Confidencial: El misterio de la bajada de precios del suelo rural para renovables, la subida del coste de los fletes y la vuelta de las “supergranjas”

precios del suelo, fotovoltaica y eólica

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Las eólicas y la batalla por el precio del suelo

Hay indicios en diversas de regiones de España que las empresas dedicadas a la promoción y desarrollo de energías renovables han comenzado una batalla por el precio del suelo. En la medida que hay zonas escasamente pobladas en las que no hay actividades rentables, algunas empresas intentan llegar a acuerdos por debajo de los precios de mercado con el objetivo de abaratar costes. Es un ejemplo de cómo una actividad rentable para empresas del sector renovable puede sellar el atraso de la España vaciada al quitar incentivos a la repoblación una vez que el suelo se ha cedido para este tipo de actividades.

Un ejemplo de ello es Asturias, donde algunas empresas han firmado contratos a precios de derribo en zonas de escasa actividad económica porque están virtualmente deshabitadas, pueblos enteros, aunque no son necesariamente los mejores emplazamientos posibles para generación eólica.

Pero, una vez hechos esos acuerdos, son utilizados como palanca para intentar bajar los precios de la renta del suelo en zonas que si se utilizan para actividades productivas, lo cual genera conflictos con los productores en la región. Desde hace un año las empresas del sector fotovoltaico y eólico medianas tratan de ajustar los niveles de precios en el alquiler de suelos para incrementar sus márgenes.

Sobre todo cuando la perspectiva es poner los proyectos en explotación directa por el promotor y no venderlos a las grandes empresas de energía. Esta última ha sido la modalidad dominante en el sector para las pequeñas y medianas.

Gestionar y obtener licencias, hacer el desarrollo de la infraestructura para luego vender la unidad generadora a una gran empresa del sector o alguno de los fondos de inversión en infraestructuras que sobrevuelan las oportunidades en España. En general son fondos extranjeros, aunque los hay locales. No hay indicios de que exista una operación concertada para el derribo de los precios del alquiler de suelo para la generación renovable.

Pero las denuncias sobre los niveles de precios ofrecidos comienzan a extenderse en distitntos territorios. Un ejemplo es el caso de las denuncias hechas a La Voz de Asturias por un productor del Principado quien afirma que Capital Energy, que se caracteriza por su intención de mantener en régimen de explotación propia sus nuevos desarrollos, le ha ofrecido un contrato a 1€ el metro cuadrado. En Asturias, de acuerdo con la directora de Energía, Minería y Reactivación, Belarmina Díaz, hay 45 solicitudes en trámite para la instalación de aerogeneradores. Esto supone 780 nuevos MW de generación que se sumarían a los 611 que ya están en funcionamiento.

La sensibilidad que se ha desarrollado en la región ha llevado al director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), Juan Virgilio Márquez, a declarar al mismo medio asturiano que: la eólica es una de las soluciones más factibles para conseguir la descarbonización y cumplir con los objetivos europeos. Es la tecnología que más energía genera por megavatio instalado, afirmó. En el Principado ha habido oposición por parte de algunas asociaciones defensoras del medio ambiente contra una burbuja eólica.

Mientras tanto la falta de una regulación clara sobre el alquiler del suelo para la instalación de las infraestructuras se está convirtiendo en un quebradero de cabeza para las autoridades locales a las cuales suelen apelar los vecinos a la búsqueda de orientación. Uno de los elementos que incorpora la situación es la transformación del uso del suelo lo que supone una diferente calificación y por tanto implica una variación en el precio de ese suelo que antes estaba ocioso o se dedicaba a actividades forestales o agropecuarias.

El auge de las importaciones chinas se mide en el precio del flete marítimo

Granelero chino de propulsión eléctrica desarrollado por la Universidad de Wuhan
Granelero chino de propulsión eléctrica desarrollado por la Universidad de Wuhan

En medios empresariales se comenta con entusiasmo la reprisse económica de China, uno de cuyos indicadores es la tasa de importación de materias primas. Importación cuyo crecimiento se ve reflejado en el incremento del precio del flete marítimo para graneles.

No se sabe muy bien si es un proceso inducido por la política económica del gobierno para evitar que la crisis pandémica corroa el clima social del país, o si es un signo de reactivación de la economía mundial. Mientras tanto en los círculos más preocupados por el medio ambiente, la biodiversidad y el clima, esta reactivación trae el claro signo de que el nivel de emisiones no parece que esté destinado a caer de forma drástica en China en el corto plazo.

La reactivación de la actividad económica en China ha desembocado en una demanda creciente de materias primas. Metales como el hierro y el cobre, o la bauxita han reanudado la demanda después de una prolongada parálisis por la pandemia el año pasado junto con la caida de la actividad industrial. Este flujo de importaciones ha repercutido sobre los precios de los graneleros, los barcos que transportan mercancía a granel.

A los metales hay que añadir la demanda china de cereales y semillas y aceites como la soja. El precio diario de las tarifas marítimas para graneleros Capesize, los más grandes que no pueden pasar por el canal de Suez ni Panamá y por tanto deben rodear por ejemplo el Cabo de Buena Esperanza en África, estaba a comienzos de este mes en los 35.000 dólares diarios de acuerdo con el índice Baltic Dry.

Esta cifra es un máximo de los últimos 18 meses. Los graneleros sufrieron un fuerte retroceso de tarifas con la caída del denominado superciclo de las materias primas poniendo a las navieras en apuros.

China está incentivando la producción como forma de combatir los efectos económicos de la pandemia. Normalmente la demanda de fletes cae alrededor de un 4% entre el último trimestre del año y el primer trimestre del siguiente. Esta vez ese comportamiento ha dado paso a una demanda sostenida. En el primer trimestre de este año la demanda de mineral de hierro en China creció un 7,9% y la de carbón un 9%. China es el importador de materias primas más grande del mundo y representa en torno al 45% del mercado total de fletes de graneleros.

Las interrupciones de tráfico de mercancías por carretera ha contribuido al incremento del movimiento maritimo. Por ejemplo a causa de a pandemia de covid-19 China no puede importar carbón desde Mongolia por camión a causa de las restricciones a la movilidad.

Los agentes de carga esperan un fuerte aumento este año de las importaciones chinas de carbón destinadas a la siderurgia desde Indonesia, Rusia y África del Sur. También puede renaudarse el tráfico de carbón desde Australia. El comercio con este país se vio paralizado el año pasado por las críticas de Canberra a la política china frente a la pandemia que ocasionaron un conflicto diplomático. Se espera que se reanude en breve el movimiento de materias primas desde Australia hasta China.

La vuelta de las supergranjas y con ellas de nuevas amenazas pandémicas

Supergranja porcina en China diseñada para albergar 83.000 cerdas con sus crías

El departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que este año China va a importar 28 millones de toneladas métricas de grano. Entre ellos partidas extraordinarias de maíz. El país está llenando sus almacenes de granos entre otras cosas porque tiene que reconstituir su cabaña de cerdos tras los sacrificios y muertes de animales el año pasado por un fuerte brote de fiebre porcina. Lo cual indica que el modelo de las supergranjas sigue viento en popa no sólo en Estados Unidos sino en China, donde muchas son filiales de las estadounidenses. China no sólo produce carne de cerdo, es el primer productor mundial de pollos.

Ambas especies producidas en inmensos establecimientos son un caldo de cultivo de excepción para el desarrollo de mutaciones de virus animales que pasan a la especie humana.