El G7 apuntaló en la pandemia al sector de combustibles fósiles

El G7 apuntaló en la pandemia al sector de combustibles fósiles El G7 apuntaló en la pandemia al sector de combustibles fósiles

De acuerdo con un estudio de la organización no gubernamental Tearfund las naciones del G7 otorgaron ayudas de forma incondicional al sector de las combustibles fósiles en una proporción superior a las concedidas al sector de las energías renovables.

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El G7 emite el 24% del CO2 mundial y privilegió a los combustibles fósiles

Tearfund, ong clerical que ha denunciado que las naciones del G7 otorgaron ayudas de forma incondicional al sector de las combustibles fósiles en una proporción superior a las concedidas al sector de las energías renovables.
Tearfund, ONG clerical que ha denunciado que las naciones del G7 otorgaron ayudas de forma incondicional al sector de las combustibles fósiles en una proporción superior a las concedidas al sector de las energías renovables.

La ONG clerical basa su estudio en datos públicos y en los procesados por Energy Policy Tracker. El informe señala que las naciones de ese grupo son responsables del 24% de las emisiones mundiales de CO2 a pesar de representar sólo el 10% de la población mundial. El informe revisa el apoyo en el contexto de la pandemia de covid-19 a los sectores intensivos en energía aprobados entre enero del 2020 y marzo de 2021 por las naciones del G7 y los otros participantes en la cumbre de la organización que se realizará entre el 11 y el 13 de junio.

Este análisis demuestra que entre enero de 2020 y marzo de 2021 las naciones del G7 destinaron más de 189.000 millones de dólares a apoyar al sector de los combustibles fósiles: el carbón, el petróleo y el gas, mientras que las formas limpias de energía recibieron 147.000 millones.

Es decir que los combustibles fósiles recibieron más de la mitad del apoyo total a los sectores intensivos en energía. Estas inversiones -incluyendo las diversas formas de ayuda directa y modificaciones en la regulación del medio ambiente favorables a los combustibles fósiles- no son consistentes con la fuerte caída en la tasa de emisiones que se necesita para limitar el aumento de la temperatura global del clima en 1,5 grados centígrados y con los propios objetivos de las naciones del G7 de neutralidad en las emisiones.

Las naciones del G7 también perdieron una oportunidad singular para hacer de su respuesta a la pandemia de la covid-19 un progreso en la política de apoyo a los objetivos sostenibles, señala el informe. Más de 8 de cada 10 dólares comprometidos con los combustibles fósiles carecieron de condiciones verdes: beneficiaron a las actividades intensivas en combustibles fósiles sin requerir ningún objetivo por relación al clima o de reducción en la contaminación.

Mientras tanto sólo 1 de cada 10 dólares comprometidos en la respuesta a la lucha contra las consecuencias de la pandemia beneficiaron a las energías más limpias, como las renovables o la eficiencia energética.

Las inversiones del G7 no son suficientes

Foto de familia de la cumbre preparatoria de ministros de exteriores del G7
Foto de familia de la cumbre preparatoria de ministros de exteriores del G7

El informe saca la conclusión de que las naciones del G7 no invierten a una escala suficiente en tecnologías que apoyen la descarbonización acelerada de sus economías y por ende han renunciado a la mayor creación de empleo que podría haber traído aparejada una respuesta verde a la crisis de la covid-19. «Estos países pueden hacer mucho más para una progresiva transición desde los combustibles fósiles (hacia energías limpias) además de apoyar las condiciones de vida ern los sectores afectados», de acuerdo con el informe.

Es relevante en este sentido que el mes pasado los ministros de Medio Ambiente del G7, con la presencia del enviado especial para el Clima del presidente Joseph Biden, John Kerry, suscribieron un acuerdo en el que se comprometen a dar pasos concretos para acelerar la descarbonización de sus economías.

Además se comprometieron a abandonar cualquier nuevo apoyo directo gubernamental para la generación de energía a nivel internacional con carbón cuando no se hayan arbitrado medidas de captura de carbono. En realidad el comunicado se refiere a ninguna medida lo cual quiere decir que bastaría que se adoptara alguna para que el apoyo se materializara.

El presidente de la cumbre del clima Cop26 y ministro británico, Alok Sharma, señaló que ste compromiso envía una clara señal de que el carbón está en su camino de salida; hemos decidido acelerar la transición para expulsar al carbón sucio, añadió.

En la última semana de mayo la minería del carbón estuvo sujeta a fuertes presiones tras un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en el que se afirma que si se quiere cumplir con los objetivos de frenar el calentamiento global en el 2050 se debe suspender cualquier nueva inversión en la minería del carbón.

El G7 y el carbón

Proyecto de mina de carbón en Whitehaven, Gran Bretaña, aprobada por el gobierno británico el pasado enero
Proyecto de mina de carbón en Whitehaven, Gran Bretaña, aprobada por el gobierno británico el pasado enero

Pero mientras en su respuesta a la pandemia las naciones del G7 dieron más asistencia a los combustibles fósiles que a las energías renovables, la reunión de mayo de sus ministros de Medio Ambiente se comprometió a hacer esfuerzos acelerados para limitar el calentamiento global a 1,5ºC por encima del comienzo de la era industrial.

Previamente el grupo de naciones industrializadas se había fijado como objetivo los 2ºC, algo más fácil de alcanzar pero al mismo tiempo más ineficiente. La contradicción suena a un profundo conflicto de intereses entre las industrias del petróleo, el gas y el carbón y las infraestructuras ya establecidas y la política gubernamental.

Es necesario tener en cuenta que los datos manejados por el informe de Tearfund incluyen a las naciones invitadas este mes a la cumbre del G7: Australia, India, la República de Corea, y África del Sur. Los miembros naturales del G7 son Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido.

Para la ONG las medidas para la recuperación económica tras la pandemia deberían ser una oportunidad sin igual para que la reconstrucción económica se haga sobre objetivos sostenibles. Sin embargo, afirman, hasta el momento el G7 se ha desviado de ese objetivo. El informe apunta en este sentido a medidas como el rescate de Lufthansa por importe de 9.000 millones de euros, sin contrapartida alguna, o el programa de ayudas a los aeropuertos en Estados Unidos por importe de 10.000 millones de dólares.

En un informe separado la AIE esta semana señaló que el año pasado crecieron las autorizaciones para nuevas inversiones en la minería del carbón por las aprobaciones en China y otros países de Asia. Las inversiones en la extracción de petróleo y gas crecerán según la Agencia un 8% este año, pero se quedarán por debajo de los niveles precrisis.