El CEO de la petrolera Royal Dutch Shell, Ben van Beurden, publicó un post en su página de LinkedIn rápidamente reproducido en la web de la petrolera en la que manifiesta su disgusto porque su empresa haya sido individualizada y sentenciada por una jueza, pero al mismo tiempo señala que la empresa va a acelerar la reducción de sus emisiones.

El crudo Brent tocó ayer los 70 dólares por barril por primera vez desde el inicio de la pandemia, que derribó los precios del crudo durante los confinamientos a niveles de 20 dólares el barril en el invierno del 2020. Este fue el día elegido por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para dar a conocer su hoja de ruta para mantener el incremento de la temperatura del clima terrestre dentro del límite de los 1,5 grados centígrados en el 2050. El eje del informe de la AIE es el cese inmediato de las inversiones en combustibles fósiles y la eliminación de los motores de combustión interna en el transporte de pasajeros en el 2035.

John Kerry, enviado especial para el clima del presidente Biden, se ha definido en favor del objetivo de alcanzar cero emisiones en el transporte marítimo antes de 2050. Después de mantenerse al margen de los esfuerzos de la Organización Marítima Internacional (OMI) para reducir las emisiones del sector naviero mundial en un 50% para el 2050, Estados Unidos aparece con esta iniciativa que marca el cambio de rumbo de Washington frente al clima.

Maersk con el biometanol, Konsberg con las baterías, Corvus y Toyota con los motores de Hidrógeno, Renault con la vela… el transporte marítimo cero emisiones no tiene una senda tecnológica evidente. Lo que si resulta claro es que, como apunta la Organización Marítima Internacional, es que la transición es urgente: los buques mercantes representan un un 2,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, muy cerca de las emisiones conjuntas de Italia, Francia y España.