¿Crisis eólica? Viento en contra para Gamesa, Vestas y Ørsted

Crisis eólica o no, la construcción no para. Froto de una torre eólica en el parque de GPG (Naturgy) en Crookwell, Australia. Crisis eólica o no, la construcción no para. Froto de una torre eólica en el parque de GPG (Naturgy) en Crookwell, Australia.

¿Estamos ante la primera crisis eólica? Las tres mayores estrellas del sector eólico han tenido el viento en contra en el comienzo de este año. Siemens Gamesa que anunció ya resultados para los dos primeros trimestres de su año fiscal 2021 que comienza en octubre ha revisado la perspectiva de beneficios para el año a la baja. Ørsted, el mayor promotor eólico internacional, dijo que debe hacer una provisión por el deterioro de cableados de sus parques off-shore que puede alcanzar a los 430 millones de dólares. Vestas anunció una pérdida de 80 millones de euros en el primer trimestre de este año.

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¿Primeras señales de crisis eólica?

Las empresas vinculadas a los sectores eólico y de generación fotovoltaica fueron los mejores valores bursátiles a lo largo del año pasado que marcó el récord de malestar económico que sólo se puede igualar de alguna manera a la crisis de 1929. Este desempeño está directamente vinculado con el compromiso político de los gobiernos en impulsar la descarbonización de la economía.

Mientras tanto los bancos centrales han inyectado en las economías a escala global recursos sin precedentes en la historia económica contemporánea. Y esos recursos se han destinado en gran medida a los mercados de capitales como forma de rentabilizarlos por parte de las empresas que los recibieron.

Pero lo cierto es que las acciones del sector renovable han girado a la baja en el primer trimestre de este año, mostrando la posibilidad de una crisis eólica. Los analistas señalan que es el resultado de precios excesivamente altos de las acciones del sector en el 2020. La llamada resiliencia de las renovables. Los fondos cotizados en bolsa especializados en el sector de las energías renovables y las actividades sostenibles también han visto declinar su buena estrella.

La percepción de los analistas reduce el alcance de la crisis eólica. Según el discurso más extendido, después de un ascenso vertiginoso de la cotización de las acciones del sector su desempeño en el mercado tiende a normalizarse, sea cual sea el sentido de ese mensaje ambiguo.

Siemens Gamesa

Turbina de Siemens Gamesa, uno de los gigantes del sector que siente en sus resultados y cotización el vértigo de una crisis eólica
Turbina de Siemens Gamesa, uno de los gigantes del sector que siente en sus resultados y cotización el vértigo de una crisis eólica

Siemens Gamesa mantuvo su comienzo positivo para el año fiscal 2021 con una sólida perfomance tanto en Off Shore como en Servicios que le permitieron un crecimiento en flujos de caja y beneficios, señala la empresa. De acuerdo con su anuncio la persistencia del empuje en el sector de las energías renovables para descarbonizar la economía y hacer frente al cambio climático ayudó a la compañía a alcanzar un récord de pedidos por 33.700 millones de euros al cierre del segundo trimestre de su año fiscal 2021, con un incremento del 18% interanual.

La empresa sin embargo lleva adelante una batalla en el sector de generación terrestre en el que se ha concentrado el esfuerzo de saneamiento en el trimestre pasado tras un año de pérdidas en 2020.

La empresa considera que las perspectivas del sector siguen siendo buenas a pesar de las disrupciones en algunos mercados y el precio creciente de las materias primas. Resalta el fuerte apoyo político para la descarbonización como el principal impulsor de generación eólica, de acuerdo con el consejero delegado de la empresa Andreas Nauen.

Pese a todo ello la empresa revisó sus previsiones de ingresos de una banda de entre 10.200 y 11.200 millones de euros a una de entre 10.200 y 10.500 millones de euros. Esta revisión se argumenta en base al retraso de proyectos que van a impactar en sus ingresos por la planificación de la actividad de los clientes y la persistencia del impacto de la COVID-19 en mercados como el de India y Brasil.

Sin embargo, el pico en la cotización de Siemens Gamesa se registro el 7 de enero de este año con 38,48€ por acción, momento a partir del cual se inició la caída del precio de sus acciones en los mercados de valores. Al comienzo de esta semana las acciones cerraron a 26,95€. Parece que los buenos resultados anunciados por Nauen no están pesando sobre el ánimo de los accionistas. La idea de una crisis eólica en marcha, toma cuerpo.

Ørsted

Molinos de Orsted en el Báltico, uno de los valores tocados por la crisis eólica en las bolsas
Molinos de Orsted en el Báltico, uno de los valores tocados por la crisis eólica en las bolsas

Otro de los afectados a sido Ørsted. El mayor promotor de parques eólicos del mundo anunció al cerrar el primer trimestre de este año que había detectado un problema en el sistema de protección de cables de sus generadores off shore. Este sería el origen de algunos cortes de energía que han sufrido parques en el Mar del Norte. El problema podría afectar a unas 10 instalaciones en aguas del Reino Unido.

