Confidencial: Josu Jon Imaz y el reverdecer petrolero

Josu Jon Imaz en Wake Up Spain Josu Jon Imaz en Wake Up Spain

El presidente de Repsol, Josu Jon Imaz, finalmente ha difundido el alcance de los proyectos que su empresa ha propuesto al Plan de Recuperación y Resiliencia pagado con los fondos europeos: 30 proyectos valorados en 5.900 millones de euros. Eso si, no se ha extendido en qué tipo de unión temporal de empresas los sostendrían, ni cuántas empresas colaboradoras participarían en su propuesta.

La hipoteca norteafricana de Josu Jon Imaz

Josu Jon Imaz entrevistado en el evento Wake Up Spain

Para el presidente de Repsol las cosas se han complicado mucho, señala uno de los asistentes al evento Wake Up Spain convocado por el periódico El Español. La realidad es que hasta agosto de 2014 para las petroleras el viento soplaba de cola y la aceleración de los ingresos era creciente. Y de pronto vino la catástrofe, los precios cayeron en picado y en enero de 2020 llegaron a ser coyunturalmente negativos por primera vez en la historia.

En el evento Josu Jon Imaz se mostró partidario de impulsar el papel de España como suministrador de gas:

Me gustaría que igual que Francia ha fijado unos objetivos muy claros apostando por la energía nuclear o que Alemania ha puesto en marcha sus acuerdos para contar con un gasoducto conectado con Rusia en España marcáramos nuestros objetivos. En este sentido, es importante recalcar que el norte de África es productor de gas. Necesita estabilidad social. España tiene una oportunidad con nuestras plantas de regasificación. Podemos ayudar a todo el continente europeo.

Josu Jon Imaz en Wake Up Spain

Está claro que Repsol tiene una pesada hipoteca en el Norte de África, en particular en Libia donde la inestabilidad política le juega una mala pasada tras otra afectando a su cuenta de resultados. Por otro lado tiene una actividad de extracción en Argelia, y su participación en la obtención de gas es significativa. Esto hace que cada vez que en el debate sobre el Libro de Taxonomía de la Unión Europea (UE) se toca el tema del gas en la petrolera española tiemblan, señala una fuente del sector que se dedica al trading de derivados del petróleo.

…y el tapón francés

El papel estratégico que España puede jugar respecto del suministro de gas para el resto de Europa es una quimera que se reitera en el tiempo. Josu Jon Imaz se equivoca. España es absolutamente incapaz de quebrar el bloqueo francés para lograr la interconexión de las redes de gas entre España y Francia desde hace décadas, porque ello supondría introducir una cuña de competencia entre la red francesa de gas y sus suministradores locales, señala la fuente.

Josu Jon Imaz debería explicar porqué está detenido el gasoducto español que debe unir la red española con la francesa, señala otra fuente del sector.

La realidad es que pese a las intensiones declaradas en 2018 por el gobierno del Partido Popular, que llegó a introducirlo como un objetivo estratégico para España, y a que la UE lo consideró un objetivo prioritario en 2013, en 2019 tanto la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) como el regulador francés de la energía CRE, acordaron que el proyecto, en su configuración y capacidades actuales,no satisfacía las necesidades de mercado y no estaba lo suficientemente maduro como para ser objeto de una decisión favorable.

Las partes involucradas eran el operador técnico español, ENAGAS y el francés, Teréga.

Enagás y la socorrida promesa del Hidrógeno

Lo del operador español del sistema gasístico tiene miga, señala un consultor del sector. Entre otras cosas porque además de ser el operador tiene las plantas de regasificación… y está involucrado en una lucha a muerte con la regasificadora gallega Reganosa porque quiere poner en marcha su propia regasificadora en Asturias, en El Musel, remata.

Ante el bloqueo de la aprobación del informe de impacto ambiental Enagas ha buscado na alianza con Naturgy para convertir esa planta de regasificación al coste de 400 millones de euros en una planta exportadora de hidrógeno. Para no ser menos Reganosa también tiene un proyecto con Naturgy para hidrógeno. Lo que esta situación oculta es que en España hay exceso de plantas regasificadoras para el consumo actual y para poder rentabilizar infraestructuras las empresas han pensado en usar el sistema de gas para bombear hidrógeno.

