Papelón español en el aluminio: Grupo Liberty se queda sin oxígeno

Sanjeev Gupta, propietario del grupo Liberty Sanjeev Gupta, propietario del grupo Liberty

Las plantas siderúrgicas en Europa del Este del Grupo Liberty, propiedad del magnate Sanjeev Gupta, se ven apremiadas para obtener 100 millones de euros que les permitan pagar los derechos de emisión que necesita para esquivar una fuerte sanción bajo el esquema de emisiones de gases de invernadero de la UE.

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El Grupo Liberty y Sanjeev Gupta

El grupo de Gupta se denomina GFG Alliance, y es un conglomerado de industrias variadas que se financiaba con factoring. Es decir descontaba las facturas giradas a sus clientes para obtener el adelanto de dinero de bancos. Liberty era candidato a comprar la planta de Alcoa en San Cibrao

Liberty Galati, la siderurgia rumana del grupo, vendió en diciembre pasado 100 millones de euros en derechos de emisión tras recibirlos en adjudicación por el régimen de derechos de emisiones de la UE. Estos derechos son adjudicados de acuerdo con los volúmenes de producción y de emisión de la industria y tienen por objetivo aliviar la fuga de carbono es decir la competencia desleal de países productores que no deben cumplir con límites de emisión. La venta de derechos es parte del juego financiero de los fabricantes de productos intensivos en CO2.

Según las previsiones que hagan del mercado pueden vender los derechos que se liquidan en abril del año siguiente con la expectativa de comprarlos más baratos en el futuro. Pero en este caso, con los derechos al alza, la venta se sospecha que fue para la obtención de liquidez. La cotización de los derechos esta semana traspasó la barrera de los 44 € mientras que en diciembre cotizaban a 30,9 € por tonelada. La Comisión Europea (CE) no se resiente del precio de los derechos porque considera que por debajo de los 20€ la tonelada pierden eficacia de acuerdo con una fuente consultada por EU Green Deal News.

El nombre del Grupo Liberty suena mucho en España porque se ha postulado como potencial comprador de la planta de Alcoa en San Cibrao, Galicia. El modelo previsto era que la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) adquiriera la planta y la traspasara posteriormente a la empresa del magnate Gupta.

El gobierno de Galicia y el ayuntamiento así como la federación de municipios en la región apoyaron esta operación en un frente único destinado a salvar la planta que forma parte del empleo industrial en la región que ha perdido activos de forma continuada. Curiosamente el gobierno más progresista de la historia de España no se ha planteado la posibilidad nacionalizar la empresa…

Una cascada de fondos oportunistas

La industria del aluminio es una fuente significativa de emisiones de CO2 porque la producción de este metal es muy intensiva en electricidad, aunque como todo consumidor de electricidad puede buscar una fuente renovable para su consumo. El problema es que la crisis industrial atrae a muchos fondos oportunistas. El caso de Alcoa y España es significativo en este sentido. En 2019 Aluminiun Company of America (ALCOA) anunció el cierre de sus plantas procesadoras en Avilés y La Coruña. En ese momento dijo que mantendría la de aluminio primario en San Cibrao.

Poco tardó en aparecer un fondo desconocido de nombre Parter Capital envuelto en el misterio. Este redactor intentó entrar en contacto con el fondo en esa oportunidad y recibió por respuesta el silencio. Alcoa accedió a vender las plantas a Parter Capital quien rebautizó a las plantas como Alu Ibérica. Pero se trató sólo de un pase. El fondo que se adjudicó las plantas en 30 millones de euros, 15 por cada una, desplazó una oferta de otro fondo oportunista con otra adquisición en España, Vausto antes Tenneco, el alemán Quantum Capital.

De buenas a primeras apareció en el mercado otro grupo denominado Grupo Industrial Riesgo. Este traspasó la propiedad de las plantas a unas instrumental denominada System Capital Management. Los profesionales de la empresa han presentado una querella contra Alcoa, Parter y Riesgo admitida en diciembre por la audiencia.

La salida del grupo Liberty está destinada al fracaso

Todo parece indicar una operación fraudulenta destinada al vaciamiento de las dos plantas de Alcoa. Pero mientras esto es así con esta operación en Avilés y en A Coruña, San Cibrao no se salva de las improvisaciones del Ministerio de Industria y de las aurtoridades locales. La salida del Grupo Liberty está destinada al fracaso.

GFG Alliance pasa por un momento malo por decir lo mínimo. Pero no es una novedad, al menos fuera de España, muchos analistas financieros mantuvieron suspicacias sobre la posibilidad de que entre los clientes de las industrias de Sanjeev Gupta, bautizado como el salvador de la siderurgia británica, hubiese empresas del propio Grupo Liberty. Es decir que las facturas de venta descontadas en los bancos fueran en parte emitidas por empresas del mismo propietario.

Mientras tanto la quiebra de su principal financiador, Greensill Capital, ha dejado al grupo al borde de la insolvencia porque se ha cortado de forma abrupta el resto de sus flujos de caja. Algunas investigaciones periodísticas señalaron el año pasado que un banco propiedad indirecta del Grupo Liberty en Reino Unido y con operaciones de factoring significativas era la espina dorsal de GFG Alliance.

Alliance tiene un banco, Wyelands Bank. El Banco de Inglaterra tuvo a esta entidad bajo la lupa por sus sospechas sobre el circuito financiero con empresas participadas por Sanjeev Gupta y en marzo le ordenó a Wyelands que devolviera los depósitos que ha tomado de clientes. La entidad devolvió el dinero el 17 de marzo.

¿Una nueva puerta abierta hacia la transición verde de Alcoa?

Para sorpresa de los que decretaron la muerte de las plantas en España la tonelada de aluminio que valía en el mercado de futuros en diciembre de 2019 1.730 dólares cotizaba en febrero en el mercado de metales de Londres (LME) a 2.080 dólares y subiendo, por la demanda industrial, sobre todo de la industria del automóvil que lucha por reponerse de sus contratiempos. A la luz de esta situación Alcoa ha entrado en una asociación con el grupo minero rival Rio Tinto para formar la sociedad Elysis que se propone descarbonizar el aluminio para producir el metal con cero emisiones.

Desde luego esta asociación no tiene previsto operar en España, y de momento tiene su sede en Canadá. El Gobierno español no está exento de responsabilidad en la crisis de Alcoa y la extinción del aluminio en nuestro país. Jamás se ha planteado una fórmula para abaratar el insumo de las electrointensivas vía energía renovable, ni se ha dotado de un programa para descarbonizar una industria como la del aluminio.