Editorial: Colosos en la encrucijada

Repsol

Nuestra historia principal de hoy se centra en dos petroleras Shell y Exxon.

Por un lado, el fallo de una corte de distrito de La Haya que impone a Royal Dutch Shell un ritmo de reducción de emisiones netas superior al que la empresa había aprobado en su junta de accionistas sienta un precedente de primer orden para la industria del petróleo.

Por otro, a falta del recuento definitivo, el hedge fund activista Engine nº 1 logró dos consejeros en el órgano de gobierno de Exxon Mobil a expensas de sus críticas a la falta de objetivos sostenibles en el programa de producción de la petrolera, fijado bajo su consejero delegado Darren Woods, quien no parece que pueda mantenerse en el cargo por mucho tiempo tras su derrota.

Woods intentó impedir el acceso de Engine nº1 a toda costa sin lograrlo y éste logró su objetivo con solo el 0,02% del capital del gigante petrolero. Lo hizo por el vuelco a su favor de accionistas de referencia, entre ellos BlackRock.

La velocidad del cambio en el sentimiento de los accionistas institucionales y la opinión pública está moldeando los objetivos de la industria petrolera. Queda en evidencia la desubicación de algunos altos ejecutivos. Hay un cambio de tendencia real en las fuerzas productivas del sector industrial que no tiene marcha atrás, ni siquiera por las adversidades económicas que pueda implicar, como una menor tasa de empleo.

Uno de esos cambios es la movilidad eléctrica. No es un capricho de algún alto ejecutivo del sector del automóvil. Es un cambio de tendencia en la industria. Hay una decisión consciente de orientar la generación de beneficios en la industria del automóvil con la incorporación de nuevas tecnologías y hacer esa transición hacia vehículos sin emisiones de la forma más acelerada posible.

Por eso ha llamado tanto la atención la afirmación del consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, quien según los medios de comunicación considera una falacia equiparar descarbonización con electrificación y ha pedido una reflexión muy seria sobre el impulso a determinadas formas de movilidad -en clara alusión al vehículo eléctrico- porque no vaya a ser que estemos haciendo el canelo.

No era la primera vez. En octubre de 2020 calificó en Bilbao de regresiva la Ley de Cambio Climático que entonces estaba en proyecto. La causa: contabilizar emisiones directas, exactamente el argumento contrario a la posición de los jueces de la Haya contra Shell.

Lo que parece que el señor Imaz es incapaz de ver es la confluencia de múltiples factores que determinan un cambio en el paradigma productivo en una industria. La pregunta es quién hace el canelo. El main stream va en un sentido claro con determinación. Algunos van a la contra…