La mitad de las instituciones financieras no hacen análisis de los riesgos climáticos

¿Infravaloran las instituciones financieras el riesgo climático? ¿Infravaloran las instituciones financieras el riesgo climático?

La mitad de las instituciones financieras líderes en transición energética no calculan los riesgos climáticos, según la organización no gubernamental CDP ha publicado en «The Time to Green Finance». Un informe que analiza el impacto ambiental de las carteras y operaciones de las instituciones financieras. El estudio ha examinado los datos de 332 entidades, que representan en conjunto 109 billones de dólares en activos.

En este artículo

Los riesgos climáticos se concentran en… las carteras de inversión

The Time to Green Finance es el primer análisis de emisiones financiadas por actores financieros. Entre sus conclusiones, revelan que las emisiones de las carteras globales son de media 700 veces mayores que las emisiones directas de las entidades.

CPD denuncia que las instituciones financieras están subestimando los riesgos climáticos. Según el informe, la mayoría del sector financiero ha mostrado entusiasmo ante la perspectiva de cero emisiones netas, pero los marcos de presentación de sus actividades son incompletos y necesitan un esfuerzo significativo.

La mayoría de las instituciones financieras ignoran o subestiman su exposición a los riesgos climáticos. No están contabilizando sus emisiones correctamente o no lo hacen en absoluto.

En el desglose de hallazgos, el 49%, no realiza ningún análisis sobre los impactos climáticos de su cartera. De las 84 compañías que están liderando la transición climática, más de la mitad no incluyen informes de emisiones de la totalidad de su cartera. Estos marcos contables incompletos, amenazan con socavar aún más los objetivos climáticos fijados, señalan.

Agregar oportunidades de inversión bajas en CO2 no es tener una estrategia de descarbonización

Riesgo climático y finanzas

El sector en su conjunto está comprometido en descarbonizar la actividad financiera y aprovechar la creciente demanda de bonos verdes y de transición, fondos de inversión sostenibles y seguros verdes. Pero también advierte que los planes de transición parecen estar fuertemente sesgados hacia nuevas oportunidades de inversión bajas en CO2 y alejados de estrategias de descarbonización de sus activos.

Además de proporcionar financiación ecológica, el sector financiero debe volverse ecológico

Aunque los bancos de inversión y los administradores de activos han proclamado la promesa realizar inversiones sostenibles por valor de miles de millones de dólares, grupos activistas sostienen que estas mismas instituciones mantienen cantidades equivalentes en proyectos de combustibles fósiles.

No es solo el riesgo del cambio climático, es el riesgo de devaluación de activos con altas emisiones

El informe señala que el 41% de las instituciones ha identificado riesgos climáticos operativos para sus carteras, como el daño físico a sus operaciones por condiciones climáticas extremas. Pero solo el 26 % ha evaluado los riesgos climáticos relacionados con el mercado, como la amenaza de que los activos con altas emisiones vean caer sus valoraciones al ser superados por tecnologías limpias.

Según según CDP, estos riesgos crediticios y relacionados con el mercado conllevan impactos financieros potenciales de 1.05 millardos de dólares, más de 30 veces el impacto financiero probable de los riesgos operativos.

Instamos a todas las instituciones financieras a comprometerse a descarbonizar sus carteras estableciendo objetivos de reducción de emisiones con base científica, alineando toda la actividad con el Acuerdo de París y divulgando el impacto de sus actividades de financiación.

Emily Kreps, directora global de mercados de capital de CDP

Kreps, hace hincapié en que el sector financiero es fundamental para impulsar el desarrollo de una economía de cero emisiones netas. Y que se requerirá una ingente suma de capital para descarbonizar la economía real y mejorar la resiliencia.

En resumidas cuentas, el informe deja claro que el sector financiero tiene un largo camino por recorrer, y que se verá sometido a mayor escrutinio por parte de consumidores, reguladores, activistas e inversores.