Confidencial: Ley de cambio climático sin impuesto a los combustibles fósiles

Refinería de Petronor, Muskiz-Bilbao

La ley de cambio climático ha iniciado el proceso formal en las Cámaras con una discreción inusitada. No ha sido fácil seguir el recorrido del texto y acceder a su contenido. Pero una cosa es destacable por encima de todo lo reseñable: En el camino se ha caído el impuesto a los combustibles fósiles, tal como señala una fuente de una organización no gubernamental que prefiere mantenerse en el anonimato.

El Proyecto de Ley de cambio climático y transición energética (621/000020), cuyo texto ha aterrizado en el senado y ha quedado como incunable en el Boletín Oficial de las Cortes Generales en la versión que está sujeta al debate en el Senado, es un texto plagado de meandros que habría que analizar en detalle.

Las negociaciones de la ley del clima

En los mentideros de la capital y de las cabeceras autonómicas circula la especie exótica de que ha sido una cautelosa negociación del Partido Nacionalista Vasco (PNV) lo que ha hecho caer esa pera del reverdecido olmo jurídico que ha dado en llamarse entre la gente llana Ley del Clima. El texto fue negociado en la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Congreso de los Diputados y los pasillos esos días estuvieron muy ajetreados.

A la pregunta de por qué el PNV habría sido cabecera del lobby en contra del impuesto a los combustibles fósiles, que entre otras cosas ocasionó un cisma dentro de la asociación empresarial de las corporaciones eléctricas, AELEC, con la fuga de Naturgy a territorio menos hostil, la fuente consultada alegó que estaba relacionado con el volumen de inversión volcado en Petronor, que incluye las ayudas del Gobierno Vasco.

Es bueno recordar que Petronor es una filial de Repsol, y que su actual consejero delegado Josu Jon Imaz llegó al consejo de la petrolífera vasca tras dejar la presidencia del Euskadi Buru Batzar del PNV.

Una ley que triplicará el empleo en España

También el presidente del Gobierno Pedro Sánchez comentó en su intervención en la Cumbre de Líderes por el Cambio Climático, ante el enviado especial estadounidense John Kerry, que la ley del Clima está en marcha.

Señaló que por cada millón invertido se podrá triplicar el empleo. Cosa curiosa es que afirmó al mismo tiempo que la Comisión encargada de la coordinación de la gestión de las políticas del clima, se supone que a nivel del Ejecutivo, estima que en una década se movilizarán 230.000 millones de euros que van a generar entre 250.000 y 350.000 empleos. Eso no parece que sea multiplicar por tres, pero bueno habrá que estar a los resultados.

Ha sido muy llamativo que dijera que los cierres de centros de trabajo que afectan al clima, como las minas de carbón, se han realizado sobre la base del diálogo social. No parece que los mineros estén de acuerdo con estas afirmaciones.

En cualquier caso, según detalló el presidente, la clave estaba en aplicarse al desarrollo tecnológico e industrial de las regiones afectadas. Ojo al parche. Eso sí que lo queremos ver, no sólo los defensores del clima, sino en particular las regiones afectadas. El presidente dijo a la 1h:37′ del registro de la conferencia que entre 2018 y 2022 se habrán cerrado el 85% de las plantas de generación por carbón. ¿Una Transición Ecológica acelerada? La pregunta es, entonces, por qué se cayó del burro el impuesto a los combustibles fósiles

Pedro Sánchez en la Cumbre Virtual del Clima organizada por EEUU
Intervención virtual del presidente Sánchez en la Cumbre de Líderes por el Cambio Climático

Lo más importante no es su contenido, sino que se apruebe

La ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha dicho respecto de este hecho en círculos restringidos que los recortes a la ley no le preocupaban, mientras quedara el núcleo de la misma en pie, lo que importa ahora es que la ley se apruebe. Obviamente y habida cuenta de lo que hay en el Congreso y en el Senado, los pactos mandan para lograr ese objetivo. Poderoso caballero es don Dinero.

Si miramos al cuadro internacional, el despliegue que se ha dado a la figura de John Kerry desde su designación por el inquilino de la Casa Blanca, Joseph Biden, pone de relieve algunas cosas no menores. A Estados Unidos le va a costar recuperar el terreno perdido en la descarbonización de la economía bajo el mandato de Donald Trump.

En el corazón de las diferencias entre EEUU y Europa está el hecho de que en el primero no existe una legislación del clima armonizada, sino que se trata de un verdadero trabajo de parcheado con serias diferencias entre estados, señala una fuente del sector de la energía.

Para los analistas de las ONG la clave es que Washington no ha sido capaz de poner en marcha un sistema de derechos de emisión que impulse a la reducción de emisiones. La idea es muy resistida en el país, y su alternativa, una tasa sobre la emisiones contaminantes, sería políticamente suicida, señalan las fuentes consultadas. Quizá haya llegado la hora de que se busque en ese país una alternativa similar a los derechos de emisión europeos, argumenta una de las fuentes consultadas.

Mientras tanto en Europa el objetivo de una expansión radical del mercado de derechos de emisión, con la inclusión de sectores como el marítimo, la industria del automóvil y la construcción, ha colaborado a que cada derecho que equivale a 1 tonelada de CO2 haya traspasado el umbral de los 42 euros. Los especuladores toman posiciones.

Habrá que ver hasta qué nivel escalan, aunque los técnicos de la Unión Europea recuerdan que para ayudar a que los precios salieran de sus mínimos históricos se creó oportunamente un fondo en el cual se acumularon los derechos excedentes. Siempre se puede abrir la compuerta y soltar derechos almacenados para regular los precios si el mercado se desmanda.