Riesgo de catástrofe en las balsas de lodos de Riotinto Minera

Balsas de lodos tóxicos de Riotinto Minera Balsas de lodos tóxicos de Riotinto Minera

«La Junta juega a la ruleta rusa con las balsas de lodos tóxicos de Atalaya Riotinto Minera», afirma el hidrólogo Steven Emerman. Los nuevos recrecimientos que ha propuesto autorizar la Delegación Territorial de Minas de Huelva reforzarán las probabilidades de una catástrofe cuya probabilidad era ya del 95% en los próximos 19 años.

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La Junta juega a la ruleta rusa con las balsas de lodos tóxicos de Atalaya Riotinto Minera

Las asociaciones ecologistas de Huelva alertan sobre el intento por parte de la Junta de Andalucía de aprobar un proyecto de Atalaya Riotinto Minera (ARTM) que supone una considerable elevación de las cotas de altura de las tres balsas de lodos con contenido ácido de la explotación de metales de esa minera.

El incremento de la altura supone un aumento significativo de los volúmenes contenidos por las tres balsas. El sistema de aguas arriba de las balsas de ARM ha sido calificado de sumamente peligroso en 2019 por un estudio encargado por la ONG London Mining Network, una de las principales ONGs dedicada a denunciar y prevenir abusos y desastres de la minería en el mundo, a Steven H. Emerman, profesor asociado de la Universidad de Utah Valley, a través de su consultora Malach Consulting Llc.

El estudio señala el alto riesgo de un proceso de licuefacción en las balsas, que son unas gigantescas piscinas de decantación en las que se vierten lodos tóxicos sin un tratamiento de reducción de su contenido de agua, como debería ser la norma. «La Junta juega a la ruleta rusa con las balsas de lodos tóxicos de Atalaya Riotinto Minera», afirma Emerman.

El peligro de licuefacción y las balsas de lodos

Trabajadores refuerzan el dique de una de las balsas de lodos tóxicos de Atalaya Riotinto Minera
Trabajadores refuerzan el dique de una de las balsas de lodos tóxicos de Atalaya Riotinto Minera

El proceso de licuefacción ha sido definido en una instrucción técnica aprobada en el 2020, complementaria al Reglamento General de Normas Básicas de Seguridad Minera que data de 1985, como: «Fenómeno consistente en la elevación de la presión de poro debida a un movimiento sísmico que provoca que los sólidos se comporten como un fluido denso con resistencia al corte muy pequeña o nula».

La definición es limitada porque la licuefacción puede ser un proceso instantáneo independiente de un movimiento sísmico, y provocar una catástrofe por destrucción de las barreras físicas de contención de los lodos.

Esta instrucción fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en el 2020 en un intento fallido de mejorar la reglamentación de seguridad en las inslataciones mineras españolas definidas en el Real Decreto 863/1985, de 2 de abril, en el cual se dejó sin desarrollar en el capítulo 8 la Instrucción Técnica complementaria que precisamente debería establecer la seguridad de las balsas de lodos.

Basta recordar que en 1998 la rotura de la balsa de lodos de una explotación minera a cargo de la empresa sueca Boliden en Aznalcoyar provocó una catástrofe sin precedentes en España por el vertido de los lodos tóxicos a la reserva de Doñana. La tardía Instrucción resalta el nivel de abandono de la legislación de minas española y su liberalidad para con la rapacidad de las empresas mineras.

La Junta de Andalucía autoriza la modificación sustancial de las balsas de lodos para permitir su ampliación

El anuncio de información pública de una nueva modificación sustancial del Proyecto minero Riotinto (PRT) que ejecuta desde 2015 Atalaya Riotinto Minera (ARM), filial de la multinacional Atalaya Mining el 28 de julio en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) ha levantado una ola de críticas. El periodo de información pública se extendió por el plazo de 30 días y ha dado lugar a la presentación de alegaciones por parte de asociaciones de defensa del medio ambiente.

Es de resaltar que lo que el BOJA publica bajo el título de «Otras Disposiciones» no hace mención expresa al contenido del proyecto. Lo introduce como una «Modificación sustancial de la autorización ambiental unificada del Proyecto Minero Riotinto (PRT) como consecuencia de la actuación definida en el documento Actualización del Proyecto Minero Riotinto» (Expte. AAU/SC/013/M2) y sobre el procedimiento administrativo de «Actualización del Plan de Restauración del Proyecto Minero Riotinto (PRT)» (Expte. 258/20/M)».

La forma de anunciar el periodo de información parece un intento de que la autorización que está en el aire pase desapercibida por las partes afectadas.

Estado actual

La gigantesca balsa de lodos tóxicos Aguzadera (Atalaya Riotinto Minera)
La gigantesca balsa de lodos tóxicos Aguzadera (Atalaya Riotinto Minera)

El depósito del subproducto del tratamiento de minerales de ese complejo minero está formado en la actualidad por tres balsas, Gossan, Cobre y Aguzadera, que ocupan juntas 595 hectáreas (1190 campos de fútbol), y albergan ya 182 millones de metros cúbicos de lodos tóxicos.

