¿Burbuja de activos renovables?

Pouyenné alerta sobre la burbuja de renovables Pouyenné alerta sobre la burbuja de renovables

La subasta de eólica off shore en Reino Unido para Inglaterra y País de Gales, que marcó precios sin precedentes en el sector de las renovables por el derecho a explotar el viento sobre el lecho marino hace una semana, sigue provocando reacciones. Patrick Pouyenné, presidente de la petrolera francesa Total, afirmó que estos precios indican la presencia de una burbuja en el sector de las renovables por la escasez de activos.

Ciertamente las subastas para adjudicar emplazamientos y capacidad de generación no se hacen todos los días, y la británica fue la primera en una década. Pouyanné calificó a los precios que se practican en las adjudicaciones de locos. Advirtió que en estos niveles los proyectos son difíciles de rentabilizar y los periodos de maduración de estas operaciones se prolongarán hasta un horizonte inalcanzable.

Las advertencias del presidente de Total se producen en un momento en el cual las empresas de gas y petróleo se enfrentan al dilema de como mantener sus ingresos en estos sectores, que suponen una fuente importante de emisiones de gases invernadero, mientras desarrollan sus activos renovables. Las grandes del sector del petróleo son conscientes de que de este negocio se deriva la capacidad de pagar los dividendos que mantienen su presencia en los mercados de capitales a un bajo coste de financiación, y los flujos de caja necesarios para hacer inversiones en su estrategia de diversificación.

Se han llegado a pagar precios que alcanzan en algunos casos hasta 25 veces los beneficios esperados, unos niveles insostenibles que sugieren que el esfuerzo de conversión hacia las energías renovables puede chocar con el límite de la rentabilidad

Pouyanné en una entrevista con el Financial Times aboga por su diversificación y anuncia que su empresa va a someter en mayo al voto de los accionistas su cambio de nombre por el de TotalEnergies para reflejar las grandes inversiones en generación renovable que está haciendo. Pero, aclara, no dejará de bombear petróleo y gas para financiar este proceso de conversión hacia energías no contaminantes.

Esto marca una diferencia con Royal Dutch Shell que la semana pasada anunció planes para iniciar la desescalada en la producción de hidrocarburos a un ritmo de entre el 1% y el 2% anual, aunque fijó el objetivo de reducir la producción de combustibles tradicionales como la gasolina y el gasóleo en un 55% en el plazo de 10 años.

El desplazamiento responde de un lado a la presión de las nuevas regulaciones sobre emisiones, en particular en Europa; del otro a los inversores institucionales que favorecen formas limpias de generación, quienes han advertido a las grandes corporaciones que si no se pliegan a estrategias productivas menos intensivas en la generación de emisiones de CO2 no contarán con su inversión.

Es, como se comprenderá, una cadena porque a su turno los fondos de inversión y de pensiones -el núcleo de los institucionales- sufren la presión de los ahorradores que confían en ellos sus recursos. Esto ha hecho que, por ejemplo, el fondo IFM que ha ofertado por Naturgy cante loas a la transición energética, mientras es socio estratégico del trader Trafigura en Impala Terminals, una terminal en el puerto de Huelva dedicada a los concentrados de cobre y zinc.

La potencial existencia de una burbuja de renovables causa incertidumbre

burbuja renovables

Uno de los problemas que los analistas ven en la conversión de las grandes petroleras es que carecen de ventajas competitivas en renovables y que el margen en el negocio de estas energías es del orden del 10% en promedio comparado con el 15% en la cadena vertical de los hidrocarburos. Por añadidura deben volcar recursos ingentes. Por ello la presencia de una burbuja en los activos renovables comienza a crear incertidumbre en el sector.

Modelos desde luego hay para todos los gustos. Shell, por ejemplo, al anunciar sus resultados la semana pasada dijo que incrementaría sus inversiones en renovables y publicidad hasta en un 25%, lo que supone entre 5.000 y 6.000 millones de dólares. Pero esa inversión incluye sus redes de gasolineras y el negocio de lubricantes…

También dijo que va a aumentar su venta de energía eléctrica. Pero no ha asignado una cifra al desarrollo de generación porque ese no es su foco. La empresa vende mucha más electricidad que la que produce y considera que es en el negocio de trading en el que tiene una fuente de ingresos. Se ha propuesto como objetivo vender 560 Terawatt hora de electricidad en 2030, el doble que en la actualidad, pero sin invertir en generación, y aumentará sus redes de recarga de automóviles.

Shell es un gigantesco trader y en general vende tres veces más gas y petróleo que el que produce. Una forma de operar que le reporta ingentes beneficios. Mientras tanto, para la tranquilidad de sus accionistas dijo que mantendrá un incremento anual del dividendo del 4%.

El tránsito de la extracción a las renovables

burbuja renovables
La subasta eólica marina británica alertó sobre la posible existencia de una burbuja de activos renovables.

El hecho que Shell haya decidido reducir la extracción de petróleo mucho antes de que se hayan agotado sus reservas es un indicador del tránsito que estas empresas han emprendido. Pero mientras la anglo holandesa ha decidido esta estrategia, Total piensa mantener su actividad extractiva y su presidente señala que en su opinión no serviría de nada que empresas como la suya, Shell y BP redujeran su extracción de crudo. Afirma en ese sentido que las empresas estatales como Saudi Aramco, la rusa Rosneft, o la Abu Dahbi National Oil Company, se lanzarían a llenar ese hueco y no se notaría reducción alguna en el promedio de producción.

Esto también incumbe a las petroleras estadounidenses. ExxonMobil y Chevron sostienen que el mundo va a mantener durante muchos años aun una fuerte dependencia de los combustibles fósiles y ellas se van a concentrar en mantener el modelo extractivista. Ninguna de ellas piensa variar su modelo hacia una suministradora de electricidad.

Exxon por su parte ha señalado que ha decidido invertir en tecnologías para reducir las emisiones de carbono. Esto pinta un escenario en el cual las grandes petroleras europeas se orientan hacia la generación de energía renovable, con la excepción de Shell que piensa obtener sus ingresos en el sector de la energía eléctrica del trading, y las advertencias de Total que espera financiar su conversión renovable con su actividad extractiva.

Pero el ejemplo de la subasta británica sigue como un llamado de atención. Hay escasos activos renovables de dimensión suficiente comparado con la demanda que se registra. El resultado es que se han llegado a pagar precios que alcanzan en algunos casos hasta 25 veces los beneficios esperados. Se trata de niveles insostenibles y sugieren que el esfuerzo de conversión hacia las energías renovables puede chocar con el límite de la rentabilidad.

Si las empresas que se vuelcan a las energías renovables esperan que los gobiernos les saquen las castañas del fuego regulando precios que hagan viables sus inversiones, pueden chocar contra una pared teniendo en cuenta que los inmensos déficit presupuestarios no podrán mantenerse de forma indefinida, y menos para asegurar el retorno de precios fuera de foco. Como estamos hablando de un sector regulado es difícil que la diferencia se pague vía factura por los consumidores a menos que los gobiernos y la Comisión Europea pierdan el tino.