La industria europea pide acelerar las “fronteras de carbono”

Los grupos industriales europeos, en especial las industrias pesadas, piden a la Comisión Europea (CE) que se acelere la implementación de una tasa al CO2 en las fronteras de la UE -mal traducida como fronteras de carbono– para compensar el precio de los productos importados desde países con un bajo nivel de exigencias ambientales.

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fronteras de carbono
Fronteras de carbono

Las fronteras de carbono como freno al goteo y la competencia desleal

El secretario de estado del ministerio de Clima y Medio Ambiente de Polonia, Adam Guibourgé-Czetwertyński, afirmó durante el fin de semana que la aplicación de la tasa se debe iniciar con un mecanismo piloto que debe incluir inicialmente a los sectores del acero, el cemento y los fertilizantes.

Durante el fin de semana los lobbys del sector registraron cierta actividad, manteniendo contactos políticos con vistas a la posible aceleración de la implantación de las llamadas fronteras de carbono. La CE anunció el objetivo de esta tasa como forma de evitar el goteo del carbono, es decir el traslado de empresas a países con umbrales más tolerantes respecto de la contaminación del medio ambiente. Mientras que no hay evidencia de que esto ocurra a una escala preocupante, el peligro es real, señalan fuentes del sector.

Pero el problema del goteo, es decir el traslado de empresas a países menos exigentes en la regulación del medio ambiente no es el único que enfrentan los grupos industriales. Éstos señalan además que están en una desventaja comparativa severa porque deben hacer frente a productos importados de países que tienen menor exigencia medioambiental, lo que repercute en los precios.

En general el problema industrial es que hay países como China que tienen un alto grado de financiación estatal blanda para sus industrias y tienen menos exigencias medioambientales en la producción con lo cual la tonelada de chapa de acero importada de China a la UE es una forma de dumping climático, señalan fuentes del sector de la siderurgia. Esto se ha combinado con el alto precio de los derechos de emisión que tras la reforma de su mercado por la CE en 2017 han subido de precio de forma considerable. Sin fronteras de carbono la competencia se volvería demasiado desequilibrada.

Los derechos de emisión y las fronteras de carbono

La especulación con derechos de emisión ha creado la urgencia por implementar las fronteras de carbono

Tras la urgencia por las fronteras de carbono, la industria resiente que los derechos de emisión en el sistema europeo, Emissions Trading System (EU ETS) en el cual cada unidad es el equivalente a la franquicia para emitir 1 tonelada de CO2, se han más que duplicado en un año y cerraron la semana pasada al filo de los 50 euros por tonelada.

La subida ha sido paulatina y en cierta medida se ha acompasado a la aprobación del nuevo pacto verde europeo. Los bancos de negocios estiman que en la medida que las exigencias de reducción de emisiones se hagan más duras dentro de los objetivos de bajar las emisiones un 55% en la UE hacia finales de la presente década comparado con los niveles de 1990, la tensión en este mercado se va a incrementar. Entre otras cosas porque la política de la CE es ir reduciendo las adjudicaciones de derechos gratuitos. En consecuencia han tomado posiciones especulativas en ese mercado.

El mes pasado sin embargo, el Parlamento Europeo dio un revolcón a esta idea de la Comisión al votar por un escaso margen en contra de la eliminación de los derechos gratuitos cedidos a empresas contaminantes cuando se aprueben las fronteras de carbono, es decir, la tasa en fronteras sobre las emisiones en origen de los productos de importación. En total 334 miembros votaron por mantener esos derechos a pesar de la introducción de una tasa en frontera, 23 se abstuvieron, y 329 votaron por su eliminación.

Es una cuestión de supervivencia para la industria europea dijo Frans Timmermans, el comisario para el Clima de la CE, sobre el establecimiento de fronteras de carbono. Timmermans advirtió sobre el riesgo del carbon leakage: que las empresas comiencen a abanadonar la UE para evitar el coste de las políticas para la reducción de emisiones del bloque. Mientras tanto las industrias han manifestado su escepticismo sobre el plan y consideran imprescindible seguir percibiendo los derechos gratuitos al mismo tiempo que se imponen las fronteras de carbono.