«Con fecha 2 de julio de 2021 el delegado territorial de Huelva competente en minas, Antonio Agustín Vázquez, hizo una proposición de autorización de un nuevo Proyecto de Explotación hasta el año 2031, incrementando la producción y la consecuente generación añadida de lodos tóxicos en 161 millones de toneladas más, sin que se haya realizado siquiera las consultas previas establecidas en la legislación ambiental vigente, y sin tener en cuenta el proceso de participación pública que ahora se ha iniciado», señala Ecologistas en Acción.

La propuesta incluye un recrecimiento de 29 metros en la balsa Cobre, desde la cota 388 msnm (metros sobre el nivel del mar) hasta 417 msnm, y un recrecimiento de 42,2 metros en la balsa Aguzadera, desde la cota 374,8 msnm, también hasta 417 msnm.

De esta forma los muros de cierre de ambas balsas alcanzarán en algunos puntos alturas de más de 90 metros (como un edificio de 30 plantas). Estos brutales recrecimientos se realizarían sobre una vieja estructura de balsas que fueron construidas en los años 70, 80 y 90 por el peligroso método de aguas arriba, y que desde entonces no han parado de aumentar la altura de los muros de cierre.

Exactamente lo mismo se hizo en Aznalcóllar hasta que la balsa de lodos de Boliden, que contenía apenas 18 millones de metros cúbicos de lodos tóxicos, reventó el 25 de abril de 1998, devastando la cuenca del río Guadiamar hasta el límite del espacio natural de Doñana, lo que se podría haber evitado si se hubieran atendido las reiteradas advertencias previas de técnicos y grupos ecologistas.

Riesgos…

Zona afectada en caso de rotura según el Diario de Huelva basándose en datos de Ayesa para Atalaya Riotinto Minera
Zona afectada en caso de rotura según el Diario de Huelva basándose en datos de Ayesa para Atalaya Riotinto Minera

El riesgo de rotura sobrevuela las balsas mineras de Riotinto y Ecologistas en Acción avisa a las autoridades mineras y ambientales de la Junta de Andalucía que eso provocará una ola de lodos tóxicos que arrasará la cuenca del río Odiel, pondrá en riesgo zonas pobladas de Gibraleón y Huelva, devastará las Marismas del Odiel y, tras desembocar en el mar, muy probablemente contaminará las costas de Doñana.

Igualmente provocará daños incalculables en la economía agrícola y pesquera de gran parte de la provincia de Huelva, igual que provocó la catástrofe de Aznalcóllar durante varios años.

Esto es lo que se deduce de un Estudio de Rotura que realizó la empresa Ayesa en 2014, por encargo expreso de EMED Tartessus (antigua denominación de Atalaya Riotinto Minera), en base a los datos de tamaño, densidad, composición y contenido de lodos del proyecto de entonces. Es decir, cotas máximas que entonces eran de 380 y 373 msnm para Cobre y Aguzadera respectivamente. Con el recrecimiento e incremento de toneladas de lodos que ahora se pretenden autorizar, «los daños de una -más que probable- rotura serán mucho mayores y afectarán a más personas», señala Ecologistas en Acción.

El nuevo proyecto de ARM, cuya aprobación ha propuesto la delegación Territorial de Minas de Huelva, no impone ninguna condición de espesamiento previo de los lodos, por lo que se seguirá vertiendo con un contenido en agua del 66 %, en contra de las recomendaciones básicas de las mejores técnicas disponibles, que aconsejan depositar lodos de alta densidad, con un espesamiento previo hasta reducir el contenido de agua hasta el 35 %.

Esa ausencia de espesamiento del vertido favorecerá que, tarde o temprano, se vaya a producir un fenómeno de licuefacción instantánea en las balsas, y su inevitable rotura, como se produjo el 25 de enero de 2019 en las balsas mineras de Brumadinho (Brasil), provocando la muerte de más de 250 personas.

Promesas incumplidas

«El nuevo proyecto de ARM incorpora, sobre el papel, la conversión de un viejo edificio en una supuesta planta de decantación de lodos. Pero lo cierto es que el anterior proyecto de 2015 ya incluía la construcción de una nueva planta de espesado de lodos que nunca se realizó. Ante la permisividad de las autoridades mineras, durante estos últimos seis años se ha incrementado la cantidad de agua en el interior de las balsas, favoreciendo con ello los episodios de erosión interna de los muros y el incremento de riesgo de rotura por licuefacción instantánea», señalan los grupos ecologistas activos en Huelva.

Ecologistas en Acción presentó hace dos años ante las administraciones medioambientales, mineras y judiciales el referido informe del profesor Emerman, que, entre sus conclusiones, destacaba :

«… la probabilidad de la falla de las presas debido a la licuefacción es del 15 % en un año dado. Este valor numérico es más o menos equivalente a una ronda anual colectiva de ruleta rusa (con un revólver con seis cámaras y una bala) por parte de los trabajadores mineros y los residentes aguas abajo de la mina Riotinto».

Y añadía: «Una probabilidad anual del 15 % corresponde a una probabilidad de la falla de las presas del 28 % en dos años, 38 % en tres años, 48% en cuatro años y 56 % en cinco años. (…) La probabilidad se convierte en 95 % en los próximos 19 años, por lo que la falla de las presas en los próximos 20 años es casi inevitable».

Las conclusiones del consultor Emerman se produjeron en relación al estado de las balsas en 2019. Los nuevos recrecimientos que ha propuesto autorizar la Delegación Territorial de Minas de Huelva reforzarán las probabilidades de una catástrofe.