La minería en aguas profundas se disfraza de verde

Minería en aguas profundas. Operario de Green Deep enviando material al fondo. Minería en aguas profundas. Operario de Green Deep enviando material al fondo.

El empresario Gerard Barron ha vuelto a las andadas y esta vez se ha ocupado de posicionar su empresa de minería en aguas profundas como un emprendimiento verde. Su argumentación es que el lecho marino a grandes profundidades será tratado con respeto extrayendo sólo una parte de los metales que se encuentran en forma de nódulos y sin dañar el ecosistema.

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Minería en aguas profundas en áreas no reguladas

Esquema clásico de la minería en aguas profundas
Esquema clásico de la minería en aguas profundas

Barron no es nuevo en estas lides. Ya levantó capital de inversores con el mismo objetivo junto al socio David Heydon para una empresa, Nautilus Minerals, y en el camino el dúo probó suerte con Vanuatu, Tonga y Nauru en un intento de obtener acceso al lecho marino en aguas profundas bajo control de la ONU.

El proceso lento no acabó en licencias y Nautilus llegó a un acuerdo con Papua Nueva Guinea para explotar la minería en su plataforma continental, como forma de tener acceso a un subsuelo no regulado por Naciones Unidas. Esa experiencia acabó en una quiebra. Ahora Barron ha vuelto a conseguir financiación para una experiencia de minería en aguas profundas y ha provocado la reacción contraria de 300 científicos y el activismo medio ambiental.

Barron y Heydon se han repartido ahora los papeles. Mientras el primero es la cara visible del proyecto inicialmente conocido como Deep Green, el segundo junto con su hijo negocian derechos en el lecho marino en aguas internacionales.

La ONU tiene un organismo que vigila y facilita licencias, aunque hasta ahora no ha concedido ninguna para la minería en aguas profundas, y en el cual son mejor considerados los proyectos presentados por empresas situadas en países en desarrollo. Heydon ha resucitado para ello una empresa formada en Nauru y que perteneció en su momento a la fracasada Nautilus. Posteriormente pasó a manos de una empresa de inversión en la que figuraban los Heydon.

Finalmente la compañía quedó en manos de dos fundaciones controladas por el gobierno de Nauru que tienen por objeto producir beneficios para la población de la isla estado. En el 2012 los consejeros gubernamentales de la empresa se la cedieron a lo que hoy es The Metals Company, verbigracia Gerard Barron y Heidon más la consabida SPAC.

La SPAC y el «greenwashing»

El modelo de minería en aguas profundas presentado por Deep Green
El modelo de minería en aguas profundas presentado por Deep Green

¿Qué es una SPAC? Una sociedad mercantil con objeto especial para adquisiciones que cotiza en bolsa. Las denominadas SPAC (el acrónimo en inglés de special purpose acquisition company) salen a bolsa y se dotan de capital a través de inversores que aportan a sus ampliaciones sobre la base de algunos proyectos de adquisición.

Deep Green recibió según sus gestores una calurosa acogida entre los inversores y finalmente «rechazó adquisiciones de grandes mineras» y aceptó la fusión con una SPAC. Se trata de Sustainable Opportunities Acquisition Corp., o SOAC, que salió a bolsa en el New York Stock Exchange en 2020 y negoció con más de 90 compañías antes de decidirse por la empesa de minería en aguas profundas, de acuerdo con Gina Stryker la asesora general de la SPAC.

Que una sociedad mercantil de objeto específico que se llama Adquisición de Oportunidades Sostenibles acabe fusionada con una empresa de minería en aguas profundas denostada por los científicos es un paradigma del lavado verde.

¿Por qué el capital que busca oportunidades sostenibles se acaba invirtiendo en minería en aguas profundas?

Protesta de GreenPeace contra la minería en aguas profundas
Protesta de GreenPeace contra la minería en aguas profundas

Lo que hay detrás de este proceso es el hecho que no existen suficientes proyectos verdes, sostenibles, mientras que hay excedentes de capital en todos los grandes mercados del mundo. Invertir en objetivos sostenibles está de moda, y los inversores prefieren dirigir sus recursos hacia ese tipo de proyectos.

