Editorial: “Los locos años 20” y la sombra de Keynes

Hay quienes consideran que tras una gran crisis vienen los años locos de euforia económica y desborde social. Dan como ejemplo los locos años 20 del siglo pasado.

Es curioso este revival ideológico porque es una franca tergiversación de la historia económica. La salida de la Primera Guerra Mundial supuso la preparación de la gran depresión y lo que se denomina los locos años 20 es una referencia directa al clima social de las clases pudientes que vivieron con la efervescencia del champagne un periodo de especulación enloquecida y no de auge productivo. La hiperinflación en Alemania, la invasión de las tropas francesas de la cuenca del Ruhr para asegurarse el pago de las indemnizaciones de guerra, las huelgas de masas y las movilizaciones sindicales no fueron precisamente una indicación de crecimiento económico sino más bien una dura advertencia sobre la catástrofe inminente.

En todo caso los locos años 20 de este siglo estaban en pleno desarrollo cuando sucedió la pandemia que se ha dado en denominar Covid-19. Fue este accidente natural de la zoonosis inducida por las formas de producción masiva de alimentos en las supergranjas lo que interrumpió el festín.

Lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calificado como la mayor crisis económica mundial de dimensiones superiores al crack de 1929, no se ha cerrado aun

Y aun así, en medio de la crisis, la especulación financiera sigue siendo lo determinante en el escenario económico, impulsada por una liquidez improductiva de dimensiones sin par en la historia económica. Por lo tanto lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calificado como la mayor crisis económica mundial de dimensiones superiores al crack de 1929, no se ha cerrado aun. Lo peor es que todo parece indicar que marcha hacia su resolución porque las inmensas masas de dinero que no se pueden rentabilizar acabarán provocando un nuevo estallido de las bolsas tarde o temprano y tendremos que desembocar en un ajuste del valor de los activos, incluidas las empresas que sobreviven de forma artificial.

Los que hablan ahora de John Maynard Keynes deberían recordar que fue él quien advirtió sobre las consecuencias del Tratado de Versalles para la paz mundial (Las consecuencias económicas de la paz, 1919). Y que en definitiva sus teorías económicas no fueron desarrolladas para evitar una crisis económica, sino que fueron pergeñadas a la luz del colosal ajuste en el valor de los activos de 1929 como una forma de salir de la crisis cebando la bomba económica. Ni aquí, ni allá, ni acullá, se ha registrado ahora ese ajuste de precios de los activos. Empezando por el hecho que la Teoría General de Keynes se publicó en 1936, al inicio de la guerra civil española y no antes del crack de 1929, hasta el hecho que la aplicación de sus principios no se materializó hasta el final de la segunda guerra mundial, los que hablan de la euforia que sobrevendrá corren el riesgo de quedar como charlatanes de feria.

Los que hablan de la euforia que sobrevendrá corren el riesgo de quedar como charlatanes de feria

Otro dato de esta historia es que periodos como el presente son utilizados para la captura de mercados por los capitales más concentrados. En 1929 General Motors adquirió el 80% del fabricante alemán de automóviles Opel… del mismo modo que en 2021 IFM pretende abalanzarse sobre un trozo de Naturgy desesperada por la obtención de una rentabilidad asegurada. Como se ve la inminencia de las catástrofes no arredra a las inversiones, miran a un horizonte que muchas veces sólo ellos ven… si es que realmente existe tal cual se lo figuran.