Una significativa cantidad de asociaciones industriales incluyendo al grupo Eurofer, la asociación de industrias químicas CEFIC, la asociación de cementeras CEMBUREAU, y Fertilizantes Europa enviaron una misiva a los parlamentarios europeos solicitándoles que reconsideraran la política de eliminar los derechos gratuitos y argumentando que las fronteras de carbono coexistan con el presente sistema de adjudicaciones gratuitas. El lobby Business Europe también apoya esta posición.

La OMC contra la coexistencia de emisiones gratuitas y fronteras de carbono

La industria del acero urge a la implementación de las fronteras de carbono

Sin embargo el régimen de coexistencia de adjudicaciones gratuitas y fronteras de carbono equivale a una doble compensación para las empresas de la UE, y las fuentes de la CE consultadas señalan que esta fórmula no es admisible porque entre otras cosas implica una colisión con la Organización Mundial del Comercio (OMC) lo que acabaría segando de raíz la posibilidad de obtener un acuerdo para que la tasa en frontera entre en vigor.

El corazón de la compatibilidad con la OMC es que el mecanismo de ajuste en frontera del CO2 se refleje en el esquema de negociación de derechos en Europa

Pascal Caffin, presidente de la comisión de Medioambiente del Parlamento francés

Las asociaciones defensoras del medio ambiente también se oponen a la coexistencia. Equivaldría a duplicar el subsidio a esos sectores, además de quitar incentivos a la descarbonización de la producción y también tendría el efecto de trasladar a terceros países el incremento en el coste de las reglas del clima en Europa, de acuerdo con WWF, la ONG conservacionista.

Ribera, Calviño y las fronteras de carbono

Ribera, Calviño y las fronteras de carbono
Las ministras Ribera y Calviño se manifestaron contra la idea de conjugar «fronteras de carbono» y derechos de emisión gratuitos

Un grupo de secretarios de estado y ministros de Economía y Medio Ambiente europeos, entre ellos Nadia Calviño y Teresa Ribera, firmaron recientemente un artículo de opinión publicado en el medio estadounidense Político en el que señalaban que en tanto que se habían alcanzado logros importantes desde la Conferencia del Clima de París aun quedan muchos retos en el objetivo europeo de reducir emisiones.

Existe aun un reto para alcanzar nuestros objetivos comunes: como asegurar que las ambiciosas políticas del clima de la UE no se conviertan en un simple traslado de las emisiones a otros países que no comparten aun nuestro nivel de compromiso.

Nadia Calviño y Teresa Ribera en Politico

Según las ministras y los altos funcionarios, el riesgo del denominado carbon leakage crece en la medida que la divergencia de las ambiciones respecto del clima entre países aumenta. Esto es preocupante por dos razones:

Primero recorta la eficiencia de nuestras políticas de clima a escala global, porque otros países van a contaminar más para producir los bienes que necesitamos y consumimos. En segundo lugar que amenaza con minar el apoyo popular que tienen nuestras ambiciosas agendas del clima

Y apuntan un razonamiento que parece dejar claro que la persistencia de los derechos gratuitos tiene los días contados.

Este es el motivo por el que necesitamos una propuesta para un Mecanismo de Ajuste en Fronteras del Carbono no más tarde de 2023 que sea efectivo, legítimo y justo. Efectivo porque sea capaz de enfrentar al goteo de carbono mejor que los instrumentos existentes. Legítimo porque cumplirá con las normas internacionales establecidas por la Organización Mundial del Comercio y consistente con el marco del Acuerdo de París. Y justas porque serán implementadas de forma transparente y coordinada con nuestros socios comerciales, sin discriminar entre productores domésticos y extranjeros.

El impacto del incremento de precios de los derechos de emisión

Mientras tanto los efectos del incremento de precios de los derechos de emisión se ha hecho sentir con fuerza y esto ha reforzado el empuje de las industrias para acelerar la introducción del mecanismo de compensación en fronteras antes de 2023.

