“Fit for 55”: Las empresas reaccionan

Ursula von der Leyen, presenta «Fit for 55» el miércoles pasado. Ursula von der Leyen, presenta «Fit for 55» el miércoles pasado.

Empresas y asociaciones sectoriales tardaron poco en reaccionar en contra del paquete «Fit for 55» de la Comisión Europea (CE) que pretende garantizar una reducción de las emisiones del 55% respecto de 1990 para el 2030 anunciado ayer.

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“Fit for 55”

El conjunto de medidas y directivas que se ha bautizado como «Fit for 55» ha puesto fecha a la extinción de los motores tradicionales, accionados por combustibles fósiles; ha incorporado el sector naviero al sistema de negociación de derechos de emisión (ETS, por sus siglas en inglés), ha extendido el régimen de derechos a los combustibles para calefacción y transporte público y a los combustibles de aviación.

«Fit for 55» introduce finalmente la tasa de carbono en fronteras (CBAM, por sus siglas en inglés) también implica la retirada escalonada de los derechos de emisión adjudicados de forma gratuita a empresas en el acero, el cemento, el aluminio y los fertilizantes.

El sector del automóvil frente a “Fit for 55”

Oliver Zipse. Consejero Delegado de BMW y presidente de ACEA, fue la primera figura patronal en comentar sobre «Fit for 55»
Oliver Zipse. Consejero Delegado de BMW y presidente de ACEA, fue la primera figura patronal en comentar sobre «Fit for 55»

La patronal europea del automóvil ACEA señaló que la dimensión «Fit for 55» requería su estudio minucioso.

Oliver Zipse, el presidente de ACEA y consejero delegado de BMW, declaró que: «Objetivos de clima ambiciosos necesitan unir el compromiso de todas las partes involucradas. La Comisión Europea ha dejado muy claro que el Pacto Verde solo puede ser viable sobre la base de objetivos obligatorios para el incremento en los objetivos de las infraestructuras de carga y repostaje en todos los estados miembros» en una referencia a que los países si no aceleran el desarrollo de las infraestructuras no podrán atender a la flota creciente de automóviles impulsados por motores eléctricos.

Pero las cautelosas palabras de Zipse se dan de bruces con las protestas de la industria del automóvil que ha iniciado la presión sobre los gobiernos en cada país por la fecha de extinción de los motores de combustión que usan combustibles fósiles fijada en 2035.

España tiene la segunda industria del automóvil por unidades producidas de acuerdo con fuentes de ACEA, tras Alemania, y de acuerdo con fuentes del sector ha retomado el contacto con el gobierno en un intento de inclinar la postura del ejecutivo en favor de los objetivos de la asociación española de fabricantes, ANFAC, que desde luego está formada por capitales extranjeros.

En materia de automóviles la CE ha establecido una reducción de emisiones del 55% sobre 2021 para el año 2030 y respecto de ello los fabricantes de coches señalan que se debe favorecer el incremento de las infraestructuras que hagan posible un aumento de la demanda de la movilidad eléctrica. Zipse ha declarado que está en contra de las prohibición de determinadas tecnologías: «En el contexto de las restricciones tecnológicas que se han propuesto a partir de 2035 urgimos a todas las instituciones de la UE que se centren en la innovación más que en el mandato, o la prohibición, de una tecnología específica».

Quien ha roto con las declaraciones de fabricantes de coches y camiones ha sido el primer productor mundial de coches, Volkswagen, quien ha dado la bienvenida al paquete «Fit for 55». Probablemente porque ya tiene decidida la inversión en la movilidad eléctrica de 35.000 millones de euros con el objetivo de ponerse a la cabeza del sector y ganar la mayor cuota de mercado posible.

Mientras tanto la patronal alemana agrupada en el lobby VDA señaló que las medidas eran contrarias a la innovación y eran «virtualmente imposibles de alcanzar» para las empresas, incluidos los suministradores externos. La posición de ANFAC es que se ha señalado al sector del automóvil cuando otras industrias en su conjunto son responsables de tres cuartos de las emisiones totales.

Aerolíneas e industrias a la contra de “Fit for 55”

Willie Walsh calificó «Fit for 55» como un «tiro en el pie»
Willie Walsh calificó «Fit for 55» como un «tiro en el pie»

En la aviación comercial, otro objetivo de «Fit for 55», Lufthansa declaró que los objetivos de la protección del clima y la inclusión de los combustibles en un régimen de derechos de emisión eran medidas correctas, pero recalcó que colocarían al sector europeo en desventaja respecto de los competidores globales que no debían responder por sus emisiones de la misma forma.

De acuerdo con la aerolínea la eliminación de la asignación de derechos, una cuota obligatoria para los combustibles de aviación sostenibles y una tasa sobre el keroseno, colocarían a la aviación civil europea en clara desventaja. La aerolínea alemana señaló que era necesaria una línea de financiación para los combustibles sostenibles que son sustancialmente más caros que el keroseno.

El presidente de IATA, el irlandés Willie Walsh, ex consejero delegado de IAG, afirmó que el régimen pergeñado por Bruselas en «Fit for 55» era un autogol porque al hacer más caros los combustibles fósiles impedían que se adoptaran de forma paulatina los combustibles sostenibles por falta de recursos.

