Los sindicatos de Galp quieren ser Repsol, Galp quiere ser Shell

La refinería de Galp en Matosinhos (Oporto) tiene previsto el cese de actividad en los próximos meses. Una delegación de los sindicatos y representantes de Galp han explicado en sesión parlamentaria a los diputados portugueses las consecuencias del cese de actividad en esa unidad y presentado una alternativa verde que permitiría su continuidad.

Recién cumplidos los 50 años de servicio, Matosinhos era la unidad de refino de Galp Energía con más tiempo de funcionamiento. Con una capacidad de procesamiento de 90 mil barriles de petróleo por día y una capacidad de almacenamiento de 1.986 mil metros cúbicos, el complejo industrial está conectado a la terminal de petroleros del puerto de Leixões (Oporto) mediante varios oleoductos de unos dos kilómetros de longitud.

En su plan estratégico la petrolera tiene previsto concentrar todas las actividades en la planta de Sines. Esta decisión, alineada con los compromisos de descarbonización, supondría el despido de casi 500 trabajadores, algo que preocupa al gobierno portugués.

Es de conocimiento público que la empresa está en el proyecto H2Sines, un sueño multimillonario y megalómano para la aún incierta producción de hidrógeno y que compite en el gran pool de fondos públicos europeos y requiere alineación política con el Gobierno que asume un imposible agenda para la transición energética.

Comité de Empresa

Las movililziaciones se han sucedido durante las últimas semanas y se han trasladado desde Oporto a Lisboa. El comité de empresa había acusado previamente a Galp de pactar el cierre con el gobierno utilizando la refinería como moneda de cambio para acceder a fondos europeos para el hidrógeno.

Tras tomar las calles, una delegación de representantes sindicales fue recibida en el Parlamento. El comité de empresa de Galp defendió la transformación de las instalaciones en una biorrefinería con capacidad para mantener la actividad petroquímica en producción, empleos e impactos positivos en la economía local. La refinería dejaría de procesar petróleo crudo y comenzaría a tratar materias primas de origen biológico (por ejemplo, aceites de cocina usados y aceites de residuos forestales), produciendo biocombustibles y productos petroquímicos nobles con biocomponentes procedentes de la refinería Sines.

Inspirados en el proyecto anunciado por Repsol para la refinería de Cartagena, proponen trabajar con las mismas empresas de servicios. Desde el comité afirman que dejarían altas tasas de retorno (30%) y beneficios en menos de 5 años. Además reduciría las emisiones de CO2 (1,7% del total nacional) en alrededor de un 80%.

Con respecto al futuro de la refinería, Galp declaró en enero que solo está evaluando oportunidades en hidrógeno verde y litio.

Estamos evaluando oportunidades que incluyen la cadena de valor de las baterías y también el hidrógeno verde, que ha quedado fuera de esta conversación, pero de hecho es un tema central e importante en el contexto de la transición energética.

José Carlos Silva, presidente de GALP, en el Parlamento el pasado 13 de enero

El ministro de Medio Ambiente, João Matos Fernandes, por su parte ha sugerido la posibilidad de convertir Matosinhos en una refinería de litio, un proyecto que encajaría con la estrategia nacional de industria y energía.

La alcaldesa de la municipalidad se ha mostrado sorprendida por la decisión de la petrolera. Le ha exigido comunicar sus planes para las 290 hectáreas de la instalación y advierte que el Ayuntamiento no está disponible para aprobar ninguna licencia para otra actividad que también sea perjudicial desde el punto de vista ambiental.

El anuncio del cierre de Matosinhos tiene lugar en un contexto de reducción de actividad de la planta y coincide con el cambio de presidencia. Andrew Brown ha tomado posesión del cargo esta misma semana. Será el primer CEO extranjero al frente la compañía. En su presentación, no utilizó la palabra petróleo en ningún momento, hecho que llamó la atención de propios y ajenos. Más teniendo en cuenta que ha desarrollado su carrera durante 35 años en Shell donde llegó a ser vicepresidente. Una selección que contraría el discurso ecológico de la nueva Galp. Como reconoció una sentencia del tribunal de la Haya la semana pasada, la compañía anglo-holandesa está vinculada a todo tipo de abusos, matanzas y vertidos el delta del Níger.