Finanzas Verdes: Arranca el ‘Cisne Verde’, un empeño de los bancos centrales

Las finanzas verdes, un objetivo para los bancos centrales Las finanzas verdes, un objetivo para los bancos centrales

Las finanzas verdes se han convertido en un objetivo de los bancos centrales de buena parte del mundo, incluyendo China y Estados Unidos, pasando por el Banco Central Europeo. Hoy el tema adquiere un perfil más destacado porque se inicia la conferencia convocada bajo el nombre de «Cisne Verde» por el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el Banco de Francia, el Fondo Monetario Internacional (FMI), y la Red para Reverdecer el Sistema Financiero.

Mientras se evalúa la repercusión de los riesgos que entraña el calentamiento global del clima para los sistemas financieros, queda poco claro de qué forma las políticas monetarias pueden contribuir a hacer las finanzas verdes. De momento parece que ese papel se ejercerá mediante la supervisión, y no por la acción directa sobre los mercados financieros.

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Las finanzas verdes vistas por los reguladores

La conferencia virtual sobre finanzas verdes ha tomado su título del libro publicado el año pasado por el BPI, El cisne verde: bancos centrales y estabilidad financiera en la era del cambio climático en la cual se desarrolla el punto de vista de los reguladores respecto al cambio climático.

Las entidades «corren el riesgo de perder sus licencias para operar» si no hacen de las finanzas verdes una prioridad

En lo esencial, la corriente de pensamiento dominante entre los reguladores es que el aumento de la temperatura del clima ha incorporado nuevos riesgos a la estabilidad del sistema financiero. Entre ellos, los fenómenos atmosféricos extremos cuya frecuencia ha aumentado; el deterioro de la solvencia de los bancos por la exposición a los efectos directos e indirectos del calentamiento global de las carteras de crédito de las empresas.

El «Cisne» Verde reúne a un importante panel de ponentes relevantes, pero además contará con la presencia del presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, la presidenta del BCE ,Christine Lagarde y Yi Gang, del Banco de la República Popular China.

Esto da una idea del espacio que el problema ocupa entre los gestores de los bancos centrales.

Actuaciones para promover las finanzas verdes

La Reserva Federal se ha unido recientemente a la Red para Reverdecer el Sistema Financiero (NGFS, por sus siglas en ingles) que cuenta con 90 integrantes entre bancos centrales y organismos reguladores y organizaciones multilaterales.

Finanzas verdes: Emisión de bonos verdes
Finanzas verdes: Emisión de bonos verdes

Pero a pesar de este nutrido contingente, y las declaraciones reiteradas por parte de las autoridades monetarias de la importancia de actuar frente al cambio climático, la forma en que los bancos emisores pueden hacerse presentes no está delimitada con claridad.

GreenPeace desarrolló recientemente una acción sobre el edificio del BCE en Fráncfort exigiendo al emisor europeo que deje de aceptar como garantía de sus créditos al sistema financiero los bonos emitidos por empresas que contaminan. De acuerdo con la organización no gubernamental en la cartera del BCE hay más de 300.000 millones de euros en bonos de sociedades que contribuyen de forma directa al calentamiento global.

Una caja de herramientas para las finanzas verdes

La Red para Reverdecer el Sistema Financiero ha difundido recientemente un documento, cuyo contenido ha sido calificado como caja de herramientas por una de las figuras destacadas de la Red, en el que se sugieren nueve formas de actuación para influir sobre el reverdecimiento de las finanzas.

Un análisis de la cartera del Banco Santander revelaría la profunda dependencia de su inversión respecto de empresas petroleras como CEPSA y Repsol, por más que el banco pretenda colocarse a la cabeza de las finanzas verdes en España

Pero la forma en que los bancos centrales pueden actuar directamente mediante su atribución fundamental como monopolios del sistema monetario es materia de controversia. Una de esas posibilidades es la que exige GreenPeace, suspender la compra de activos financieros emitidos por empresas que contaminan. Otra es la de sesgar la adquisición de activos financieros.

Las modalidades han sido bautizadas, la primera opción -es decir la excluyente- como filtro verde, y la otra de adquisición sesgada.

