interna en Ruisia ha comenzado a despertar una inquietud creciente en la sociedad postsoviética que tiene una trayectoria de agresiones serias al medio ambiente. Pero esto no fue siempre así…

Lo que el documento no cuenta, ni los analistas recuerdan, aunque bien viene al caso es que en 1919 en medio de la guerra civil postrevolucionaria una delegación de la región de Astracán obtuvo del gobierno revolucionario en Moscú que se declarara una reserva natural en el delta del Volga. La medida recibió trámite de urgencia y la región se convirtió en la primera zapovédnik, es decir una región natural santuario, y tras ello en 1921 se promulgó una batería de leyes que ordenaban la protección de zonas naturales significativas en todo el continente ruso. La idea era conservar estas zonas como reservas naturales sin intervención humana.

Es decir que el tema tiene su peso histórico para la población de Rusia, desde que en 1918 el gobierno decretó la ley de bosques que reservaba el 50% de la masa forestal del país para la conservación de los monumentos naturales. Que se haya detectado esta sensibilidad en la población no es por lo tanto sorprendente. Especialmente si a ello se le suma el accidente nuclear de Chernobyl, en cuya gestión estuvo implicado el Kremlin. Por añadidura la Taiga constituye uno de los ecosistemas y masas forestales más grandes del mundo.

La diplomacia del medio ambiente

Zapovédnik de Astracán, Rusia. La preocupación social por el cambio climático tiene raíces en los años de la revolución.
Zapovédnik de Astracán, Rusia

La iniciativa bien podría calificarse como diplomacia del medio ambiente, aunque nadie se llama a engaño en Bruselas ni en ninguna de las capitales europeas. Lo que moviliza a Alemania es su intento de reanimar las relaciones bilaterales entre dos socios comerciales que tienen en común un proyecto de la envergadura de los gasoductos Nord Stream 1 y 2.

En particular el NordStream 2, virtualmente terminado, es objeto de presiones sistemáticas por parte de los aliados de Alemania y las naciones del este y norte de Europa como Polonia, o las naciones del Báltico, a las que se ha unido también Holanda en varias oportunidades.

La idea de que el bloque europeo debe desarrollar una estrategia detallada y concreta sobre el cambio climático como parte de un esfuerzo más amplio por comprometer de manera selectiva a Rusia se ha esbozado en la perspectiva de una reunión de la UE para tratar la cuestión de Rusia más adelante este mes.

Pero tanto la propuesta como la iniciativa de Alemania no pueden ocultar que este es un momento muy bajo en las relaciones entre la UE y Rusia tras el atentado contra la vida del dirigente opositor Alexei Navalny y la represión a sus seguidores. Aunque la tensión de fondo es el resultado de la invasión de la península de Crimea por Rusia en 2014 tras la ruptura de Ucrania con Moscú y su acercamiento a Bruselas.

Divisoria de aguas

La cuestión de Rusia es una divisoria de aguas en la UE. El grupo de naciones del Báltico, Polonia y otros de sus aliados se oponen a normalizar las relaciones con Moscú, y París quiere encontrar un punto de equilibrio en las relaciones multilaterales que coincide de forma estratégica con el de Alemania.

Lo cierto es que Alemania tiene en buena medida la llave energética del norte de Europa con la red de gasoductos en los cuales Gazprom tiene el 51% de las acciones y que involucra a grandes empresas como Wintershall Dea, E.ON a través de su filial PEG Infrastruktur, Nederlandse Gasunie, y Engie. Es decir un mosaico de los intereses más concentrados del gas en el norte europeo.

La cuestión del gas es una no nonsense como dirían los ingleses, puesto que una vez decretada la paralización de la generación nuclear Alemania realmente necesita un combustible de transición para superar las interrupciones del suministro renovable, pero de paso deja en sus manos el suministro de algunos de los Socios del Este, por ejemplo Ucrania, que carecen de una infraestructura energética independiente o de bajas emisiones y que en algunos casos dependen de las interconexiones de red con Rusia.

No está claro a estas alturas qué concesiones o acuerdos en torno a las políticas de cambio climático pretende Alemania que la UE cierre con Rusia. En el borrador de documento no están definidos esos objetivos. Lo único que se declara es el interés por abordar esta cuestión.

Recuperar la alianza con Estados Unidos

El hecho de que en Estados Unidos el nuevo Gobierno de Joseph Biden haya anunciado su interés por retomar la relación con los signatarios del Acuerdo de París de 2017 sobre el cambio climático y la reducción de emisiones de gas de efecto invernadero es seguramente uno de los factores que alimentan las expectativas de Alemania y Francia.

Washington ha reforzado la señal de sus intenciones designando como Enviado Especial para el Cambio Climático al ex secretario de estado John Kerry. El borrador en circulación acusa a Rusia de violaciones de la ley Internacional, de una ofensiva contra la sociedad civil, campañas para influir sobre los estados vecinos y ciberataques para dividir a los europeos.

A pesar de que un cambio fundamental en la política exterior rusa no es una expectativa realista en el corto plazo, gestionar el reto de nuestra relación con Rusia debe continuar como una prioridad clave de la política exterior europea, señala el documento. El espíritu del mismo es la expectativa de que se pueda empujar al Kremlin a adoptar posiciones relacionadas con el bien común, como el cambio climático, la seguridad, la emigración o la resolución de conflictos.

Mientras tanto la realidad es que la UE adoptó nuevas sanciones contra Rusia la semana pasada a raíz de la detención y condena de Navalny y la persecución de sus seguidores. Otros incidentes fueron la recepción hiriente a José Borrell, el jefe de la diplomacia europea, y del otro lado la expulsión de diplomáticos rusos en países europeos.

Pero pese a este enrarecimiento del clima el documento señala que Rusia a menudo juega un papel indispensable si bien a menudo difícil en varias áreas políticas globales dando a entender que Rusia tiene un interés vital en relaciones estables y previsibles. La agenda abierta para Europa es amplia e incluye la salud, el Oriente Próximo, el Norte de África y temas económicos como la digitalización, el desarrollo del hidrógeno como energía limpia, y la Unión Euroasiática encabezada por Moscú, señala el documento citado por el Financial Times.