Alemania y Gran Bretaña aceleran la transición al coche eléctrico

El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció ayer martes que el Reino Unido prohibirá la venta de automóviles y furgonetas con motores de diésel o gasolina a partir de 2030, diez años antes de lo previsto.

Mientras tanto en Alemania se reunía la Cumbre del automóvil y la Canciller Merkel, tras escuchar a la industria detallaba un nuevo plan de 3.000 millones de euros que se suman a los 2.000 ya aprobados.

Los países europeos están acelerando y recortando fechas en sus planes de transición conscientes de que incentivar el paso a la movilidad eléctrica es la única manera que tienen hoy por hoy de ayudar a su propia industria a no quedar atrás. Los primeros grandes mercados en masificar la venta de coches eléctricos serán los destinatarios de las primeras grandes inversiones de la nueva industria.

Alemania: Incentivos, electrolineras y descentralización

1 En Alemania la venta de automóviles eléctricos había comenzado ya a despuntar con un plan de ayudas a la compra pagado por un fondo dotado a partes iguales por la industria y el estado que afectaba tanto a coches eléctricos como a híbridos. Las ayudas podían sumar hasta 9.000€ en cada nuevo vehículo. Con las nuevas medidas, a partir de 2022 la ayuda a los híbridos se limita a los vehículos cuyo motor eléctrico tenga un alcance mínimo de 60 kilómetros. Y a partir de 2025 se exigirán al menos 80 kilómetros de autonomía eléctrica. Pero lo esencial del nuevo plan es que el gobierno duplica su participación en el fondo agregando 1.000 millones de euros más y extendiendo su participación hasta 2025.

2 La medida más polémica son las ayudas por desguace de camiones. El gobierno alemán ha prometido 500 millones de euros a las empresas que cambien camiones con los estándares de emisiones Euro 3, 4 y 5 por camiones que cumplan con el nuevo estándar Euro 6, y otros 500 millones de euros para compras públicas, fundamentalmente camiones de bomberos. Las críticas ecologistas se centran en que los camiones de diesel con el nuevo estándar serán los más beneficiados de estas ayudas y sin embargo el impacto en emisiones de una renovación del parque sería anecdótica. Los ecologistas piensan además que incentivar los nuevos camiones diesel cierra la puerta a una implantación posterior temprana del camión eléctrico.

3 El objetivo del gobierno federal alemán es contar a fines de 2022 con sistemas de carga rápida en un cuarto de las estaciones de servicio, a finales de 2024 en la mitad y a finales de 2026 en tres cuartos. Ha presionado abiertamente a la industria para que aporte económicamente y ayude a hacer realidad con una contribución significativa los 15.000 puntos de recarga accesibles al público que el gobierno quiere tener ya abiertos a finales del año que viene de 2021.

4 El gobierno dota además un nuevo fondo con 1.000 millones de euros al que invita a participar a las administraciones regionales. Se trata de incentivar a los gobiernos de los lander, en los que a menudo las carteras de movilidad y medioambiente están en manos de los Verdes, a ensayar sus propios programas de ayudas a la movilidad eléctrica.

Gran Bretaña: énfasis en la fabricación de baterías

1 La originalidad principal del plan británico de transición reside en que destinará 500 millones de libras (560 millones de euros) durante los próximos cuatro años al impulso del desarrollo de la producción de baterías eléctricas.

2 Más modesto que el alemán en las ayudas al consumidor, dedicará 582 millones de libras (650 millones de euros) en incentivos a la compra de vehículos eléctricos e híbridos de gran autonomía eléctrica.

3 A difernencia de Alemania, Gran Bretaña invertirá directamente para acelerar el desarrollo de electrolineras. A este objetivo dedicará 1.300 millones de libras (1.450 millones de euros) de los fondos públicos.

Estos fondos se integran dentro del proyecto de financiación del plan de diez puntos para la reindustrilización verde presentado por el primer ministro Johnson, que además del adelanto de la fecha de prohibición de los vehículos con motor a explosión, incluye ejes como la inversión en eólica y nuclear o el compromiso para hacer de Londres el centro global de las finanzas verdes.