Iberdrola, Caixabank, el BIS… todas las semanas se anuncian emisiones de «bonos verdes». Sin embargo, solo en Francia se han establecido parámetros sobre los que determinar qué es sostenible/renovable/verde sobre criterios objetivos compartidos de forma amplia. Nada impide a día de hoy que las adquisiciones potencien las emisiones. Una regulación contable que obligue a ser transparente en materia de emisiones y riesgos ambientales, tanto en la actividad directa de las corporaciones como en materia de inversiones de las empresas, bancos y fondos de inversión cotizados en bolsa, sería un instrumento útil para apalancar los objetivos de reducción de emisiones de gases de invernadero a la atmósfera. Pero para ello hay que avanzar en un marco regulador claro.

El gestor de fondo de inversiones australiano IFM Holdings Pty Ltd. controlado por la sociedad Industry Superholdings Pty, formada por 26 fondos de inversión sin fines de lucro, se ha convertido en el centro de atención de la vida económica española tras anunciar una oferta de adquisición por el 22,689% del capital de la empresa de energía Naturgy. La oferta, baja sin atenuantes, parece dirigida a las posiciones de Criteria.

La compañía eléctrica, uno de los mayores generadores de energía renovable con 33.000 MW instalados a nivel mundial, ha hecho una apuesta de fondo por el hidrógeno verde. Sus primeros pasos evidencian ya las potencialidades para el desarrollo industrial que estas tecnologías ofrecen. Pero también la necesidad de una política coherente y a largo plazo que no deje pasar la oportunidad de los fondos europeos de recuperación.