La siderúrgica Tata Steel con plantas de producción en la UE y en Reino Unido ya ha introducido un recargo por CO2 de 12€ por tonelada de acero producido en Europa y Reino Unido en compensación por el mayor coste de los derechos. Otras industrias, desde el cemento hasta las químicas, han señalado que la subida en el precio de los derechos puede hacer que se queden sin recursos para invertir en la descarbonización de sus industrias.

El director general de la Asociación Europea del Acero, Axel Egert, declaró a la prensa que en el pasado este problema no existía porque el precio de los derechos no suponía un coste significativo. Ahora con el incremento de los precios nos metemos en un problema real. Uno es que nuestros competidores globales están exentos de estas cargas. El segundo es que se hace mucho más difícil invertir en nuevas tecnologías. La predicción de los traders de que el stock de derechos de emisión se va a reducir en el tiempo por las limitaciones a su distribución que va a introducir la CE es en parte lo que está empujando su precio.

Si la cantidad de derechos disponibles se reduce y persiste la demanda industrial, el precio de los derechos seguirá subiendo. Este es el motivo de fondo para que los bancos de negocios y los traders hayan tomado posiciones en el mercado ETS forzando un alza de los derechos muy por encima de lo que la demanda industrial realmente justifica.

En realidad la CE tiene un arma para intervenir en el mercado, que es liberar una parte de los derechos secuestrados del mercado en 2017 para forzar un aumento en su prerio. Pero no parece que el ejecutivo europeo esté dispuesto a echar mano de esa reserva estratégica. Mientras el Reino Unido lanzará este mes su propia versión de los derechos de emisión de CO2.

Arcelor Mittal que es uno de los mayores productores de acero de Europa señaló que es necesario que la UE imponga fronteras de carbono para las importaciones que proceden de fuera del bloque si se quiere que la producción de acero siga siendo competitiva.

La empresa señaló que los fabricantes en Europa se encontraban en desventaja competitiva respecto de los fabricantes internacionales y que esto va a alimentar el denominado carbon leakage. Esto refuerza la urgente necesidad de políticas que ayuden… aseguren que la competitividad de las industrias europeas del acero se mantiene aplicando tasas al carbono a todos los importadorres extranjeros de acero a la UE, señaló la empresa.

Los productores de acero estiman que el precio actual de los derechos de emisión añaden 95€ al precio de cada tonelada de acero producida. La producción de una tonelada en promedio supone la emisión de dos toneladas de CO2. El coste añadido equivale a un 10% del precio actual de la tonelada de acero de cerca de 1.000 €.

La Asociación Europea del Acero considera que la adjudicación de derechos gratuitos está un 20% anual por debajo de las necesidades del sector siderúrgico. Esto exige adquirir derechos en el mercado. A los precios actuales del mercado y con un nivel de producción el año pasado de 160 millones de toneladas, incluyendo la producción a partir de chatarra que genera menos emisiones, el coste anual para el sector se estima en 2.000 millones de euros.

Los consumidores, los derechos y las fronteras de carbono

La tendencia general en el mercado interior europeo será el traslado de los costes a los consumidores. Y se agravará con las fronteras de carbono.

Pero hay ciertos productos que tienen un destino de exportación por ejemplo productos químicos tales como el sulfato y nitrato amónico, que se dirigen al mercado mundial. Esto puede hacer que la venta de insumos europeos a las industrias de fertilizantes pierdan capacidad competitiva. El problema se repite en la industria del cemento que vería dificultada su exportación al mercado exterior. Al mismo tiempo este proceso puede impulsar la descarbonización de la producción en industrias como las del cemento.

Lo que está claro es que el progreso en el sentido de lograr los objetivos de clima que se ha propuesto la UE son tortuosos, y no están exentos del ejercicio de la cuerda floja en la medida que se pretende contentar a todas las partes sin crear conflictos con la OMC combinando fronteras de carbono con otras medidas.

China y los países emergentes ya han verbalizado sus reticencias a las fronteras de carbono, porque saben que eso va a encarecer los productos que exportan a la UE y eso puede redundar en menores ventas. El problema de las tasas en frontera de hecho despierta el fantasma de la competencia internacional entre los grandes grupos industriales a escala global, porque exacerba la lucha por los mercados y despierta el espíritu defensivo de los capitales nacionales alentando el proteccionismo.