La Comisión Europea (CE) lleva adelante una sinuosa e ineficaz acción para reformar el Tratado de la Carta de la Energía (TCdlE). Se trata de un acuerdo firmado en 1994 por al menos 50 países y que fue promovido por la Unión Europea (UE) con el objetivo de integrar a las naciones antes parte del bloque soviético, y su acuerdo económico -el COMECON- dentro de las redes de energía europeas. Este pacto supranacional acabó siendo una herramienta de defensa de los inversores ante los cambios en las reglas de juego. Ahora es el objetivo de una campaña activista en toda Europa instando a las instituciones europeas a abandonar el Tratado.