Confidenciales: cambio de época en la OPEP, temor de los gobiernos a los efectos sociales de “Fit for 55” y dudas sobre la capacidad de atracción de capitales por los PERTEs

Presentación, el jueves pasado en Bruselas, de «Fit for 55». Presentación, el jueves pasado en Bruselas, de «Fit for 55».

Abu Dhabi gana el pulso y la OPEP llega a un pacto de última hora para aumentar la producción de crudo global. Francia, España, Italia, Hungría, Letonia, Irlanda y Bulgaria expresan temores ante «Fit for 55». Crecen las dudas sobre la capacidad de los PERTEs españoles para movilizar tantos capitales privados como espera el gobierno.

Tabla de contenidos

Abu Dabi gana el pulso a la OPEP+

Cambio de época en la OPEP+

«Ha sido una victoria de Abu Dabi, que hace menos de un mes bloqueó el acuerdo entre la OPEP y sus socios externos, notoriamente Rusia, porque no estaba de acuerdo con la cifra de producción base que le asignaban sus socios del cartel con vistas a un incremento de la producción de crudo para reducir las tensiones de precios en el mercado del petróleo», señala una fuente de un trader europeo de petróleo respecto del pacto de última hora el domingo para aumentar la producción de crudo.

Arabia Saudí, el país que ordena el juego dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), había alcanzado un acuerdo con Rusia sobre un incremento de 400.000 barriles diarios de crudo al mes hasta abril de 2022 al que se plegarían en principio la mayoría de las naciones miembro de la OPEP y los externos a ella que forman el bloque OPEP+. Ese pacto quedó en remojo hasta ayer por la obstrucción del emirato.

El cartel de exportadores y sus aliados quitaron del mercado en torno a 10 millones de barriles diarios de crudo con los recortes a la producción pactados al socaire de la pandemia. De ese total y de forma paulatina se han reintegrado del orden de los 4,2 millones, lo que deja fuera del mercado todavía un saldo de 5,8 millones de barriles diarios. La idea es que esa producción se reintegre al mercado para finales de 2022. De momento el acuerdo puede suponer que regresen de aquí a diciembre en torno a 2 millones de barriles.

La reticencia de Abu Dabi, que muestra crecientes conflictos con Riad, se basaba en que el punto de partida para los incrementos propuesto en su caso era de 3,2 millones de barriles diarios y el emirato afirma estar por encima de ese nivel en la actualidad.

«Es una forma de limitar la capacidad de producción, y por lo tanto de reducir tus ingresos. Si te calculan una línea base de producción por debajo de la real cuando te toca aumentar vas a aumentar menos y tendrás menos ingresos», aclara la fuente del sector consultada.

Pero el triunfo de Abu Dabi no ha sido sin cesiones. Arabia Saudí, Rusia, Irak y Kuwait también se subieron al carro de una base de producción más alta que la que estaba asignada. Como se ve más que una cesión, lo que ha existido es una negociación a varias bandas en la que todos mojaron su galleta.

En principio según fuentes diplomáticas Arabia Saudí y Abu Dabi mantuvieron una reunión el miércoles pasado en la que Riad accedió a elevar la base de producción para el cálculo de los incrementos hasta los 3,5 millones de barriles rompiendo el bloqueo al pacto.

A cambio Arabia Saudí y Rusia se adjudicaron una producción base de 11,5 millones de barriles diarios, Irak y Kuwait lograron una subida de 150.000 barriles diarios hasta los 4,8 millones y los 3 millones respectivamente. La hipótesis de trabajo de la OPEP es que con estos incrementos de producción se podrá hacer frente a los aumentos de la demanda sin crear más tensiones en los mercados internacionales y cuidando al mismo tiempo que los precios no se depriman.

Abu Dabi finalmente ganó el pulso pero «la existencia de tensiones más profundas de lo habituales dentro de la OPEP hacen pensar que la capacidad de control de Riad sobre el club de los exportadores se está debilitando», señaló una fuente diplomática al tanto de las negociaciones dentro del cartel.

CE: Las reticencias europeas a “Fit for 55”

La revuelta de los «Chalecos amarillos» fue una respuesta a la subida de precios de combustibles fósiles que el gobierno francés planteó para desalentar su uso.
La revuelta de los «Chalecos amarillos» fue una respuesta a la subida de precios de combustibles fósiles que el gobierno francés planteó para desalentar su uso.

El día del anuncio del paquete de 13 medidas para el clima denominado Fit for 55 por parte de la Comisión Europea (CE) hubo una reunión de embajadores a la CE en la cual varios países mostraron sus discrepancias con algunos de los objetivos marcados, señalan fuentes diplomáticas.

De acuerdo con éstas Francia, España, Italia, Hungría, Letonia, Irlanda y Bulgaria reflejaron el temor de que el paquete afecte a la población de menos recursos en Europa. En el centro de estas dudas está la incorporación de los combustibles de calefacción y los del transporte por carretera a un régimen de emisiones de CO2 específico, un binomio que afectará especialmente a la población de menores recursos.

La insistencia de Bruselas en la constitución de un fondo destinado a ayudar a los sectores menos favorecidos basado en la recaudación de los regímenes de derechos de emisión no ha parecido una prenda de paz suficiente a las naciones que consideran que el apoyo al plan tal cual ha sido presentando va a socavar la posición política de los gobiernos que los apoyen.

