Shell: Ben van Beurden, CEO de la compañía, se enroca pero dice que acelerará objetivos

Ben Van Beurden, CEO de Shell Ben Van Beurden, CEO de Shell

El CEO de la petrolera Royal Dutch Shell, Ben van Beurden, publicó un post en su página de LinkedIn rápidamente reproducido en la web de la petrolera en la que manifiesta su disgusto porque su empresa haya sido individualizada y sentenciada por una jueza, pero al mismo tiempo señala que la empresa va a acelerar la reducción de sus emisiones.

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Un alegato petrolero

Ben Van Beurden no especifica objetivos, y argumenta que en tanto la sentencia es de ejecución inmediata aunque haya una apelación la empresa está obligada a actuar. Ben Van Beurden señala que ese tipo de sentencias no sirven porque hacen recaer el peso de la descarbonización sobre los suministradores de combustible en lugar de modificar los hábitos de consumo. El post es un verdadero alegato en favor de su compañía y en él se desarrolla la voluntad corporativa de mantener la producción de combustibles fósiles, petróleo y gas, para preservar la salud financiera de la empresa. Afirma además que estudian su apelación.

Mi primera respuesta fue la sorpresa. Después de todo Shell ha marcado el ritmo en nuestra industria al adoptar la responsabilidad de reducir todas nuestras emisiones de carbono: no sólo las que producimos nosotros, sino también las que producen nuestros clientes cuando usan la energía que vendemos, por ejemplo, para conducir sus coches, poner en marcha sus empresas y calentar sus viviendas. Más del 90% de las emisiones de las que somos responsables proceden de los productos que vendemos.

Ben Van Beurden, CEO de Shell

También cuestioné la decisión judicial y sus implicaciones, estamos revisando de forma cuidadosa la sentencia de la corte y los retos que presenta, y esperamos apelar. Dos semanas después aun me siento decepcionado de que Shell haya sido individualizada por un fallo que creo que no ayuda a reducir las emisiones globales de CO2, afirmó Ben Van Beurden.

Las grandes petroleras de los países avanzados argumentan que el combustible fósil se seguirá consumiendo, y que si ellas dejan de producirlo aumentarán las ventas de los competidores en los países en desarrollo y emergentes. Arabia Saudita con la OPEP y Rusia y otros no miembros son el paradigma de esta hipótesis.

Las razones de la sentencia

El director de Amigos de la Tierra en Holanda, Donald Pols, celebra la sentencia del Tribunal en la Haya a la que responde ahora Ben Van Beurden en su artículo.
El director de Amigos de la Tierra en Holanda, Donald Pols, celebra la sentencia del Tribunal en la Haya.

La sentencia de la jueza Larisa Alwin el mes pasado dice que la empresa no es lo suficientemente concreta respecto de la reducción de emisiones en sus planes de descarbonización y que existe una obligación para la corporación desde el punto de vista de los derechos humanos de llevar adelante los objetivos de reducción de emisiones.

La jueza argumenta en su sentencia que existe una obligación de las petroleras desde el punto de vista de los Derechos Humanos de llevar adelante los objetivos de reducción de emisiones

La demanda, impulsada por una serie de Organizaciones No Gubernamentales (ONG), entre ellas la rama holandesa de Amigos de la Tierra, establece que la decisión tendra consecuencias de largo alcance para la petrolera pero que las actuaciones para rectificar esta situación las debía establecer Shell. La sentencia fija el objetivo de la empresa en una reducción del 45% de las emisiones netas de CO2 para el 2030 respecto de las que originó en 2019.

Los argumentos de la Ben Van Beurden

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Ben Van Beurden alega que Shell es la primera compañía en someter su plan de reducción de emisiones al conjunto de sus accionistas

Nosotros tenemos el claro objetivo de convertirnos en una empresa con emisiones netas cero para el 2050, acompasados con el progreso de la sociedad hacia la realización de los objetivos del Acuerdo de París. Hemos fijado objetivos rigurosos de corto plazo a lo largo de ese camino para asegurarnos que alcanzamos la meta de emisiones cero.