La directora financiera de la empresa, Marianne Wiinholt, explicó que la tecnología que se había adoptado como norma en el sector fue eliminar la capa de piedras que se utilizaba para cubrir el tendido de cables. Esto habría permitido la erosión de los trenzados de cableado submarino. El coste de este desperfecto en el peor escenario señaló, podía alcanzar a los 403 millones de euros. La mayor parte del desembolso para la sustitución del cableado se desarrollará en 2022 y 2023. Las acciones de la empresa también tocaron su máximo en enero de este año y desde entonces han caído un 35%.

Vestas

La subasta eólica marina británica alertó sobre la posible existencia de una burbuja de activos renovables... y sobre una crisis eólica por venir.
La subasta eólica marina británica alertó sobre la posible existencia de una burbuja de activos renovables… y sobre una crisis eólica por venir.

Una de las claves de la crisis eólica la dio Vestas quien anunció la pasada semana pérdidas por 80 millones de dólares a pesar de un buen ritmo de ventas y un incremento considerable de las órdenes de compra recibidas.

La empresa que fabrica y vende generadores aéreos atribuyó el mal resultado a la caída de los márgenes en los proyectos por el alto coste de las licencias y otros factores como la creciente competencia en el mercado eólico, y al coste creciente de los retos logísticos y dificultades en la cadena de suministro, todos ellos amplificados por la pandemia. La empresa danesa líder en el sector registró un beneficio de 25 millones de dólares en el primer trimestre del año pasado.

Mientras tanto la entrada de grandes competidores en el sector eólico, como las mayores petroleras y empresas del sector del gas, ha incrementado la competencia de forma significativa presionando aun más a las empresas decanas y haciéndoles sentir el frío aliento de una crisis eólica.

Esto se refleja en el aumento del precio de las licencias para la concesión de derechos, por ejemplo en el sector off shore que es patrimonio de los estados, y de algunas coronas como el caso de Reino Unido. El efecto del incremento de las licencias es que se retrasa la recuperación de la inversión en el tiempo. En consecuencia los promotores exigen de los fabricantes de turbinas rendimientos más altos y precios más bajos lo que está escurriendo los márgenes del sector industrial dedicado a las turbinas.

¿De la crisis eólica a una crisis de renovables?

precios del suelo, fotovoltaica y eólica
Las renovables en general empiezan a sentir tensiones similares a las que apuntan la posibilidad de una crisis eólica

La caída de las acciones de estas tres empresas se ha dado en el marco de una mayor debilidad en la cotización de otros nombres del sector de las energías renovables. Los analistas señalan que hay temor a una pérdida de rentabilidad, a mayores tipos de interés en el futuro, y a un incremento de la competencia por la entrada de nuevos actores en el mercado. Más que crisis eólica estaríamos a las puertas de una crisis del tejido empresarial de las renovables.

Esto último juega un papel importante en la medida que las oportunidades de inversión dejaron de limitarse a pocas empresas y se ampliaron las opciones de inversión, por tanto la posibilidad de diversificar y asignar recursos a más alternativas aumentó. También comienzan a pesar las previsiones sobre los tipos de interés futuros en la medida que los plazos para la rentabilidad de los proyectos se alargan cada vez más a causa de sus costes crecientes.

Los temores se reflejan en la menor entrada de dinero a los fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) del sector renovable. La capitalización de mercado de los ETF del sector renovable cayó un 26% desde sus máximos en febrero según el departamento de análisis de la gestora y banco de negocios alemán Berenberg.

Este analizó 10 grandes fondos de energías limpias que registraron entradas de dinero de 13.700 millones de dólares desde el año pasado. Sin embargo en los últimos dos meses las retiradas de dinero se aceleraron. La entrada masiva de dinero a los ETF dedicados al sector renovable fueron posiblemente uno de los impulsores del aumento del valor de las acciones del sector en 2020 de acuerdo con analistas de Berenberg.

Todo parece indicar que a pesar del auge del sector de las energías renovables la rentabilidad de las empresas del sector comienza a verse afectada. Esto está determinando un menor flujo de inversión hacia estas lo que reduce su valor en bolsa y por lo tanto puede dificultar la obtención de recursos en los mercados organizados.

De momento no parece que este efecto se haya trasladado a los bonos y deuda emitida por el sector. Pero habrá que mantener la vigilancia sobre el sector porque puede deparar sorpresas en el medio plazo.

Siemens Gamesa, que en 2020 registró pérdidas y una caída de sus ingresos, ya ha hecho advertencias sobre los altos precios de las licencias que se traducen en la exigencia por parte de los promotores por turbinas más eficientes y más baratas. Hay ciertas garantías de que no habrá un desplome del sector porque la eólica sigue siendo la energía de preferencia para decarbonizar la economía. Esto garantiza el apoyo de los gobiernos a la expansión de esta forma de generación. De momento.