Las renovables elevan los precios del suelo y ponen en jaque la eólica marina

Los precios del suelo para la instalación de energía renovable no solo transforma suelo agrario en erial. Los altos precios del suelo marino, es decir de las licencias para generación eólica marina, tiene una fuerte incidencia sobre la capacidad de las empresas de generación para obtener beneficio. Los fabricantes de turbinas generadoras ven sus márgenes erosionados por la presión de los clientes.

En lo inmediato supone prolongar el periodo de recuperación de la inversión y la incertidumbre sobre el nivel de beneficios. La reacción de las generadoras, muchas de ellas petroleras reconvertidas, como es el caso de Equinor frente a las costas de Escocia o BP y Total en una reciente subasta en Reino Unido, es gastar menos en turbinas…

En este artículo…

Los precios del suelo y la fotovoltaica

Planta solar fotovoltaíca en construcción en Alemania en tierras de cultivo. Los precios del suelo para renovables compiten con los usos agrícolas.
Planta solar fotovoltaíca en construcción en Alemania en tierras de cultivo. Los precios del suelo para renovables compiten con los usos agrícolas.

Las razones son sencillas, los precios del suelo para la instalación de renovables suben. Se trata de contratos de largo plazo, en general a 20 años y su efecto en algunos países es crear escasez de suelo agrario.

En España los precios del suelo arrancaron en niveles de 1.200 € por hectárea, para llegar a los 1.700 €, sin impuesto al valor añadido. Los ganaderos piden además compensación por los subsidios de la Política Agraria Común y los productores agrarios compensación por pérdida de cosecha al arranque de obras, por los costes asociados a esa temporada, incluso reajustes de canalizaciones de agua, servidumbres, y otras cargas, de acuerdo con fuentes del sector en España.

En Alemania los precios del suelo oscilan entre los 2.000 € y 3.000 € por hectárea y el Gobierno se pregunta por qué hay un desplazamiento de rentas hacia tierras cultivables. El motivo es que el suelo para granjas solares y eólicas está aún más caro. El rendimiento para el propietario de un terreno de uno de estos contratos cuadruplica el del cereal de secano… sin riesgos ni trabajo.

Los precios del suelo submarino y la eólica marina

La guinda sin embargo está en los precios del suelo marino. La subasta en Reino Unido para Inglaterra y País de Gales por un total de 8 GW en seis unidades productivas va a generar a la corona y al Tesoro 8.800 millones de libras en 10 años, una cifra récord.

Según las cifras del Consejo Global de Energía Eólica (GWEC, por sus siglas en inglés) el lobby del sector, la explotación rentable de las unidades fijas de generación eólica en el mar tienen su punto de equilibrio a partir de un precio de 70 € por MWh de electricidad. Ahora que se ha iniciado el desarrollo de las unidades de generadores eólicos flotantes los precios han adquirido una escala aún mayor. Los generadores flotantes son una alternativa en las costas en las que la plataforma continental cae a corta distancia de la costa. Es el caso de Japón, por ejemplo.

Equinor explota desde 2017 cinco aerogeneradores flotantes frente a la costa de Escocia y la petrolera reconvertida considera que la tecnología está en expansión porque permite fondear turbinas en mar abierto donde los vientos son más fuertes y continuados sin necesidad de construir una costosa cimentación. Pero el invento es caro.

Las empresas presionan a los fabricantes de turbinas

Todo esto ha llevado a que los promotores de la generación eólica pongan presión sobre los fabricantes de turbinas en materia de precios. La competencia entre fabricantes de turbinas ya ha ocasionado una sangría en el sector a pesar de las consolidaciones entre 2018 y 2020. Un ejemplo es Siemens Gamesa que a pesar de haber despedido a 6.000 trabajadores tras la fusión sigue buscando formas de rentabilizar su producción. La empresa es el mayor productor de turbinas para eólica marina y este hecho seguramente incidirá en sus cuentas de resultados en el futuro.

Eso es lo que piensa el consejero delegado de la empresa, Andreas Nauen, quien declaró al Financial Times esta semana que los precios pagados por los derechos para la explotación del viento en el mar van a aumentar la presión sobre nosotros para producir turbinas más competitivas… es decir más baratas y capaces de una generación más eficiente.

