Finanzas y “green washing”: ¿Quién lava más verde?

green washing = lavado verde

El lavado verde (green washing) pone en duda uno de los pilares de Pacto Verde europeo. El 27 de noviembre de 2019 el Parlamento Europeo y el Consejo publicaron en el Diario Oficial de la Unión Europea un acuerdo negociado en el triálogo de la Comisión Europea: un reglamento sobre la divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros en el que se obliga a los intermediarios financieros desde gestores de inversión, pasando por los fondos de inversión y bancos, a hacer pública la naturaleza de sus inversiones por referencia a la sostenibilidad del destino final de los recursos de clientes canalizados. La fecha de entrada en vigor de este reglamento era el 10 de marzo de 2021.

En este editorial…

Desde su publicación en el boletín oficial de la CE como Reglamento UE 2019/2088 se registró una súbita conversión a la inversión sostenible de los agentes financieros. El fenómeno dio en llamarse lavado verde (green washing) porque consisitió en el empeño de dar visos de sostenibilidad a inversiones poco acordes con esos principios. Esto ha creado malestar entre los pocos fondos y agentes financieros que realmente se han volcado a la inversión en actividades sostenibles que han visto como el green washing era una verdadera blanqueo de flujos de capital opacos dirigidos a industrias que deforestan, centrales térmicas con fuertes emisiones de CO2, o producción masiva de aves en condiciones deplorables.

Reglamento sin taxonomía

Mientras tanto, hay una verdadera contradicción en sus propios términos entre el reglamento que entró en vigor el 10 de marzo de este año y el hecho que no haya acuerdo sobre la taxonomía de lo que es sostenible y lo que no es sostenible. Esto esteriliza toda la operación del Reglamento porque qué tipo de transparencia puede tener un fondo de inversión sobre la sostenibilidad del destino final de los recursos que invierte si aun no sabemos si la utilización del gas como combustible de transición es para la UE sostenible o no.

Qué tipo de transparencia puede tener un fondo de inversión sobre la sostenibilidad del destino final de los recursos que invierte si aun no sabemos si la utilización del gas como combustible de transición es para la UE sostenible o no

En España, como no podía ser de otra forma, bancos que son propiedad de fundaciones que obtienen una parte importante de su beneficio de las participaciones industriales que se dedican a la extracción de recursos energéticos que generan una ingente cantidad de emisiones de gases de invernadero afirman que son los campeones de las finanzas verdes.

Luego aparece un fondo de inversión que canaliza recursos de pensionistas que quiere tomar una participación en una industria que dice estar en transición hacia formas de generación sostenibles, pero en realidad como no hay taxonomía definida sobre qué es sostenible vamos por la vida sin rumbo cierto entre la ambigüedad y el green washing.

¿Quién engaña a quién con el green washing?

El mercado de emisiones verdes y sostenibles en España según gráfico elaborado por el diario Cinco Días. ¿Cuánto será lavado verde (green washing)?
El mercado de emisiones verdes y sostenibles en España según gráfico elaborado por el diario Cinco Días. ¿Cuánto es green washing?

La CE debería tener en cuenta que el reglamento sin taxonomía está cojo, y es un coladero para los amigos del green washing que quieren lavar más verde. Estamos ante un transformismo generalizado en el que se quiere hacer creer a los inversores que están poniendo el dinero en destinos supuestamente sostenibles acerca de los cuales las propias autoridades de la CE no saben a ciencia cierta si lo son o no, porque en definitiva esa taxonomía depende de un pacto político.

Por añadidura en febrero el lobby de los fondos logró que la CE deje caer algunos de los renglones sobre los que había que informar. Las Autoridades de Supervisión Europeas abandonaron bajo la presión de esa industria varios capítulos sobre los que estaba previsto que informaran, entre ellos la deforestación. Entonces ¿quién engaña a quién? ¿La UE a los ciudadanos, los fondos a los inversores? El lavado verde de las actividades grises debería tener límites precisos.