El informe de la AIE propone una “Ruta Sostenible” cuando el Brent llega a 70 dólares

Portada del informe de la AIE Portada del informe de la AIE

El crudo Brent tocó ayer los 70 dólares por barril por primera vez desde el inicio de la pandemia, que derribó los precios del crudo durante los confinamientos a niveles de 20 dólares el barril en el invierno del 2020. Este fue el día elegido por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para dar a conocer su hoja de ruta para mantener el incremento de la temperatura del clima terrestre dentro del límite de los 1,5 grados centígrados en el 2050. El eje del informe de la AIE es el cese inmediato de las inversiones en combustibles fósiles y la eliminación de los motores de combustión interna en el transporte de pasajeros en el 2035.

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El informe de la AIE: los gobiernos se quedan cortos

Nuestra hoja de ruta muestra las acciones prioritarias que se necesitan hoy para asegurar que la oportunidad -estrecha pero aun alcanzable- de lograr emisiones cero netas en el 2050 no se pierda. La escala y la velocidad del esfuerzo requerido por este objetivo crítico y formidable -nuestra mejor oportunidad de hacer frente al cambio climático y limitar el calentamiento global a 1,5ºC – hacen quizá a este el reto más grande que la humanidad haya enfrentado

Fatih Birol, Director ejecutivo de la AIE

La cita anterior corresponde a la presentación del informe que la agencia ha elaborado con su hoja de ruta para la descarbonización. El camino que señala la AIE para este futuro más brillante supone un crecimiento histórico de la inversión en energías limpias que crea millones de nuevos puestos de trabajo y eleva el crecimiento económico global. Mover al mundo hacia esa ruta requiere acciones políticas fuertes y creíbles de los gobiernos, sostenida por una mucho mayor cooperación internacional, añadió.

El extenso informe de la AIE señala con un deje de optimismo pero añadiendo un fuerte toque de atención que el mundo tiene una hoja de ruta viable para construir un sector global de la energía con emisiones netas cero en el 2050, pero que la vía necesaria es muy estrecha y supone una transformación sin precedentes en la forma en la cual la energía se genera, se transporta y se usa de forma global.

El pronóstico incluido en el extenso informe es que los compromisos de acción para la preservación del clima hechos por los gobiernos hasta la fecha, incluso si se alcanzan por completo, se quedarán cortos respecto de lo que es necesario para reducir las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía a un nivel neto de cero en el 2050, lo que daría al mundo una oportunidad de que la temperatura global no supere los 1,5ºC de incremento en el 2050. El informe se titula Cero Netas para el 2050: una hoja de ruta para el sector global de la energía.

De acuerdo con el informe de la AIE este es el primer estudio que incorpora todas las variables de cómo hacer una transición a un sistema de emisiones netas cero en el 2050 al mismo tiempo que se asegura el suministro estable y asumible de energía, con acceso universal a la misma y permitiendo un crecimiento económico robusto.

El informe de la AIE delinea una ruta de costes eficientes y productiva desde el punto de vista económico, con el resultado de un sector de la energía limpio, dinámico y resiliente dominado por la generación solar y eólica en lugar de los combustibles fósiles. El informe también analiza incertidumbres clave como el papel de la bioenergía, la captura de carbono y los cambios en la conducta ciudadana para alcanzar el nivel cero en emisiones.

Un plan de acción a corto plazo… y a toda velocidad

La energía solar será la protagonista según el informe de la AIE
La energía solar será la protagonista según el informe de la AIE

El informe de la AIE no escatima alabanzas a sus propios métodos y califica como sin rival a su experiencia y herramientas para modelizar el sector de la energía. Su hoja de ruta establece 400 mojones para guiar el largo camino hacia un 2050 sin emisiones. Aunque los más destacables son la inmediata suspensión de las inversiones en nuevos proyectos para la explotación de combustibles fósiles y el cese de las decisiones sobre inversiones finalistas para nuevas plantas térmicas accionadas por carbón.

El límite de vida para los motores de combustión en transporte de pasajeros se fija en el 2035, y para el 2040 el sector de la electricidad a escala global debe haber alcanzado emisiones cero netas.

Un cúmulo de retos que supone una coordinación internacional que no parece estar al alcance de la gestión política presente si se tiene en cuenta las necesidades de las economías emergentes y en desarrollo, especialmente en Asia, África y América Latina.

En el corto plazo el informe de la AIE propone el inmediato y masivo despliegue de todas las tecnologías energéticas limpias y eficientes combinado con un empuje global significativo para acelerar la innovación. El estudio propone como objetivo el incremento anual de la generación fotovoltaica que permita alcanzar los 630 GigaWatios en el 2030, y en la generación eólica los 390 GW. De forma conjunta esto supone cuatro veces el desarrollo récord alcanzado en el 2020 y logrado casi a expensas de la escalada de China en materia de energías renovables.

