Confidencial: bancos centrales, inflación y fondos activistas verdes

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Los bancos centrales entran con fuerza en la cuestión del clima

NGFS

Mayoritariamente consideran que la elevación de la temperatura de la atmósfera terrestre afecta al nivel de riesgo de los bancos.

La Reserva Federal, la pieza clave del conjunto de los bancos centrales, aunque sólo sea porque tiene a su cargo ejecutar una política de inyección de dinero al sistema que no tiene igual en la historia de la humanidad, se muestra reticente a entrar de lleno en la cuestión en materia de regulación. El motivo es que la cuestión del clima en Estados Unidos es una divisoria de aguas entre Demócratas y Republicanos, y de forma más extensa entre sectores económicos, señala una fuente de un banco central.

Así y todo la Fed se unió en diciembre a los reguladores que han conformado la Red de Bancos Centrales y Supervisores para Reverdecer el Sistema Financiero. El grupo cuenta ahora con 90 miembros. El sector más militante de estos reguladores considera que los incendios descontrolados, el incremento del nivel del mar y tormentas sin precedentes plantean riesgos financieros y por tanto de solvencia al sector.

Los bancos centrales más metidos en harina comienzan a valorar la posibilidad de aplicar coeficientes sobre las inversiones de los bancos en combustibles fósiles. Y el Banco de Inglaterra ha incluido entre sus objetivos la sostenibilidad del medio ambiente además del clásico de la inflación.

Finalmente estas decisiones de los reguladores a escala internacional van a repercutir sobre las filiales de los bancos estadounidenses en el mundo. En junio el grupo se reunirá y no se puede descartar que alcance acuerdos en materia de regulación.

Iniciado en 2017 con ocho miembros, el organismo que cuenta ahora con 90 miembros, se ha convertido en un custodio de los riesgos ambientales. En realidad la constitución del grupo fue una reacción a la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París en 2017 bajo la presidencia de Donald Trump.

EEUU ha regresado al Acuerdo de París bajo la presidencia de Biden, pero los riesgos se han ampliado en los mercados financieros con la llegada de los productos verdes, es decir los activos de inversión vinculados a las energías renovables y a otros procesos relacionados con el medio ambiente como la movilidad sostenible o las baterías que alimentan a los coches eléctricos.

Esto es algo que no deja de gravitar en el interés de los bancos españoles, por ejemplo el Banco Santander tiene fuertes inversiones en el sector de los combustibles fósiles, igual que Caixabank, señala una fuente del sector. En el caso de CaixaBank desde luego su participación en Criteria a través de la Fundació Bancaria Caixa d’Estalvis i Pensions de Barcelona no es una banalidad porque de Criteria cuelga un 27% de Naturgy.

Por cierto, debería estar al caer una decisión del Gobierno sobre la OPA de Naturgy… hoy? El martes? El Gobierno desde luego tiene seis meses para tomar una decisión sobre la OPA de IFM por el 22,7% del capital de la gasista española y ese plazo vence en principio entre junio y julio. El Gobierno ha dado señales intermitentes sobre su disposición a dar por aprobada la oferta y todo parece indicar que al menos por cuenta de la Fundación Bancaria la Caixa hay voluntad de que se cierre esa operación. Habrá que esperar a que haya fumata blanca…

La inflación comienza a preocupar y en España las empresas de momento la absorben dentro de sus márgenes

Janet Yellen

La tasa interanual de inflación en abril en Estados Unidos fue del 4%. La semana pasada la Secretaria del Tesoro Janet Yellen se fue de la lengua y sugirió la posibilidad de que la Fed remase en sentido contrario al paquete de estímulos de Biden, pero se retractó de inmediato.

El desliz lo que pone de relieve es que la posibilidad de que la inflación remonte constituye una preocupación de las administraciones del estado en todo el mundo. En Estados Unidos hay algunos síntomas de que la economía está subiendo de temperatura, como la falta de personal calificado en algunas industrias.

