La revolución verde ¿impulsa los precios del cobre?

precios del cobre

Los precios del cobre cayeron el viernes pasado por debajo de los 9.000 dólares la tonelada, pero siguen estando en niveles muy altos. Pese a una corrección del 4,4%. Los analistas advierten que la demanda física, es decir aquella que el comprador va a disponer realmente, es sólo una fracción del total. El auge no se limitó al cobre, tocó al aluminio, al hierro, al trigo, y de paso un poquitín al crudo… Los eufóricos señalan que tras el auge del cobre está el nuevo pacto verde, el europeo y el que se espera impulse Joseph Biden en Estados Unidos… ¿Es esto cierto?

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La corrección ha sobrevenido después de que se tocaran precios que no se veían desde 2011. Los fondos de inversión chinos se han precipitado sobre el mercado de materias primas de Shanghai tras el año nuevo lunar y el balance neto de posiciones largas sobre las cortas alcanzó a los 110.000 lotes. Ocurre que al final de la semana hubo un ajuste en los precios de la deuda pública internacional que ha desatado el temor a una inestabilidad financiera alentando una mayor cautela y se liquidaron posiciones largas.

El hecho que los precios del cobre hayan superado niveles que no se registraban desde 2011 ha desatado la especulación. O quizá la especulación ha desatado los precios del cobre. Hay un exceso de dinero sin destino en los mercados financieros. El Congreso estadounidense acaba de aprobar un plan de emisión monetaria de 1,9 billones de dólares que se viene a sumar a las anteriores inyecciones llevadas a cabo por la administración de Donald Trump.

Los fondos de inversión dicen que quieren protegerse de una probable inflación. Ellos sabrán. Mientras el precio del trigo ha subido en el mercado mundial, algo que ayudará a la balanza de pagos de algunos países grandes productores. En el caso del cobre la bonanza tocará a Chile y a Indonesia. En el trigo en particular a Argentina y a Ucrania. En el hierro a Brasil y Australia.

Llama la atención que el balance neto de posiciones largas en el mercado de futuros de Shangai haya alcanzado los 110.000 lotes de acuerdo con datos del operador Marex Spectrom citado por el Financial Times el 22 de febrero.

Precios del cobre: Demanda / especulación, un balance inescrutable

Sin embargo el pasado jueves se registró un ajuste porque el mercado de bonos del Tesoro estadounidense registró una fuerte caída en la demanda. Los inversores se despertaron con el temor de que se registre un proceso inflacionario y no acudieron a una subasta del Tesoro lo que determinó que los tipos de interés de esos activos subieran.

Sólo acudieron los profesionales que suscriben y aseguran las emisiones y representan un 40% del mercado primario. Los profesionales que no hacen el mercado, es decir los inversores institucionales, no acudieron.

Se despertó el temor a que la Reserva Federal comience a subir tipos de interés para frenar una posible carrera inflacionaria por encima del objetivo del 2%. Pero la verdad es que los tipos están en el 1,5% y no hay señales de que ello vaya a ocurrir.

Es probable que el temor de fondo esté relacionado con la debilidad del dólar y la posibilidad de que se suban los tipos de interés para impedir una mayor pérdida de valor. No hay indicios de que sea así, pero lo que no se puede descartar es una crisis monetaria al margen de la Fed. Se verá…

Mientras tanto hay una realidad. Hay una demanda creciente de cobre en la industria que tira de los precios del cobre.

Esto es visible en las factorías chinas. Pero también en las europeas. Los tres fabricantes de cables cotizados en bolsa son la italiana Prysmian, la francesa Nexans y la danesa NKT. El precio de sus acciones se duplicó desde marzo del año pasado cuando la pandemia mordió a los mercados. Este aumento del valor en bolsa sí es el reflejo de los pactos verdes.

Un ejemplo lo ha dado Nexans, quien anunció la semana pasada que va a vender los departamentos que no considera vitales para su desarrollo. Eso quiere decir que venderá la fabricación de cables para la industria del automóvil, la industria naval, y la de las telecomunicaciones. Nexans es el responsable de tender el 20% de los cables submarinos de alta tensión del mundo y se quiere centrar en la fuerte demanda representada por la expansión de las eólicas marinas que requieren el tendido de cables desde los generadores hasta las subestaciones bajo el mar y desde allí a tierra firme.

La eólica tira del cable… de cobre

Cable submarino eleva los precios del cobre

El aluvión de proyectos globales para eólica marina, en particular en Europa y Estados Unidos, supone una demanda real. Esto ha hecho que Nexans se desprenda de un negocio que representa el 27% de sus ventas y se concentre en el que representa el 53% en pleno desarrollo y con fuerte crecimiento.

