No es país para coches eléctricos

En 2020 Alemania triplicó el número de vehículos eléctricos vendidos, superando las expectativas de su plan de movilidad sostenible. La paradoja es que a este ritmo de ventas pronto no habrá dónde cargarlos en un tiempo mínimamente sensato.

La Unión Europea recomienda un ratio de 10 vehículos por punto de carga, Alemania supera los 20 por punto. Según la Asociación de la Industria Automotriz (VDA), cada semana se construyen en Alemania alrededor de 200 nuevos frente a los 2.000 que serían necesarios para satisfacer el ritmo de crecimiento del nuevo parque automovilístico. A la insuficiencia de puntos de recarga se unen los altos precios de las tarifas planas de las eléctricas y el tiempo de recarga. A día de hoy la mayoría de puntos no son considerados ultrarápidos.

La respuesta del gobierno alemán

A modo de respuesta a la inquietud suscitada y las constantes críticas de los inversores, el Ministro de Transportes, Andreas Scheuer (CSU), presentó nuevas ayudas para la instalación de puntos de carga domésticos, anunció la creación de un Centro Nacional de Control de la infraestructura de carga y exenciones en las tarifas eléctricas. Se elimina el impuesto de carga de electricidad a la red para productores de energía solar, y la tasa de alimentación de dispositivos de carga a partir de sistemas de autogeneración.

Peter Altmaier, Ministro de Economía y Energía (CDU), quiere elaborar una propuesta para crear un sistema de pago uniforme en las estaciones de carga que funcione en Alemania y en los países de la Unión Europea. El objetivo es simplificar las tarifas de cara al usuario. Los propietarios de vehículo eléctrico protestan porque repostar es complicado y los precios no son transparentes. Existen importantes diferencias entre unas estaciones y otras. Y al igual que las redes de cajeros, se aplican comisiones cuando se usa una red de recarga diferente a la contratada.

En la misma línea, Peaq, una start-up berlinesa participada por ex-directivos de Cisco y Deloitte, intenta convertirse en una plataforma única de interconexión poniendo fin a los caóticos modelos de facturación. Los vehículos de fabricantes que integren el sistema Peaq en el software de navegación de sus modelos, podrían utilizar las estaciones de todos los proveedores. Aunque aún no se conocen los detalles, la compañía ha anunciado el cierre de un acuerdo con un fabricante de automóviles y aspira a incorporar su tecnología en todos los vehículos eléctricos.

¿Y en España?

En España a los amantes del coche eléctrico solo les cabe envidiar los problemas alemanes. Frente a los 194.000 coches eléctricos vendidos en Alemania, en España solo se matricularon cerca de 15 mil durante 2020. La cifra de puntos de recarga es incierta. Las ayudas a su instalación, teóricamente coordinadas desde el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), serán gestionadas por las comunidades autónomas.

Mientras arranca la publicación de estadísticas, solo quedan las notas de prensa de las compañías que empiezan a competir: Wenea anunció que había obtenido 50 millones de euros en financiación del Banco Europeo de Inversiones con los que esperaba instalar 470 nuevos puntos; Endesa anunció en noviembre un acuerdo con Parkia para instalar 127 puntos en parkings de la firma que se suman a la red que su filial Endesa X mantiene ya con Saba; Iberdrola, anunció 35 en asociación con Porsche a lo largo de los dos próximos años; Adif en asociación con AEDIVE promete poner puntos de recarga en las estaciones del AVE… En conjunto, la grandilocuencia de los comunicados contrasta con cifras que no van más allá de lo anecdótico y tecnologías que solo son útiles si se va a dejar el coche estacionado durante un largo tiempo. Tenemos que ir directamente a los fabricantes de estaciones de recarga, como la catalana Wallbox, que vende instalaciones a parkings, garages y particulares, para encontrar la velocidad convertida en argumento.