Engine Nº1 y la campaña que está obligando a Exxon a acelerar su transición energética

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Engine Nº1, un fondo activista de inversión, está enfrentando públicamente a Exxon a través de una campaña en la que acusa a la petrolera de avanzar a paso de tortuga en materia de sostenibilidad. Engine Nº1 se define a si misma como una empresa de inversión creada con el propósito de crear valor a largo plazo aprovechando el poder del capitalismo.

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Sede central de Exxon
Sede central de Exxon

¿Qué quiere Engine Nº1?

La campaña Reenergize Exxon de Engine Nº1 está teniendo unos resultados insólitos y ha dado pie a que un accionista minoritario, con una participación de menos de 50 millones de dólares esté a las puertas de pilotar la reorganización y reforma de la multinacional.

El fondo Engine Nº1 promueve cuatro cambios en Exxon: actualizar la junta; endurecer la regulación de la asignación de capital a largo plazo; implementar un plan estratégico para la creación de valor sostenible; y realinear los incentivos de gestión.

De lograr su listado de objetivos, pasaría a liderar una nueva generación de inversores activistas con capacidad y determinación de presionar a las corporaciones para que adopten políticas ESG más ambiciosas.

Un informe de Carbon Tracker señala en un informe de octubre de 2020 que el bajo rendimiento económico de ExxonMobil en los últimos ejercicios se debe en buena medida a un exceso de inversión en activos de alto coste. Esta situación derivó en un colapso en su retorno de capital a los accionistas.

El argumento de Engine Nº1 no es ecológico, sino financiero

Sin embargo, la campaña de Engine Nº1 no se basa en el enfoque irresponsable del cambio climático de la petrolera, sino en las consecuencias financieras de este enfoque.

En una transición energética, una estrategia de bajo costo con disciplina de capital será más beneficiosa para los accionistas que perseguir el crecimiento

Carbon Tracker

Más allá de la metáfora del David climático contra Goliat, lo cierto es que Exxon enfrenta un riesgo empresarial existencial, en palabras del Financial Times, al atar su futuro a los combustibles fósiles cuando los gobiernos establecen planes para reducir las emisiones.

Su inacción ha puesto en evidencia un flaco débil al que Engine Nº1 no ha podido resistirse. En una presentación a inversores criticaba abiertamente a la multinacional:

ExxonMobile aún no tiene un plan creíble para proteger el valor en una transición energética

Presentación a inversores, Engine Nº1

El esfuerzo por reformar el directorio de Exxon se ha convertido en una de las batallas de poder más intensas de EEUU en los últimos años.

Un juego entre tiburones verdes

BlackRock y Vanguard, dos de los principales accionistas han expresado su intención de actuar para que los factores climáticos sean fundamentales en sus estrategias de inversión. Sin embargo, aún no han marcado sus posiciones en esta batalla.

Engine Nº1 ha propuesto cuatro miembros a la junta de cara a la elección fijada para finales de mayo en reunión de accionistas. Hasta el momento ha obtenido el apoyo de un importante fondo de pensiones de profesores de California (Calstrs) y de los fondos de pensiones del Estado de Nueva York (el tercero mayor del pais) y el de la Iglesia de Inglaterra.

Mientras que compañías rivales como BP, Total, Repsol o Galp anunciaban planes estratégicos de adaptación al cambio clímático, la estadounidense ha mantenido su apuesta por grandes proyectos petroleros. Esquisto en EEUU, yacimientos en alta mar en Guyana y Brasil y proyectos de refinería y petroquñimica. Con ello, su sensibilidad medioambiental parece puesta en entredicho.

Se suman además los altos costes operativos y las elevadas sumas de capital necesarias para acometer las inversiones. El resultado, una reducción drástica del rendimiento que ha alimentado el descontento de los accionistas.

Exxon se aferra al argumento Repsol

Exxon argumenta que durante el avance hacia la descarbonización, el petróleo y el gas seguirán siendo cruciales para la economía global. Y sus inversiones en producción se verán recompensadas. Un argumento, que también defendió Josu Jon Imaz, Consejero Delegado de Repsol, en su reciente intervención en un acto público en Madrid. recompensando sus inversiones en producción.

En un intento de tranquilizar a su accionista activista Exxon anunció la semana pasada estar estudiando un proyecto de captura de carbono en EEUU. Requeriría una inversión de 100 mil millones de dólares, y precisaría que el gobierno se decidiera a aplicar un impuesto a las emisiones de CO2. Algo que desde Engine Nº 1 consideran poco probable.