Es decir que hay una masa de dinero buscando oportunidades de inversión sostenibles, renovables, verdes, pero pocos proyectos por relación con el volumen de capital. Los gestores de ese dinero han decidido estirar el concepto de verde, sostenible y renovable hasta extremos poco creíbles para ampliar su horizonte de adquisiciones.

Es así como una empresa de minería de aguas profundas, cuya actividad puede tener consecuencias graves para el ecosistema del lecho marino a grandes profundidades recibe el calificativo de oportunidad sostenible porque su objetivo es producir metales destinados a componentes para la movilidad sostenible, por ejemplo baterías.

Para que este milagro se produjera Barron también tuvo buen cuidado de cambiar su imagen y la de la empresa. «Estábamos posicionando esta experiencia de forma incorrecta como un gran proyecto de minería en aguas profundas, algo que es. Pero esta no era la forma en la que lograríamos ganar el apoyo de los inversores que podían hacer esta industria una realidad», declaró al Wall Street Journal.

El cambio de imagen se inició en 2017, y no se limitó a la campaña para recaudar capital, sino que incluyó la imagen del ejecutivo. Un australiano que antes vestía como un ejecutivo al uso ahora lleva el pelo largo, una barba descuidada y pulseras de cuero que abarcan buena parte de sus antebrazos, afirman los que tratan con él. Barron defiende la teoría de que los nódulos de metal se pueden extraer del lecho marino como pelotas de golf sin dañar el medio ambiente. La minería en aguas profundas podría ser «ecológica». Los científicos en cambio, no opinan lo mismo.

Los investigadores: la minería en aguas profundas causaría «un daño irreversible en una escala temporal multigeneracional»

La nueva imagen de Gerard Barron
La nueva imagen de Gerard Barron

En su afán por desbrozar el terreno y además preparar los informes necesarios para sus licencias The Metals Company (TMC) adjudicó 2,9 millones de dólares para investigadores que estudien la biología del área minera que Barron califica de «desierto».

Muchos científicos firmaron porque se trata de una rara oportunidad de explorar algunos de los más remotos medio ambientes y catalogar lo que se podría perder. Entre los científicos está Jeff Drazen, un biólogo de la Universidad de Hawai y una autoridad puntera sobre esa región.

Después de que Drazen criticara públicamente el proyecto y la minería en el lecho marino un empleado de TMC advirtió que el científico podía perder los fondos para la investigación si continuaba, de acuerdo con el testimonio de personas familiarizadas con el proyecto, afirma el WSJ. Drazen declinó declarar sobre este particular. Un portavoz de TMC dijo que los científicos son libres de expresar sus ideas.

Mientras tanto los oceanógrafos lejos de considerar esta región a medio camino entre México y Hawai como un desierto afirman que es un ecosistema aun poco explorado en el que se encuentran de forma permanente nuevas especies. Los hallazgos recientes incluyen un pepino de mar (Isostichopus fuscus) amarillo brillante con una cola como de ardilla y un calamar caminant» que se desplaza por el fondo marino sobre sus tentáculos.

Los nódulos metálicos que TMC quiere explotar se encuentran en el área que es el único hábitat de estas especies. Un trabajo reciente publicado en la revista Scientific Research señala que 26 años después de que un robot desarrollara un proyecto de prueba en un medio similar el lecho marino y las especies que lo habitan no se habían recuperado.

Mientras tanto el acuerdo entre TMC y SOAC asegura al proyecto 570 millones de dólares en efectivo y lo valora en 2.900 millones de dólares, mucho más que cualquier otra compañía minera sin beneficios que haya salido a bolsa en Estados Unidos de acuerdo con el profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Florida Jay Ritter, señala el WSJ.

Las proyecciones financieras de TMC indican que la empresa deberá obtener 3.000 millones de dólares para poder ser rentable en el futuro.

El proyecto ha desatado fuertes críticas en la comunidad científica y la semana pasada 300 científicos de 44 países afirmaron que autorizar el proyecto podría provocar una pérdida de biodiversidad y ecosistemas en funcionamiento que será «irreversible en una escala temporal multigeneracional».

Los científicos piden que se prohiba no solo la minería en aguas profundas sino en todo el lecho marino al menos hasta el 2030. A finales de marzo Goggle, BMW, el fabricante de baterías para coches Samsung SDI y el fabricante de camiones pesados Volvo Group anunciaron que no adquirirán metales obtenidos mediante minería en el lecho marino.