Como es fácil de comprender la posibilidad de que un banco central, por poner un caso el BCE, excluya los bonos de petroleras europeas equivaldría a provocar una severa falta de liquidez a los bancos que hasta ahora han tenido como objetivo preferente a esas empresas.

Cualquier análisis de la cartera del Banco Santander revelaría la profunda dependencia de su inversión respecto de empresas petroleras como CEPSA y Repsol, por más que el banco pretenda colocarse a la cabeza de las finanzas verdes en España. Deutsche Bank anunció recientemente que va a acelerar la adjudicación de 220.000 millones de euros en financiación verde que espera adelantar a 2023, con una asignación el año pasado de 70.000 millones de euros.

El consejero delegado del banco, Christian Sewing, señaló que las entidades corren el riesgo de perder sus licencias para operar si no hacen de las finanzas verdes una prioridad. Las palabras de Sewing reflejan por otro lado la fuerte presión que existe entre los accionistas del mayor banco alemán para que oriente su inversión hacia objetivos sostenibles.

España, un terreno de juego para los fondos activistas

Una presión que está directamente relacionada con el auge del partido Los Verdes en ese país. Algo que desde luego no ha tomado cuerpo aun en España donde brillan por su ausencia los fondos activistas que ejerzan presión sobre los consejos de administración.

Es sin embargo impensable que este desacople se extienda de forma indefinida. Es sólo cuestión de tiempo y en materia de clima este se está acelerando en todos los frentes. Como bien saben los estrategas del ajedrez es adelantar en la jugada lo que deja al contrincante sin tiempo para responder.

Entre las propuestas de la Red para Reverdecer el Sistema Financiero se incluye la posibilidad de establecer la política de adquirir activos financieros dedicados a objetivos sostenibles desde le punto de vista del medio ambiente o aplicar esos criterios a sus operaciones de crédito.

Los planes de actuación del BCE en materia de finanzas verdes

Pero estas recomendaciones chocan con obstáculos evidentes. Uno de ellos es la falta de información. Los paquetes de créditos que se trocean en bonos no están hechos con criterios de selección medio ambiental y es imposible conocer su verdadera composición, por ejemplo.

Mientras tanto el BCE ha hecho de la cuestión del clima un elemento clave de la revisión de su estrategia que deberá tener concluida en septiembre. Por su parte el Banco de Inglaterra ha recibido el mandato del Gobierno en marzo para que los objetivos de clima y medio ambiente formen parte de manera explícita de la política monetaria. Hasta el Banco de la China Popular ha dicho que considerará la inclusión de los riesgos derivados del clima dentro de las pruebas de esfuerzo anuales de los bancos del país.

Pero el ángulo de la política monetaria sigue siendo esquivo porque los bancos centrales no están en condiciones de excluir de su lista de activos aceptables para las operaciones de financiación del sistema a empresas contaminantes que están profundamente imbricadas dentro de los sistemas financieros de cada país. Por el contrario, lo que sí está a su alcance es ejercer el control de los riesgos del clima y el medio ambiente dentro del sistema financiero mediante su papel de supervisores de las entidades de crédito.

El BCE tiene previsto en 2022 hacer una prueba de esfuerzo del sistema financiero en la zona del euro sobre la exposición a estos riesgos.

El banco emisor del euro ha enfocado la cuestión al publicar una guía para los bancos del sistema en la que define de qué forma éstos deben incorporar estos riesgos y les solicita un plan de acción respecto de los mismos.

La consecuencia de estas pruebas de esfuerzo puede ser una mayor exigencia de capital para las entidades que se queden cortas en sus coberturas para estos riesgos que no estaban en el horizonte en el pasado reciente. Las autoridades reguladoras dentro del BCE advierten que el camino se ha iniciado este año, pero que en la medida que se avance las condiciones van a ser más estrictas para los bancos del eurosistema.

El vice presidente para la supervisión del BCE, Frank Elderson, lo dijo con claridad al afirmar que, de ser necesario, van a utilizar toda la caja de herramientas de la que dispone el regulador para que las entidades se ajusten a los objetivos marcados.