De forma cautelosa los reguladores, los bancos centrales y los gobiernos han progresado en un acuerdo para que las empresas cotizadas en bolsa hagan públicos los riesgos a los que hacen frente por el calentamiento global del clima terrestre. Esta decisión sería obligatoria a escala internacional y por lo tanto requiere estándares homogéneos para incluir estos riesgos en las normas contables. Los contactos y las negociaciones se han acelerado de forma significativa y han creado la posibilidad de que el acuerdo para un marco internacional pueda ser presentado ante la conferencia Cop 26 de las Naciones Unidas en la ciudad escocesa de Glasgow en noviembre para que se llegue a un acuerdo en torno a la propuesta.

Esta posibilidad no es ajena a las instrucciones que el presidente Joseph Biden dio a la Secretaria del Tesoro, Janet Yellen para que junto a los reguladores diseñe un plan para acotar los riesgos para la estabilidad financiera por el cambio climático. Por su parte el enviado para el Clima de Biden, John Kerry, dijo recientemente que probablemente Estados Unidos se una a la UE para exigir a las corporaciones información sobre sus riesgos climáticos.

Como parte de estas declaraciones oblicuas pero convergentes el gobernador del Banco de la China Popular, Yi Gang, dijo apoyar la taxonomía sostenible europea mientras que los observadores financieros esperan que además dé su apoyo a la transparencia corporativa de los riesgos financieros esta semana en la conferencia Cisne Verde del BPI.

Las finanzas verdes se han convertido en un objetivo de los bancos centrales de buena parte del mundo, incluyendo China y Estados Unidos, pasando por el Banco Central Europeo. Hoy el tema adquiere un perfil más destacado porque se inicia la conferencia convocada bajo el nombre de «Cisne Verde» por el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el Banco de Francia, el Fondo Monetario Internacional (FMI), y la Red para Reverdecer el Sistema Financiero.

Los ETF temáticos (fondos cotizados en bolsa, por su acrónimo en inglés) han sido analizados por el departamento de análisis de Morgan Stanley Capital International, filial del banco de negocios de igual nombre y agrupador de indicadores. El resultado ha llamado la atención de la comunidad financiera esta semana al encontrar un considerable factor de acumulación de inversión en los dedicados a la energía limpia.

Casi la mitad de las instituciones financieras no calculan los riesgos climáticos, según la organización no gubernamental CDP ha publicado en «The Time to Green Finance». Un informe que analiza el impacto ambiental de las carteras y operaciones de las instituciones financieras. El estudio ha examinado los datos de 332 entidades, que representan en conjunto 109 billones de dólares en activos.

Engine Nº1, un fondo activista de inversión, está enfrentando públicamente a Exxon a través de una campaña en la que acusa a la petrolera de avanzar a paso de tortuga en materia de sostenibilidad. Engine Nº1 se define a si misma como una empresa de inversión creada con el propósito de crear valor a largo plazo aprovechando el poder del capitalismo.