En lo que hace a las fotovoltaicas la propuesta del informe de la AIE es equivalente a instalar el parque solar más grande del mundo cada día. Una parte esencial de estos esfuerzos es un empuje global para incrementar la eficiencia energética, de forma tal que la tasa global de las mejoras en la eficiencia energética sea del 4% anual hasta el 2030- lo que supone triplicar el promedio de las últimas dos décadas, señala el estudio.

La necesidad de un salto tecnológico

La electrificación del transporte de pasajeros es clave para el informe de la AIE
La electrificación del transporte de pasajeros es clave para el informe de la AIE

La mayor parte de la reducción de las emisiones de CO2 desde ahora hasta el 2030 en la hoja de ruta diseñada por el informe de la AIE es el resultado de la aplicación de tecnologías disponibles hoy en día. Pero en el modelo de la agencia en el 2050 casi la mitad de la reducción es el resultado de la aplicación de tecnologías que en la actualidad están en fase de demostración o de prototipos.

Esto demandaría de los gobiernos que incrementaran con rapidez y dieran una nueva prioridad a su gasto en innovación y desarrollo -al tiempo que en el despliegue y demostración de energías limpias- colocándolas en el centro de la política energética y del clima. El progreso en áreas como baterías avanzadas, electrolizadores para hidrógeno, y captura directa de carbono del aire y su almacenamiento, pueden tener un impacto particular. Una transición de este tipo no se podrá llevar adelante sin el apoyo sostenido y la participación de los ciudadanos, cuyas vidas se verán afectadas de múltiples formas, señala el informe de la AIE.

Cómo “no dejar a nadie atrás” y aumentar el PIB global en cuatro puntos

Birol en la rueda de prensa de presentación del informe de la AIE señaló que una transición rápida hacia un escenario de emisiones cero netas en el 2050 es una gran oportunidad para las economías. Pero advierte esa transición debe ser justa e inclusiva sin dejar a nadie atrás. Abogó por asegurar que las economías en desarrollo reciban la financiación y el know how tecnológico que necesitan para construir unos sistemas energéticos que puedan hacer frente a las necesidades de sus poblaciones y economías en expansión de forma sostenible.

Suministrar electricidad a los 785 millones de personas que no la tienen y formas limpias de cocinar a los 2.600 millones de personas que carecen de ellas es una parte integral de la hoja de ruta de la AIE. El coste de este esfuerzo es del orden de los 40.000 millones de dólares anuales o el equivalente al 1% del promedio anual de la inversión en el sector de la energía. También supone importantes beneficios para la salud mediante la reducción de la contaminación del aire en los interiores reduciendo el número de muertes prematuras en 2,5 millones al año según el estudio.

La proyección del modelo de la AIE para las inversiones, hecha de forma conjunta con el Fondo Monetario Internacional (FMI), es que crecen hasta los 5 billones de dólares en el 2030 sumando 0,4 puntos más al año al producto interior bruto global. El salto en inversión pública y privada crea millones de puestos de trabajo en la energía limpia, incluyendo la eficiencia energética, así como en ingeniería, en la construcción y la industria. Este esfuerzo global supondría un incremento del 4% sobre el PIB global en el 2030 en comparación con lo que se alcanzaría con las tendencias energéticas actuales.

El nuevo mundo de 2050

Ocean Bird: buque en prototipado que promete un transporte marítimo con cero emisiones al conjugar velas con motor de amoniaco, baterías o hidrógeno.
Ocean Bird: buque en prototipado que promete un transporte marítimo con cero emisiones al conjugar velas con motor de amoniaco, baterías o hidrógeno.

De acuerdo con el modelo de la AIE el mundo de la energía tiene en el 2050 una fisonomía completamente distinta. La demanda global de energía es un 8% menor que en la actualidad, pero sirve a una economía más de dos veces el tamaño de la actual y con una población aumentada en 2.000 millones de personas.

Casi el 90% de la energía procede de fuentes renovables en las que la generación fotovoltaica y eólica constituyen el 70%. La mayor parte del restante 30% es de procedencia nuclear. La solar es la principal fuente de energía sobre el total. Los combustibles fósiles caen de su actual 4/5 del total de la generación a poco más de una quinta parte del total.

Los combustibles fósiles residuales se dedican a la producción de bienes en los cuales el carbono entra formando parte de materiales como los plásticos, en plantas dotadas de sistemas de captura de carbono, y en sectores en los que las opciones de tecnologías de bajas emisiones son escasas.