El grupo europeo de aviación civil A4E señaló que las medidas agrupadas en «Fit for 55» harán los vuelos más caros y afectarán a los ingresos de las compañías aéreas. Las líneas aéreas están especialmente susceptibles porque su actividad desde finales de 2019 se ha visto afectada de manera excepcional por el bloqueo de la movilidad a causa de la pandemia de Covid-19 sin que se haya recuperado plenamente.

Por su parte los sectores cuya descarbonización resulta más compleja de abordar, como el acero, el cemento, los fertilizantes y el aluminio han expresado su malestar por la eliminación de la asignación gratuita de derechos de emisión dentro del régimen ETS.

Estos sectores señalan que los derechos que se les asignan permiten equilibrar sus costes con los competidores que no sufren recargos por su mayor huella de carbono. La propuesta del paquete de la CE especifica que los derechos asignados gratuitamente se irán extinguiendo en la medida que la tasa de carbono en frontera se extienda de forma que estos sectores no queden desprotegidos ante la competencia exterior de los países con menores exigencias medioambientales para sus industrias.

La realidad es que estos sectores junto con la generación de electricidad suponen el 45% de las emisiones totales comprendidas dentro del régimen de ETS.

«Esta es la década decisiva para la transición industrial. La industria europea del acero tiene una hoja de ruta clara en la que se demuestra como alcanzar el objetivo de una reducción de las emisiones de CO2 del 55% en el 2030 comparado con 1990 y hacia la neutralidad climática en el 2050», señaló Axel Eggert el director general de Eurofer, la asociación europea del acero, en relación a «Fit for 55».

«Sin embargo siempre hemos enfatizado la necesidad de valorar la eficacia del coste y beneficio de las medidas de política para el clima, así como la necesidad de evitar el desplazamiento de las inversiones, la producción, y los empleos y las emisiones de CO2 fuera de la UE a terceros países adoptando requisitos más laxos para el medio ambiente», aseguró.

Para el sector del acero la prioridad actual sería el escalamiento y despliegue de las tecnologías en la industria tan rápido como sea posible, mientras se mantiene la competitividad internacional. Esto requiere medidas efectivas en contra de las filtraciones de carbono, mercados para el acero verde, apoyo financiero, y una energía baja en carbono que sea asumible en costes, puntualiza Eurofer.

«Las compañías europeas del acero tiene encaminados más de 100 proyectos que podrían suponer una significativa reducción de las emisiones, pero que requieren 50.000 millones de euros en inversiones hasta el 2030», afirmó Eggert. Sin embargo las medidas de «Fit for 55» elevarían de forma artificial los costes del carbono y reducirían el dinero disponible para lograr realmente una reducción de las emisiones según el comunicado de Eurofer.

Los productores de aluminio por su parte no lograron que se les excluya de la fase piloto de la CBAM en «Fit for 55» un objetivo que desplegó su grupo de lobby en Bruselas. Pese a ello si lograron una concesión, no se tomarán en cuenta las emisiones indirectas asociadas a este metal. Estas emisiones indirectas son las que produce la generación de la energía eléctrica que la industria del aluminio utiliza.

«Fit for 55» quiere acabar con el uso de bunker en los barcos e incorporar el transporte marítimo al ETS.
«Fit for 55» quiere acabar con el uso de bunker en los barcos e incorporar el transporte marítimo al ETS.

El sector naviero ha enfrentado con desazón la aplicaciójn del régimen de derechos de emisión a su sector. La navegación de cabotaje dentro de Europa quedará sujeta al régimen ETS mientras que el 50% de los viajes al y desde el exterior de la UE quedarán comprendidos dentro de este sistema.

El secretario general de la Cámara Internacional de Navegación, Guy Platten, declaró que las propuestas eran una mera «forma de arrancar recursos» de la CE para la recuperación económica de la crisis ocasionada por la pandemia. Por su parte la danesa Maersk, la principal naviera de carga internacional, dijo que las medidas eran apropiadas aun cuando temía la reacción de terceros países que no verán con buenos ojos tener que pagar tasas.

La reacción de las empresas del sector de la energía dio la nota. En su mayor parte han calificado al paquete como apropiado, con reservas respecto de su evolución. Este consentimiento es el resultado de la creciente adaptación del sector de la generación eléctrica a los objetivos de sostenibilidad.

Las principales eléctricas europeas han hecho fuertes inversiones en el despliegue de la generación renovable desde hace años, a tal punto que muchas de las grandes eléctricas europeas tienen una generación renovable superior a la obtenida por su parque convencional.

Este último además se reduce de forma sistemática. Se puede decir que este es el sector económico que mejor preparado está para la transición energética y que ha acoplado su capacidad de generación a los objetivos sostenibles de forma creciente.

La excepción son probablemente las petroleras que iniciaron su conversión de forma tardía y por ello están pagando precios en algunos casos desmedidos por adquirir su parte de la tarta bajo la forma de activos, derechos de suelo y mercados.