Confidenciales: Alto Voltaje

Protesta contra la subida de las tarifas en Barcelona el pasado 5 de junio. Protesta contra la subida de las tarifas en Barcelona el pasado 5 de junio.

El precio de la energía eléctrica acompaña a la sociedad española como el impenitente rumor de una autopista cercana a las noches de un pueblo… Pero no solo está el rumor persistente sino sus efectos sobre los nervios de los pobladores y los gestores. Hay muchas tensiones soterradas en el gobierno porque es un factor de irritación popular y hay ministros que se sienten en la picota como el de Consumo. Sobre todo por las bravuconadas sobre las eléctricas lanzadas en la antesala del gobierno.

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El objetivo de la tarifa horaria: no invertir

Cani Fernández
Cani Fernández

En cualquier caso la posibilidad de reducir los impuestos sobre la energía eléctrica que son repercutidos en la factura está en debate dentro del gabinete y es la opción preferida por la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. Pero hay un conflicto planteado en torno a la inversión en redes de transmisión de electricidad.

Ha sido la presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Cani Fernández, quien le ha puesto el cascabel al gato al afirmar algo obvio, pero que nadie había verbalizado. Una tarifa por franjas horarias es imprescindible si no se quiere invertir en la expansión y desarrollo de las redes de transporte de energía.

Si la demanda no se ordena, las redes se sobrecargan en ciertos horarios y para que eso no ocurra hay que desviar el tráfico. Pero como queda muy mal decir que no se quiere invertir en redes mejor no mentarlo.

El 80% del capital de Red Eléctrica Española (REE) está en la bolsa y de ese total BlackRock Inc. tiene el 3,147%. El 20% está en manos de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI).

La pregunta que se hacían este fin de semana muchas de las personas vinculadas a las energías renovables era si REE, en la cual el gobierno tiene una participación de control, no tiene previsto invertir en aumentar la capacidad de transmisión de las redes en el país. O si al gobierno le parece demasiado caro ampliar esa capacidad y prefiere ordenar el tráfico en lugar de dar una mayor posibilidad al sistema.

Al final del camino «ocurre que lo mires por donde lo mires por la noche la mayor parte de la gente duerme y eso forma parte del ciclo natural de la vida. Con lo cual la tarifa fraccionada por horarios no deja de ser una fruslería y está limitada a la banda de noctámbulos que se pueden dar el lujo de vagar por sus casas después de las 12 de la noche mientras el resto de la humanidad duerme porque tiene que madrugar para ir a trabajar», señala un consultor del sector de la energía a nuestro medio.

«Las industrias que trabajan por la noche lo hacen porque tienen ciclos ininterrumpidos de producción. Como es lógico el gobierno no le dice a las industrias que pongan sus plantas en marcha por la noche porque las que no lo hacen es porque no tienen ciclos continuos y si lo hicieran tendrían que incorporar a sus costes el pago de una bonificación en el salario de sus trabajadores, un plus por trabajo nocturno. Es más fácil aplicar la coerción de la factura a los consumidores», añade.

La señora Fernández desde luego no se muerde la lengua. Y es tan respetuosa con el sistema de subasta español que no se le pasa por la cabeza modificarlo. Por el contrario, Natalia Fabra, la frustrada candidata a presidenta de REE declara a El País que: «Paradójicamente, Europa impulsa la transición energética, pero promulga mecanismos que hacen que sea socialmente inviable. Hay que acelerar las reformas estructurales, este diseño de mercado no nos lleva a nada. Es una bomba social».

Grietas

Natalia Fabra
Natalia Fabra

En passant recordemos que Fabra, hija de Jorge Fabra quien fuera presidente de REE, fue la candidata de la ministra Ribera a la presidencia de REE pero fue vetada por el presidente Pedro Sánchez, entre otras cosas por la forma extemporánea en la que el ex presidente Jordi Sevilla abandonó esa casa.

Sevilla se enteró por terceros que se estaba fraguando su recambio y abandonó la empresa de la noche a la mañana en medio de un cabreo colosal. Las declaraciones de la economista experta en energía que estuvo en el equipo de Ribera cuando ella encabezó el grupo de transición ecológica en 2015 para preparar el programa electoral de Sánchez, sugieren que no todo el entorno de Ribera concuerda con la preservación del sistema de subasta en vigor en España.

«¿Por qué pagamos 90 euros a una hidroeléctrica cuando su coste de producción no es de más de 10? Hagamos una auditoría regulatoria. Analicemos los costes de las centrales y establezcamos cuál es el precio justo y razonable (como ocurre en otros países)», declara la economista.

Las asociaciones de renovables tienen en cabeza de sus propuestas la ampliación de las redes de transmisión de energía eléctrica como un elemento básico para el desarrollo de sistemas sostenibles basados en las energías renovables precisamente porque en la medida que no se pueden regular los factores naturales, de los que depende la generación eólica y la fotovoltaica, es necesario disponer de capacidad de transmisión suficiente para dar salida a la energía cuando se la genera y no cuando le conviene a la CNMC.

Las declaraciones de la presidenta del regulador han irritado a algunos sectores de la industria eólica. Chocan por ejemplo con la opinión del Consejo Global de Energía Eólica (GWEC, por sus siglas en inglés), que viene de declarar que es necesario que los gobiernos inviertan en la extensión de las redes porque hay que multiplicar por tres o cuatro la generación eólica a escala global.

Mientras tanto en España se quiere sustituir esa inversión con una tarifa por franjas horarias y dejar al régimen de subasta bautizado como marginalista, algo muy discutido..

Está claro que hay tensiones dentro del gobierno, y que está planteada una batalla con algunos sectores energéticos porque el remedio pergeñado para esterilizar los beneficios extraordinarios que genera el alto precio de los derechos de emisión de CO2 ha chocado con la resistencia de las compañías. Como telón de fondo el creciente malestar social por el precio de la luz y la reticencia a invertir en el desarrollo de las redes de transmisión. Se anuncia tormenta.