Es una pena que esta opción no esté clara desde el punto de vista de la metalografía, porque hay datos que indican que el hidrógeno fragiliza el acero y su bombeo por las tuberías de gas puede ser peligroso. Siempre me ha despertado curiosidad la composición del consejo de administración de ENAGAS que parece, al menos ahora, controlado al alimón entre el Partido Popular y el PSOE. Aunque hace un par de años era casi al completo controlado por ex políticos del PP, comenta una de las fuentes de este confidencial.

Repsol no es la única petrolera con dudas existenciales

Josu Jon Imaz presenta el plan estratégico de Repsol el pasado enero.
Josu Jon Imaz presenta el plan estratégico de Repsol el pasado enero.

Pero el drama de Repsol no es exclusivo. Todas las empresas que se dedican en cuerpo y alma a la producción de combustibles fósiles como objetivo prioritario padecen como riesgo la persistencia de los accionistas dentro de su capital. Horror al vacío podríamos decir. Y en buena medida es ese horror el que las empuja a adoptar medidas que apuntan a la reducción de las emisiones.

Por su parte los inversores institucionales han encontrado un axioma que les sirve para defender su presencia en el capital de las petroleras. Si abandonamos el carro quien va a presionar a las empresas que contaminan a mejorar su comportamiento respecto del medio ambiente, suelen afirmar.

Este es el argumento con el cual Shell ha defendido su presencia en el Instituto Americano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés). La petrolera afirma que su presencia en el consejo de API y en su comisión y grupo de trabajo sobre clima le ha permitido influir para que la institución adopte los principios de la Conferencia del Clima de París de 2015, se decante en favor de un régimen de derechos de emisión de CO2 y a la regulación directa de las emisiones de metano.

Eso claro tiene un precio, la empresa angloholandesa paga al año entre 10 y 12,5 millones de dólares por ocupar su sillón. Repsol también está asociada a API, pero prefiere mantenerlo en silencio. Por su parte Total, que defiende su papel como empresa extractiva empeñada en el comercio de los hidrocarburos se ha retirado de API.

Mientras tanto las empresas que se dedican a la extracción de combustibles fósiles se han convertido en objetivos menos claros para los defensores del medio ambiente en la medida que han modificado su enfoque y han tomado compromisos con la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Desde luego esta coyuntura se ha hecho compleja para los accionistas ávidos de dividendos de las petroleras, para los financieros que consideran el crédito que van a conceder a una petrolera, o para una empresa que busca la forma de retener la actividad en combustibles fósiles mientras gira su estrategia hacia un horizonte verde.

Una expresión de estas expectativas es la reiterada posición del consejero delegado de BP señalando que los accionistas no sólo deben apoyar a las empresas verdes, sino también a aquellas que están haciendo esfuerzos por hacer verde su fuente de ingresos.

Está claro que para las petroleras una caída de la inversión privada puede ser un problema serio. La financiación en los mercados de capitales es mucho más barata que el coste de la financiación bancaria. Mientras tanto los bancos consideran si aplicar una prima a la inversión que no es verde, como forma de cubrir el riesgo que le supondrá el resultado de las pruebas de estrés que tendrán en cuenta los riesgos medioambientales.

Por la boca muere el pez

Las petroleras no tienen más remedio que hacer lobby para que la regulación no las castigue, y habrá que ver cuántos de todos los compromisos de reverdecer la producción se habrán de materializar como una realidad en el futuro.

La realidad claro, es diversa. Tan diversa que el consejero delegado de Repsol ha señalado que los biocombustibles pueden emitir menos carbono en el motor de un coche que los que emiten los vehículos eléctricos, de acuerdo con la transcripción que ha hecho El Español de las palabras de Josu Jon Imaz. Una observación cuando menos llamativa.

Mientras tanto no cabe la menor duda de que los combustibles fósiles van a jugar un papel relevante durante décadas aun. Entre otras cosas por los costes de la reconversión en economías atrasadas arrasadas por la crisis financiera del 2008 primero y por la pandemia ahora.

Esto plantea a los inversores la selección de mecanismos idóneos para valorar adónde se deben asignar los recursos, y qué empresas son dignas de confianza en este sentido. Es por esto que todas las asociaciones de energía a escala global mantienen dentro de su horizonte a las empresas que explotan los combustibles fósiles. Pero las empresas tendrán que afinar sus objetivos y tener cuidado con lo que dicen porque el pez muere por la boca.