La CE abre la polémica sobre una nueva fiscalidad verde

Reforma de la Directiva sobre la fiscalidad de la energía

Una conferencia auspiciada por el Parlamento Europeo (PE) por cuenta de la Comisión Europea (CE) ha puesto al rojo vivo un tema sujeto a fuerte controversia: una propuesta de reforma fiscal de la Unión Europea que deberían asumir los estados miembro para acelerar la reducción de las emisiones de carbono. La conferencia fue el puntapié inicial de un proyecto que promete enfrentar a la CE con buena parte de los 27 socios. Este será sin duda un debate de importancia capital para el futuro de la Unión.

La conferencia fue Organizada por la Comisión Europea a partir de las conclusiones provisionales de un estudio financiado por el Parlamento Europeo y realizado por un consorcio liderado por el Instituto de Política Ambiental Europea (IEEP). El evento trazó las líneas maestras de una futura imposición verde que la CE deberá trasladar a los estados en un debate que promete profundos enfrentamientos.

Virginijus Sinkevicius

Los ejes temáticos y las ideas fuerza de la conferencia fueron presentadas por Virginijus Sinkevicius Comisario de Asuntos Marítimos y Pesca. Intervino después Allan Buckwell (IEEP), presentando las principales conclusiones, continuamos con una mesa redonda en la que participaron Paul Tang, presidente de la comisión fiscal del Parlamento Europeo, Sandrine Dixon-Leclève del Club de Roma y Aldo Ravazzi de Green Budget Europe. Cerró el acto Gerasimuss Thomas, Director General de políticas impositivas y aduanas de la Unión (TAXUD).

¿Cuáles son los argumentos?

1 A día de hoy los principales causantes de las emisiones solo internalizan, es decir, incorporan a sus costes, menos de la mitad de los que producen por la contaminación que emiten a la atmósfera… a diferencia de los hogares que absorben costes del resto de la economía. La agricultura solo se hace cargo de un 6% de sus emisiones y la industria de un 26%, mientras las familias se hacen cargo de un 127% del coste de sus emisiones directas.

2 El estudio abre una nueva hipótesis de trabajo: cambiar el peso de la fiscalidad verde desde los impuestos directos que gravan las rentas del trabajo a impuestos sobre los productos que contienen las emisiones. De acuerdo con los ponentes, a diferencia de impuestos directos como el IRPF este tipo de gravámenes tiene un coste de gestión bajo, y podría utilizar la estructura recaudatoria ya existente para el IVA.

3 Trasladar una parte sustancial de la carga fiscal del Pacto Verde desde la recaudación del impuesto sobre la renta personal a impuestos sobre la producción contaminante, no tendría efectos macroeconómicos negativos según el IEEP. De acuerdo con éste en principio reducir el IRPF tendría un efecto positivo sobre el consumo y por tanto sobre los ingresos de las empresas. También sobre el empleo: al aumentar por la demanda las ventas de las empresas, pero también al aumentar el salario real percibido por los trabajadores -al tener que pagar menos impuestos- y permitir a estos trabajar por salarios nominales menores sin perder poder adquisitivo. Un paradigma difícil de verificar fuera de los modelos matemáticos.

4 La fiscalidad sobre productos en la empresa permite equilibrar el terreno con las grandes corporaciones cuyas estructuras fiscales multinacionales les permiten eludir el pago de impuestos que graven directamente las emisiones.

El ejemplo de las grandes compañías tecnológicas ilustra bien la potencialidad de este tipo de impuestos a la producción. Las emisiones globales de Amazon, por ejemplo, equivalen a las de toda Noruega. Sin embargo su estructura fiscal y la deslocalización entre los lugares donde se realizan las ventas y los lugares donde aloja sus centros de datos impide una fiscalidad efectiva sobre las emisiones ligadas a sus ingresos.

5 La Transición ecológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible imponen una transformación de la estructura y orientación de los impuestos. Los impuestos verdes, junto con otras herramientas de mercado son imprescindibles tanto para internalizar los costes de las emisiones como para modificar sus estrategias y ofertas. Los impuestos verdes no distorsionan el mercado afirma el estudio, al revés, lo mejoran al impulsar la internalización de los costes.

6 Además, es a través de este tipo de fiscalidad verde como se transforman de manera más efectiva los patrones culturales y los hábitos sociales. Y además de forma muy rápida. El ejemplo más evidente es el de la abrupta caída del uso de las bolsas de plástico en el comercio allí donde comenzaron a ser gravadas con un impuesto sobre su venta.

Cuestiones abiertas

La fiscalidad del trabajo en el análisis económico no se reduce a los impuestos sobre la renta de las personas físicas. Se incluyen en el concepto también las cotizaciones a la seguridad social pagadas por los trabajadores, las cotizaciones a la seguridad social y los impuestos sobre la nómina pagados por los empresarios, así como los gravámenes a las prestaciones en metálico percibidas por los trabajadores. Unos componentes de gran impacto social.

Hoy la mayor parte de las empresas está en una situación financiera frágil y los estados preparan ya subidas impositivas para reducir la deuda pública acumulada durante el año que llevamos de pandemia. Así que bien podría darse la tentación de no tocar los impuestos directos e implementar los impuestos verdes sin aumentar la carga fiscal total de la empresa. Reduciendo por ejemplo, las cotizaciones a la Seguridad Social del trabajador pagadas por su empresa.

Este camino generaría una transferencia de rentas que reduciría el endeudamiento de las empresas a costa de los trabajadores y muy posiblemente tendría un impacto sensiblemente menor en la contratación. Con casi total certeza podemos decir que esa no es la ruta de reforma por la que querrían optar los autores del informe. Pero convendría no solo argumentar el nuevo modelo sino protegerlo -teóricamente- de sus peores interpretaciones.