Estaba previsto que el plan de Bruselas chocara contra los intereses nacionales en muchos casos. Francia en particular tuvo que hacer frente a una verdadera rebelión de las clases medias y de los trabajadores por un incremento en el precio de los combustibles diseñado para desalentar el uso de combustibles fósiles… al menos eso alegó en principio el gobierno de Emmanuel Macron, que tuvo que dar marcha atrás en sus planes.

Los grupos en el Parlamento europeo son conscientes de estos conflictos y ven con muchas dudas que el progreso del plan Fit for 55 sea lineal en las instituciones. Los funcionarios de la UE se han mostrado sensibles a esta cuestión pero temen que el nivel de resistencia a la ampliación del sistema de negociación de derechos de emisión a la calefacción, el transporte por carretera y los límites de emisión y caducidad de motores para la industria del automóvil resulten tocados.

Desde luego el anuncio de Volkswagen de que estaba dispuesta a invertir en una planta para la producción de baterías para coches eléctricos en Martorell cuenta como contrapartida con que España busque moderar las limitaciones de emisiones que contempla el paquete para esa industria.

Las reticencias no se manifestaron sólo en la periferia de la CE. De acuerdo con fuentes diplomáticas hubo conatos de revuelta entre los 26 comisarios del ejecutivo, lo que es una clara señal de que muchos de los países miembro de la UE no están por la labor de imprimir el ritmo al que aspiran Úrsula von der Leyen y Frans Timmermans.

El sistema de derechos de emisión inaugurado en 2005 hasta ahora sólo ha englobado a los grandes emisores. Esta es la primera vez que se enfoca a los consumidores de forma directa. Lo que ocurre es que los consumidores ya han sido enfocados de forma indirecta y sistemática en el pasado, porque el coste de los derechos se transmite en la cadena de precios al consumidor final.

El precio actual de los derechos que oscilan en torno a los 55 € por tonelada de CO2 es acusado de ser el gran villano de los precios de la energía eléctrica en Europa, y en España desde luego, donde hasta el propio gobierno les señala con el dedo, lo que ya se sabe no es de buena educación.

PERTEs españoles: El dinero aparcado

Pedro Sánchez en la presentación del PERTE del vehículo eléctrico
Pedro Sánchez en la presentación del PERTE del vehículo eléctrico

Algunas fuentes del sector empresarial señalan que agitar el ruido de los PERTE, es decir de los proyectos estratégicos para la recuperación y la transformación económica, no es suficiente magia para desencadenar la tormenta de las inversiones.

Ocurre que según el director de coyuntura de FUNCAS, Raymon Torres, hay una liquidez empresarial embalsada de 35.000 millones de euros. Esta masa de liquidez no tiene fuertes incentivos para su inversión financiera por la baja rentabilidad que puede ofrecer el mercado. Mientras tanto los empresarios tienen su mirada puesta en el marco regulador de las inversiones potenciales que puede acometer y las condiciones fiscales que esos planes se verán obligados a respetar.

Señalan en ese sentido que hay muchas cosas que no están claras en materia regulatoria y fiscal de cara al futuro. Otro ángulo que señalan, de paso, es que la negociación sobre algunos aspectos de la reforma laboral no están acabados y constituyen un elemento importante para los objetivos de rentabilidad que se proponen.

«La cuestión de los PERTE es clave, pero entre otras cosas no está claro cuáles serán las tecnologías que se van a apoyar. Si se disipa dinero en tecnologías maduras vamos a tener una aluvión de proyectos que poco van a aportar desde el punto de vista del despegue tecnológico. Más bien tendremos más de lo mismo. Se trata de apostar a las tecnologías en desarrollo», señala una fuente del sector de las energías renovables.

Regresando al dinero embalsado en las cuentas bancarias de las empresas rentables, es importante señalar que puede constituir un elemento muy significativo en la recuperación económica, tan importante o más que los recursos que Bruselas dirigirá a España en el futuro. Si es que finalmente se vuelca a la actividad productiva, algo que no está claro.

La otra cara de la moneda es que «el nivel de endeudamiento de empresas que no son viables ha alcanzado una magnitud espectacular» de acuerdo con una fuente de medios financieros. En el primer trimestre de 2020 el endeudamiento de las empresas no financieras era negativo de acuerdo con las cuentas financieras del Banco de España.

En el primer trimestre de este año el nivel de endeudamiento de las empresas no financieras había alcanzado a los 17.700 millones de euros. Si se tiene en cuenta que en el primer trimestre de 2020 había excedentes financieros por 4.300 millones de euros, las empresas no financieras españolas quemaron más de 21.000 millones de euros para atravesar el desierto.

Mientras tanto los sectores industrial, agroalimentario y de servicios se han recuperado y sostienen la balanza de bienes y servicios de España a pesar de la caída del turismo.

Este cóctel hace pensar que, en la medida que se retire el respirador financiero, vamos a asistir a un incremento de las crisis empresariales. Las empresas endeudadas no están en condiciones de invertir y saldrán mal paradas del ajuste que se perfila. Quiere decir que la cantidad de empresas zombis en España ha crecido de forma significativa.