La industria del cable es más bien modesta. Las ventas de Prysmian son del orden de los 10.000 millones de dólares al año, las de Nexans de 6.000 y las de NKT de 1.500. Pero los cables submarinos son un maná para el sector porque tienen mucho valor añadido. Entre otras cosas porque son llave en mano y hay que tenderlos a profundidades de 1.500 metros sobre el lecho marino. Así que es un negocio en desarrollo junto con la generación eólica y las energías limpias. El consejero delegado de Nexans, Christopher Guérin, señala que se conectarán en los próximos años 200 GW de generación off-shore además de lo que se espera de nucleares y granjas solares a escala global.

El negocio del cable para la eólica va a crecer desde los 1.500 millones de dólares en 2019 hasta los 5.900 en 2035

De acuerdo con los datos de Prysmian un 25% del coste de un molino off shore es el cableado, un 37% es la turbina y un 23% se lo llevan los cimientos del equipo.

Según las estimaciones del banco de negocios Credit Suisse el negocio del cable para la eólica va a crecer desde los 1.500 millones de dólares en 2019 hasta los 5.900 en 2035. La demanda estará alimentada por la necesidad creciente de conectores, dada la velocidad en el crecimiento de las interconexiones que abarcarán la red de ciudades alimentadas de forma creciente con energía renovable.

La flexibilidad de las redes eléctricas deberá crecer para dar respuesta a esta situación lo que determinará que la demanda de interconectores crezca un 14,3% anual de acuerdo con la consultora Roland Berger y Nexans.

Prysmian, responsable del tendido del 40% de los cables submarinos de la generación eólica no va a prescindir de la fabricación de cables para la industria del ferrocarril, el automóvil y la industria naval. Supone una parte de sus ingresos a la que no va a renunciar aunque el futuro esté en otro sitio.

Fuentes de Prysmian llaman la atención sobre un hecho relevante: lo que está en desarrollo es la posibilidad de tender cables de alta tensión a 3.000 metros de profundidad. En el caso de Europa, esto permitiría unir su costa con la de África y aprovechar la generación en granjas solares sobre la otra margen.

Una realidad a la que España debería despertar. Si es que a su gobierno le da la vista para cruzar el Estrecho aunque sólo sea con la imaginación. No se trata de algo disparatado hoy. El primer cable transatlántico telegráfico a grandes profundidades data de 1858 y el telefónico, antecedente de la fibra óptica es de 1956.

Minería ¿limpia?

Y ahora viene la cuestión de la minería de los metales, poco verde desde luego. Pero inevitable al parecer.

De acuerdo con las estimaciones de Goldman Sachs -dicho sea de paso un colosal especulador en materias primas que tiene intereses conflictivos en el sector- hay una brecha entre producción y demanda de 327.000 toneladas porque la minería no puede mantener el paso de la demanda china.

Para reflejar la posibilidad de un precio alimentado por la escasez el banco ha elevado su previsión del precio de la tonelada de cobre hasta los 10.500 dólares a 12 meses. Una previsión que va a tener su efecto sobre los mercados en los que el banco tiene posiciones tomadas…

Mientras tanto los fondos de inversión que buscan objetivos sostenibles para colocar su dinero se han volcado en las empresas que fabrican cables destinados a las energías renovables o en fabricantes de turbinas como Vestas y Orsted. Un tensor más al alza de los precios del cobre.

¿Habrá un crack de los precios del cobre?

Algún analista ha señalado que la demanda está también relacionada con el anuncio del gobierno chino a comienzos de este año de que quiere cerrar la brecha entre campo y ciudad, lo cual implica fuertes inversiones, eso involucra a la energía y esta usa cables.

Mientras tanto otro gran interesado en los precios del cobre y de las materias primas, el trader y minero Glencore señaló que para evitar que la temperatura de la atmósfera crezca por encima de 1,5 grados centígrados respecto de los niveles preindustriales la industria minera debería aumentar su producción en 1 millón de toneladas de cobre al año entre 2021 y 2050.

Atención al hecho que los niveles preindustriales son un dato que gobiernos y charlatanes manejan a discreción. ¿1870? ¿1992? La empresa no ha especificado qué incremento en el nivel de emisiones de CO2 puede suponer ese esfuerzo de producción. El consejero delegado de Glencore, Ivan Glasenberg, señaló en una rueda con inversores la semana pasada que el esfuerzo en la producción de cobre esta vez será mayor.

En buena medida los precios del cobre van a depender de que los planes en marcha se sostengan. Los gobiernos tienen la convicción de que la electrificación es la base de la reducción de las emisiones. No hay un balance público del coste en nuevas emisiones de este esfuerzo industrial.

Y buena parte de la marcha de los precios del cobre y del resto de materias primas dependerá de la capacidad financiera de China y de que no encuentre en el camino un crack financiero. Algo que nadie puede descartar visto lo visto.