La subasta de eólica off shore en Reino Unido para Inglaterra y País de Gales, que marcó precios sin precedentes en el sector de las renovables por el derecho a explotar el viento sobre el lecho marino hace una semana, sigue provocando reacciones. El presidente de la petrolera francesa Total, Patrick Pouyenné, afirmó que la existencia de estos precios indica la presencia de una burbuja en el sector de las renovables por la escasez de activos.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) denunció ante el Congreso y la Abogacía del Estado haber recibido presiones desde la minera Berkeley y el gobierno regional de Castilla y León para aprobar un proyecto de explotación a cielo abierto de uranio en el Retortillo, Salamanca. El proyecto incluye una planta de tratamiento del mineral y e instalaciones para el almacenamiento definitivo de los residuos radiactivos. Ha sido polémico desde un principio y encontrado una fuerte oposición que incluye desde los grupos ecologistas hasta el Parlamento portugués. Hoy su futuro está más en cuestión que nunca a solo un paso de ser finalmente archivados los procedimientos de autorización.

Los mercados de metales registraron en los últimos dos años una serie de alzas en lo que se califica como metales de transición: cobre, cobalto, cromo, litio, níquel o zinc. Es decir los metales implicados en la transición hacia formas sostenibles de generación de energía, movilidad y en general tecnologías vinculadas con la reducción de las emisiones de CO2 y otros gases causantes del efecto invernadero. Se da por sentado que el crecimiento de los precios está relacionado con un aumento de la demanda de este grupo de metales y las miradas se dirigen hacia la industria del automóvil en la medida que el crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos acapara titulares.

La empresa china Tianqui Lithium (TL), cabeza de puente de los intereses chinos en el sector de la minería y el procesamiento de litio destinado a la fabricación de baterías ion-litio, tomó en diciembre una difícil decisión. Pactó vender el 25% de la principal mina de litio a cielo abierto del mundo, Greenbushes, que está en Australia y de la que tenía el 51%, a una minera local, IGO, en 1.400 millones de dólares. Objetivo, salvar su acuciante situación financiera y reforzar sus inversiones en Chile.