Ben Van Beurden, CEO de Shell

Pero las ONG señalan que Shell fija sus objetivos en función de la Intensidad de Carbono que mide las emisiones por cada Megajulio de energía vendida y no en función de las emisiones netas. Las campañas de las organizaciones de defensa del medio ambiente apuntan a que las empresas midan sus emisiones netas reales. A raíz de ello el dirigente de Milieudefensie la rama holandesa de Amigos de la Tierra, Donald Pols, señaló que Shell aun no ha dicho de forma explícita que va a ajustarse a la sentencia en lo que toca a la reducción de las emisiones totales en lugar de a los objetivos de intensidad.

Ben Van Beurden por su parte señaló que las audiencias que desembocaron en la sentencia se realizaron antes de que Shell publicara su Estrategia de Transición Energética. Estos objetivos fueron aprobados en la junta de accionistas en mayo por el 89% del capital representado. De acuerdo con el consejero delegado de la empresa, la compañía es la primera en la industria que somete al voto de los accionistas sus planes de descarbonización, algo que hará cada año.

La afirmación de Ben Van Beurden presupone que de haberse realizado las vistas judiciales una vez adoptado la nueva estrategia, otro hubiera sido el fallo. Una opinión no explicitada que es verdaderamente incierta porque están en juego otras cuestiones de fondo. En cualquier caso el allanamiento a la condición judicial viene por la vía de una aceleración de los objetivos que no se ha cuantificado pero supone un compromiso. Aunque a todas luces ese compromiso va a quedar neutralizado si el recurso finalmente se presenta y consigue el favor judicial.

Shell afirma que el pico de su producción de combustibles fósiles fue en 2019 y que a partir de entonces ha comenzado a reducirse. El compromiso que ha tomado y los accionistas han ratificado es reducir la intensidad de carbono en un 6% para el 2023, en un 20% para el 2030, un 45% para el 2035 comparado con los niveles de 2016.

Quiere decir que los niveles de 2016 eran más bajos que en 2019 de un lado, y que está hablando de Intensidad de CO2, es decir las emisiones por cada Megajulio vendido. Esto es lo que las asociaciones han considerado en cualquier caso poco ambicioso y la jueza ha dicho que era impreciso fijando otros objetivos a la empresa.

¿Y si ya no nos queda París?

Según el presidente de Siemens Gamesa, Europa ha instalado la mitad de la generación eólica que necesitaría para reducir emisiones un 55% en 2030

En un punto Ben Van Beurden lleva razón. El reto es muy amplio y no depende de esa empresa el cumplimiento de los objetivos de la cumbre de París. Es más, esta semana el presidente de la mayor química del mundo, BASF, Martin Brudermüller, y el consejero delegado de Siemens Gamesa, Andreas Nauen, coincidieron en señalar que el ritmo de incremento de la generación eléctrica renovable en Europa se estaba quedando por detrás de las necesidades de las industrias que quieren electrificar sus procesos para descarbonizar su producción.

A ese ritmo no se podrán alcanzar los objetivos de la cumbre de París. Nahuen considera que la expansión de la generación eólica está un 50% por debajo de lo que sería necesario para que la UE logre el objetivo de reducir emisiones en un 55% en el 2030. Por su parte Brudermüller señaló que la falta de homogeneidad en Europa por la naturaleza de las legislaciones locales impedía una integración energética.

Los dos dirigentes empresariales hicieron hincapié en que Europa se estaba rezagando respecto de Estados Unidos y China en materia de despliegue de energía renovable. Nauen señaló que hasta ahora nunco hubo una voluntad política tan clara para avanzar en la descarbonización. Pero que esa voluntad política chocaba con su implementación a la velocidad requerida.

Por esto pensamos que Europa se va a quedar atrás, dijo el ejecutivo de Siemens Gamesa en declaraciones a la prensa. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) en mayo difundió su hoja de ruta para la descarbonización en la cual se apuntó esta misma debilidad por parte de Europa, amén de señalar que el ritmo debía acelerarse y que se tenía que poner fin a las nuevas inversiones en minería de carbón y reducir la producción de combustibles fósiles de forma drástica.