La industria del cemento es una de las que más CO2 emite a la atmósfera. Entre otras cosas porque es un material cuya abundancia sigue a la del agua, y es el material indispensable para la construcción. También consume agua en su fraguado a niveles descomunales. Los hornos que calcinan la piedra caliza y la arcilla para producir el clínker a 1400 grados de temperatura promedio emiten al año del orden de 2.600 millones de toneladas de CO2 en todo el mundo.

Como parte del paquete de medidas que la Comisión Europea tiene previsto anunciar el 14 de julio Bruselas debate una Directiva de Eficiencia Energética renovada que fijaría objetivos más estrictos al comportamiento energético de los edificios del bloque. El parque de edificios representa más de un 33% de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea y suponen un 40% del consumo energético.