La adaptación de las flotas comerciales a los derechos de emisión de CO2(ETS por sus siglas en inglés) desencadenará un efecto adverso y un aumento en el volumen total de emisiones según Mediterranean Shipping Company (MSC). Las navieras proponen la creación de una tasa global para el transporte marítimo oceánico.

La Organización Marítima Internacional (OMI) cerró las sesiones de la reunión de su Comité de Protección del Medio Ambiente Marino (MEPC 76) que se desarrollaron entre el 10 y el 17 de junio con un acuerdo de mínimos. La OMI, que depende de las Naciones Unidas y agrupa a 174 estados como miembros, estableció en 2018 un objetivo indirecto mínimo respecto del control de las emisiones de la flota marítima global que consistía en eliminar el uso del combustible marino denominado búnker a partir del 1 de enero de 2020.

El transporte marítimo verde tiene incertidumbre sobre el precio y sobre la disponibilidad real de los combustibles limpios que necesita a corto plazo para reducir emisiones un 40% durante la próxima década y llegar a las cero emisiones netas antes de 2050 como se plantea aprobar la Organización Marítima Internacional (OMI) en su próxima reunión del 10 al 14 de junio.

John Kerry, enviado especial para el clima del presidente Biden, se ha definido en favor del objetivo de alcanzar cero emisiones en el transporte marítimo antes de 2050. Después de mantenerse al margen de los esfuerzos de la Organización Marítima Internacional (OMI) para reducir las emisiones del sector naviero mundial en un 50% para el 2050, Estados Unidos aparece con esta iniciativa que marca el cambio de rumbo de Washington frente al clima.

De acuerdo con fuentes del sector marítimo las nuevas órdenes para la construcción de barcos en astilleros de todo el mundo el gas natural y el propano llevan la delantera respecto de otros combustibles para los motores marinos. Más del 25% de los barcos que está previsto que se construyan para entrega en el corto plazo están impulsados por gas natural licuado (GNL) o gases licuados del petróleo (GLP) lo que da una idea de cuál es la estrategia por la que han optado las grandes navieras.

Maersk con el biometanol, Konsberg con las baterías, Corvus y Toyota con los motores de Hidrógeno, Renault con la vela… el transporte marítimo cero emisiones no tiene una senda tecnológica evidente. Lo que si resulta claro es que, como apunta la Organización Marítima Internacional, es que la transición es urgente: los buques mercantes representan un un 2,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, muy cerca de las emisiones conjuntas de Italia, Francia y España.