En Europa la tendencia es menos acusada, pero sin embargo se extiende a través de los mercados financieros que están profundamente interconectados. El tipo de interés del bono español a 10 años supera el 0,5%, comparado con los rendimientos negativos de inicio de año. Aunque el nivel es bajo indica una tendencia. El índice de precios al consumo aumentó un 1,2% en abril, es decir un 2,2% en tasa interanual. El movimiento del indicador provocó un diferencial frente a la eurozona por primera vez desde 2018. El incremento se debe al encarecimiento de los productos energéticos.

Según las previsiones de Funcas, el mantenimiento de fuertes presiones alcistas sobre los costes de los suministros importados, junto con el fin del efecto escalón derivado de la pandemia, debería redundar en una inflación superior al 2% hasta finales de año, en ocasiones rozando el 3%, señala el Director de Coyuntura de la entidad Raymond Torres.

No todas las administraciones sienten horror a la inflación habida cuenta de que constituye un método poco cruento, si es moderada, para reducir el peso de la deuda… algo que John Maynard Keynes ya analizó detenidamente en los años veinte del siglo pasado.

Pero de momento la presión inflacionista en España procede de los productos de importación y no está claro que las empresas estén en condiciones de trasladar esos mayores costes a los precios de venta de sus productos. Por lo tanto da la impresión que al menos durante una parte de este año sean las empresas las que asuman los mayores costes con la posibilidad de que la tendencia además se corrija a lo largo del año.

Sí hay incidencia en la cesta de la compra para la población y en las facturas energéticas. Ese es otro territorio. Pero hay baja presión salarial en las empresas por el temor de los trabajadores a perder el empleo.

Un despertar de la inflación supondría revertir un muy prolongado periodo de baja inflación en Europa. Alemania es el país más sensible a este indicador por razones históricas. La inflación atenta contra los ahorradores y puede facilitar un incremento del consumo para evitar la erosión en el valor del dinero. También está el factor de licuación de la deuda que puede ser instrumentado por los gobiernos aunque puede desembocar en conflictividad social.

Las petroleras europeas comienzan a sentir la presión del activismo

Mark van Baal, fundador de Follow This durante una conferecnia
Mark van Baal, fundador de Follow This durante una conferecnia

BP realizó la semana pasada su junta de accionistas y se encontró con que un grupo de fondos activistas metió presión en la asamblea para que se aceleraran los objetivos de descarbonización de la empresa. En 2018 la presencia de estos activistas sólo arrastró el 8% de los votos en la junta. Este año sin embargo la campaña del grupo de accionistas activistas denominado Follow This logró atraer el 21% de los votos.

Esto hace suponer que la tendencia se refuerza y que en futuras juntas de accionistas los objetivos de descarbonización de las petroleras pueden pasar por apuros mayores. Este martes es la junta de Accionistas de la anglo holandesa Royal Dutch Shell, y las presiones se harán sentir con fuerza.

El nuevo consejero delegado de BP Bernard Looney estableció el objetivo de emisiones cero para 2050, y si bien modificar ese límite requiere el 75% del voto de la junta, el aumento del grupo activista indica que la presión sobre los accionistas de referencia en el capital de BP que han apoyado al consejero delegado tiende a aumentar y eso puede determinar cambios en el tiempo en su criterio.

Uno de los temores de las petroleras es perder accionistas de referencia, señala una fuente de la industria que solicitó no ser identificada. Habrá que ver si este tipo de riesgos toca a la petrolera local Repsol. Cepsa no tiene ese problema, al no cotizar en bolsa y ser una empresa de capital privado.

En abril la iglesia Metodista vendió su participación en Shell en desacuerdo con la estrategia ambiental de la petrolera. Epworth Investment Management, propiedad de la Iglesia Metodista, vendió 21 millones de libras en acciones de Shell porque sus planes no se alinean con los objetivos de la Conferencia del Clima de París de 2015, según un portavoz de la gestora.

La iglesia ha hecho públicas sus críticas a los objetivos de Shell que por su parte llama a votar a favor de sus planes de descarbonización el 18 de mayo. El grupo activista Follow This estará presente en la junta, y la repercusión de sus posiciones dará una medida de la reacción creciente al negocio basado en los combustibles fósiles.