La industria ha contraído fuertes compromisos con el paso al coche eléctrico y los inversores exigen hechos. Ha empezado una doble carrera: entre los fabricantes de coche eléctrico que buscan tecnologías punteras para diferenciar sus baterías; y entre los aspirantes a sedes fabriles que necesitan atraer inversiones para contar con gigafrábricas de baterías. El fabricante que no tenga una batería puntera perderá mercado; el país o la región que no tenga una gigafábrica de baterías saldrá del mapa fabril del coche eléctrico.

Maersk con el biometanol, Konsberg con las baterías, Corvus y Toyota con los motores de Hidrógeno, Renault con la vela… el transporte marítimo cero emisiones no tiene una senda tecnológica evidente. Lo que si resulta claro es que, como apunta la Organización Marítima Internacional, es que la transición es urgente: los buques mercantes representan un un 2,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, muy cerca de las emisiones conjuntas de Italia, Francia y España.

La plataforma Europe on Rail acaba de publicar, auspiciada por el Ministerio de Medioambiente alemán, un informe titulado Súbete al tren: Un renacimiento ferroviario para Europa, cómo el año europeo del ferrocarril puede apoyar el Pacto Verde Europeo y una recuperación sostenible. El informe parte de un singular punto de vista y contiene unas pocas recomendaciones para el sistema ferroviario español.

El Programa de la Presidencia portuguesa del Consejo de la UE, presentado ayer, incluye el lanzamiento del Año Europeo del Ferrocarril este marzo en Lisboa. La efemérides servirá al gobierno de Costa para promover la intermodalidad con el transporte marítimo en toda la Unión y dar un impulso a la recuperación de la densidad y capilaridad ferroviaria abandonada desde los 90. En España, mientras tanto, la liberalización del servicio de alta velocidad, oficialmente inaugurada el pasado 14 de diciembre sigue sin hacer realidad el AVE low cost. El propio ministro duda de que pueda achacarse el nuevo fiasco ferroviario al Covid. Pero las disyuntivas estratégicas para España y Portugal están en otro ámbito: la logística.

La transición a un nuevo modelo de transporte está sufriendo su primer traspié en Alemania. La exitosa campaña de promoción de vehículos eléctricos ha producido una brecha entre el número de coches eléctricos en circulación y los puntos de recarga. Mientras tanto, España queda fuera de la red de factorías de baterías y el gobierno y los sindicatos buscan inversores en Asia.

Los países europeos están acelerando y recortando fechas en sus planes de transición conscientes de que incentivar el paso a la movilidad eléctrica es la única manera que tienen hoy por hoy de ayudar a su propia industria a no quedar atrás. Los primeros grandes mercados en masificar la venta de coches eléctricos serán los destinatarios de las primeras grandes inversiones de la nueva industria. Ya no es una transición, es una carrera.