Ni el gobierno ni las grandes empresas esperaban ninguna sorpresa del viaje del Presidente de Corea a España. Y sin embargo, tras esta visita las industrias renovables españolas ven abiertas las puertas de Asia y la fábrica de Gigabaterías, imprescindible para el desarrollo de la automoción eléctrica que ya muchos daban por perdida, pasa a estar mucho más cerca. Es el mayor éxito hasta la fecha de la diplomacia verde española y sin embargo, el mérito no ha sido de políticos ni representantes patronales, sino fundamentalmente de un bibliotecario erudito ajeno a las angustias de la industria.