Hidrógeno: verde o azul, Alemania importará desde Rusia

Hidrógeno verde, estrategia en Alemania

Alemania colabora intensamente con Rusia para que Moscú desarrolle una oferta de Hidrógeno verde con la que la UE pueda contar en su cesta energética. Sin embargo, las declaraciones oficiales rusas parecen primar el Hidrógeno azul o incluso protestar por el carácter discriminatorio de las calificaciones de colores del gas.

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Alemania quiere importar Hidrógeno verde…

En un acto organizado por la Cámara de Comercio germano-rusa, el Ministro de Economía y Energía alemán, Peter Altmaier, intervino virtualmente para comunicar que está en conversaciones con su homólogo ruso para importar masivamente hidrógeno neutro en carbono desde Rusia. Tiene las mejores condiciones para la producción y el transporte de hidrógeno aseguró el ministro, puntualizando que también y especialmente de hidrógeno verde.

Por su parte, el ministro ruso de comercio e industria, Denis Manturov, dijo que el desarrollo del hidrógeno es de gran importancia para ambos países y que ambos están preparados para una cooperación abierta en esta área, incluido el desarrollo y producción de equipos y la implementación de proyectos de infraestructura para la fabricación y almacenamiento de hidrógeno, así como su transporte.

La alusión de Altmaier al hidrógeno verde tiene su importancia, tanta como la falta de adjetivo de Manturov; pues aunque efectivamente Rusia tiene condiciones óptimas para desarrollar un gran parque de energías renovables destinado a la electrólisis, a menudo se muestra esquivo a la hora de concretar si en su estrategia de producción de hidrógeno habla del verde o del azul.

…pero Rusia quiere exportar Hidrógeno azul

En una conferencia el pasado diciembre, Alexander Ishkov, jefe del departamento de eficiencia energética y medio ambiente de Gazprom, criticó abiertamente la categorización por colores tachándola de discriminatoria. En su lugar, sugirió adoptar un enfoque científico a partir del establecimiento de límites a las emisiones de C02 en los distintos procesos de obtención del combustible.

Aunque lo lleven con diplomacia y discreción, el color que finalmente tenga el Hidrógeno es un tema delicado, también para Alemania, que se ha comprometido a reducir las emisiones pero también la energía nuclear, por lo que el encaje de su cesta energética se complica. No olvidemos que en la billonaria estrategia alemana para el hidrógeno verde lanzada la pasada primavera, hay una significativa excepción en la admisión de importaciones temporales de hidrógeno de origen fósil, siempre que esté vinculado a la captura y almacenamiento de carbono, es decir, siempre que sea azul y no gris.

Alemania-Rusia, una relación gaseosa

En el encuentro bicameral, el Primer Ministro de Baja Sajonia, Stephan Weil, quizá para conciliar, afirmó que la asociación energética germano-rusa permanecerá, pero su esencia podría cambiar significativamente ya que Rusia puede pasar a jugar un papel central en la producción de energía renovable y a continuación recordó que Alemania seguirá dependiendo del gas natural a medio plazo, por lo que también apoya la finalización del Nord Stream 2.

Rusia por su parte es el primer proveedor de gas de Alemania -y esta su principal cliente en la UE- y tiene un gran interés en que esto siga siendo así. En diciembre Alexander Ishkov propuso construir una importante planta en la costa alemana del Báltico para transformar el metano del gas en hidrógeno, en este caso gris. El mismo Ishkov sugirió utilizar la infraestructura del nuevo gasoducto para transportar el CO2 de vuelta a Rusia, que no tendrá colores pero sí propuestas para que la alianza energética con Alemania viva muchos años más.

El controvertido gasoducto Nord Stream 2, que duplicaría la capacidad de Gazprom para exportar gas natural a Alemania, es atacado por ecologistas, que temen aumente los años de vida del gas natural; por polacos y bálticos, que temen que la conexión directa con Alemania les reste poder de negociación; y por Estados Unidos, interesado en vender su propio gas a Europa, más barato pero también más contaminante pues procede del fracking y tiene que llegar por barco.