Nauen fue nombrado en junio del 2020 con el objetivo de lograr revertir la situación de la empresa que a lo largo del pasado año sufrió pérdidas y una caída de ingresos. El hecho es que los fabricantes de turbinas hacen frente a un incremento de los costes, como el precio del acero, y a las exigencias de los promotores y empresas generadoras para menores precios y mayor eficiencia. Esto entre otras cosas va a incrementar la competencia dentro del sector y no se debe descartar la posibilidad de que haya nuevas consolidaciones en esta industria.

Dudas sobre el futuro de la eólica marina

turbinas de Vestas. Los fabricantes absorben parte de las subidas del precio del suelo marino
La subasta eólica marina británica alertó sobre la posible existencia de una burbuja de activos renovables. Los precios del suelo marino efectivamente pagados ponen en peligro la rentabilidad de las inversiones.

El sector off-shore es el que presenta en la actualidad las mayores perspectivas de desarrollo teniendo en cuenta tres grandes mercados: Unión Europea, Reino Unido y Estados Unidos, teniendo en cuenta los planes oficiales de incremento de generación eólica en los próximos cinco años. Pero este escenario ha extendido las dudas a toda la cadena incluida la suficiencia de las tarifas eléctricas para retribuir el costo de las inversiones previstas. Lo cual ha generado la preocupación por el nivel de tarifas a las que los actuales precios de desarrollo pueden conducir.

El mejor ejemplo disponible es el de Reino Unido y su sistema de subastas de contratos por la diferencia que ha resultado exitoso por la entrada de las grandes petroleras como BP y Total dispuestas a pagar un peaje alto por tomar posiciones en este mercado.

Sin embargo el modelo se las trae porque establece un precio por 60 años de ocupación del lecho marino más un coste anual por mantener la opción hasta que se haga la decisión final de inversión. Aunque los precios del suelo marino permitan la rentabilidad de la inversión planificada, el precio de esta opción puede elevar hasta en un 35% el precio de la construcción de los parques.

El precio anual agregado que deben pagar los promotores ganadores de la subasta es de 880 millones de libras. Esta estimación la hace Mark Lewis, el jefe de estrategia de sostenibilidad en BNP Paribas Asset Management, sobre la base de seis años como periodo para adoptar la decisión final de inversión (FID, por sus siglas en inglés).

Esto supone una carga añadida de 5.300 millones de libras (660 millones de libras por GW) que se deben sumar al dinero necesario para la construcción de los aerogeneradores en el mar. Asumiendo un coste de construcción de 1.200 millones de libras por GW, para los 8 GW licitados se requerirán 14.400 millones de libras, que sumadas a los costes previos da un total de 20.000 millones de libras para la implantación de la generación de los 8 GW.

Si los costes de la transición hacia una energía renovable no son asumibles no habrá descarbonización en la generación eléctrica

El cálculo de Lewis publicado en el FT es que si se suma el precio de la opción estos nuevos proyectos requerirían un incremento del 25% en el coste de la tarifa eléctrica. Sin calcular el precio de la opción teniendo en cuenta una vida util de 25 años y un aprovechamiento del 55% un promotor podría obtener una tasa interna de retorno del 8% con un precio de 58 libras por MWh (cerca de los 70 € calculados por GWEC). Si se incluye el coste añadido de la opción de 660 millones de libras anuales, para mantener esa tasa de retorno el precio debería ser de 73 libras (85€) por MWh y las cuentas ya no cuadran.

Como se ve, estas cuentas dejan en agua de borrajas a las estimaciones del GWEC, en el que participan entre otros los grandes fabricantes, las eléctricas y grandes promotores. Deberán revisar las cuentas para encajar en la media de precios el coste de desarrollar la eólica marina de acuerdo con las subastas actualizadas.

El abanico de precios en la subasta británica ha sido amplio. Tanto que uno de los grandes del sector, Örsted, se quedó fuera porque pujó por debajo consciente, como declaró tras la subasta, que los precios eran disparatados y difíciles de rentabilizar. La opción que le queda a los promotores es que en las sucesivas subastas decenales de los contratos por la diferencia logren subir los precios de la energía para mantener su rentabilidad.

Pero esta estrategia tiene un precio que no todos pueden pagar, empezando por las industrias que fabrican las turbinas y acabando en el mercado mayorista de electricidad y los consumidores. Esto deja planteado un problema sencillo. Si los costes de la transición hacia una energía renovable no son asumibles no habrá descarbonización en la generación eléctrica.