Iberdrola y los umbrales del hidrógeno

La compañía eléctrica, uno de los mayores generadores de energía renovable con 33.000 MW instalados a nivel mundial, ha hecho una apuesta de fondo por el hidrógeno verde. Sus primeros pasos evidencian ya las potencialidades para el desarrollo industrial que estas tecnologías ofrecen. Pero también la necesidad de una política coherente y a largo plazo que no deje pasar la oportunidad de los fondos europeos de recuperación.

Cambio de escala y desarrollo tecnológico

Para aplicar el hidrógeno verde a la industria y el transporte pesados el reto es la escala de los hidrolizadores, señala una fuente al tanto de los proyectos de la empresa. Los equipos que se producen actualmente son de baja potencia y para poder electrificar la industria pesada es necesario que tengan una potencia mínima de 20 Megavatios, asegura.

El objetivo es la producción de equipos de alta potencia capaces de electrificar la industria y el transporte pesados. Para lograrlo, la compañía eléctrica ha decidido formar la sociedad Iberlyzer para el desarrollo de los hidrolizadores en asociación con la empresa guipuzcoana Grupo Ingeteam. Sigue el modelo aplicado en su momento al desarrollo de Gamesa de la cual fue, además de accionista, cliente.

La nueva sociedad ha firmado un acuerdo con la noruega Nel para incorporar su tecnología en la fabricación de electrolizadores. Nel Hydrogen tiene instalados más de 3.500 equipos a escala global y esta semana anunció su objetivo de ofertar instalaciones capaces de generar hidrógeno verde a un coste de 1,5 dólares por kilogramo con el objetivo de desplazar a las alternativas fósiles. El abaratamiento de la producción se basa en la producción a gran escala superando los umbrales actuales.

Fertiberia

La industria de fertilizantes es uno de los primeros ramos que incorporará antes el hidrógeno a sus procesos de producción. Descarbonizar el sector exige producirlo con una electrólisis que utilice energía renovable. En ese camino Iberdrola ha firmado un contrato con el fabricante de fertilizantes Fertiberia para el suministro de hidrógeno verde a la planta de la empresa en Puertollano. Para lograrlo construirá un electrolizador de 20 Megavatios. Era, en el momento de su presentación, el mayor proyecto industrial de uso de hidrógeno verde en el mundo.

En diciembre Iberdrola obtuvo ya un informe favorable sobre la Declaración de Impacto Ambiental para la instalación fotovoltaica, destinada a generar 100 Megavatios. La energía producida alimentará al hidrolizador que suministrará hidrógeno verde a Fertiberia. La planta integra una serie de innovaciones tecnológicas como los paneles con dos superficies sensibles, denominados bifaciales, con inversores en racimo y un sistema de batería que permite acumular entre 5 y 20 MW.

Puertollano es la primera etapa de un acuerdo que pretende instalar 800 MW de electrólisis para 2027 con una inversión total de 1800 millones de euros. El proyecto integral podría promover durante su construcción la generación de 4.000 empleos, a través de 500 proveedores locales, señala una fuente de la empresa. Si se cumple este plan, Iberdrola pondría en funcionamiento el equivalente al 20% del objetivo nacional -que prevé la instalación de 4GW de hidrógeno verde a 2030- y lograría que alrededor del 25% del hidrógeno actualmente consumido en España no generase emisiones de CO2, señala la misma fuente. La compañía aspira a alcanzar la neutralidad en materia de emisiones de CO2 en el 2030, es decir 20 años antes del objetivo propuesto por la Unión Europea (UE).

Los fondos europeos y el papel estratégico del hidrógeno

Mientras tanto se abre paso un debate de fondo. La Comisión Europea y el Consejo Europeo han determinado un plan de recuperación económica ambicioso que implica subsidios y créditos dentro del Marco Financiero Plurianual y el fondo denominado NextGenerationEU. El programa dedica a recursos naturales y medio ambiente un total de 373.900 millones de euros cuyo destino final arbitrarán los estados miembro. Y en el reparto de fondos está en juego la supervivencia del hidrógeno como sector estratégico para el futuro industrial europeo.

La situación actual y el objetivo europeo exigen que las ayudas para el sector renovable se apliquen a innovación real y no a las tecnologías maduras que aspiran a un beneficio marginal a través de los subsidios

Una parte de las energías renovables ha entrado en una etapa de madurez por el desarrollo de las curvas de experiencia, que han permitido el abaratamiento de la generación con tecnologías como la fotovoltaica o la eólica. Pero en el camino hacia este desarrollo, la intervención de los fondos de inversión introdujo una fuerte distorsión en la industria. El régimen de subsidios se determinó mediante modelos financieros que calculaban el margen de beneficio de la inversión sobre la base de un marco de referencia subsidiado. Se produjo una explosión de iniciativas que quedaron sometidas a un violento ajuste de precios cuando la crisis de 2008 desembocó en un fuerte desequilibrio presupuestario a partir de 2011. La ola de litigios por la modificación de las referencias financieras se extendió durante años.

La situación actual y el objetivo europeo exigen ahora que las ayudas para el sector renovable se apliquen a innovación real y no a las tecnologías maduras que aspiran a un beneficio marginal a través de los subsidios. De lo que se trata es del desarrollo de tecnologías de punta que permita a España convertirse en un hub industrial de la Europa nacida del Pacto Verde.

Este objetivo, de tenerse claro, pondría inmediatamente al hidrógeno en el centro del cambio de modelo energético y productivo. El desarrollo del hidrógeno verde, pero también del azul en el que están interesadas las gasistas, tiene por delante su curva de experiencia y ofrece perspectivas inmediatas de impulso industrial: la extensión de las renovables y las condiciones naturales permitirían a España ser competitiva a la hora de atraer inversiones industriales.

La fabricación de equipos de hidrolización de gran capacidad y su aplicación en industrias como la de los fertilizantes es un ejemplo de esta potencialidad. Pero lo mismo ocurre en la industria del transporte gasístico mediante ductos. Ya hay previstas grandes inversiones en infraestructura a través de toda Europa. Con ellas España se dibuja como un gran hub con capacidad de abastecer a la industria europea, ofreciendo su propia producción y, a partir de 2030, vehiculando las importaciones desde el Norte de África. Pero crear una gran red europea de transporte de hidrógeno no es rutinario. Hay consenso en que, para alcanzar escala masiva y capilaridad, las redes de distribución necesitan un salto generacional basado en nuevos métodos de licuefacción que reduzca costes aumentando al mismo tiempo la estabilidad del gas a temperaturas más cercanas a las ambientales, un tipo de innovaciones que abordaremos en próximos artículos.

Lo que el hidrógeno exige

El brutal ajuste de precios y la ola de litigios que marcó a las energías renovables después de 2011 fue en parte reflejo de la ausencia de una verdadera estrategia industrial. Históricamente, los gobiernos de todos los colores en España se caracterizaron por ser sujetos pasivos de las presiones de los intereses en pugna en lugar de desarrollar una política independiente con una orientación a largo plazo.

Las oportunidades de hoy, sin embargo, exigen dotar al país de una política industrial coherente. El hidrógeno es quizás el mejor ejemplo… y la mejor oportunidad.