La reunión de la OPEP se cerró el viernes 2 con la oposición de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) a aceptar las condiciones propuestas por Arabia Saudita y el principal aliado externo, Rusia. Bruselas prepara un impulso fiscal al coche eléctrico para acelerar el fin de motores de combustión, cuestión que en la industria miran con reticencia y está centrando los debates en las elecciones Alemanas. En este contexto, la banca opta por mejorar sus resultados; para el primer trimestre de este año los balances han mostrado una mejor posición en materia de beneficio que en el primer trimestre de 2020. Limitan las provisiones para los activos en mora al considerar que hay un proceso de recuperación económica en curso.

Ni el gobierno ni las grandes empresas esperaban ninguna sorpresa del viaje del Presidente de Corea a España. Y sin embargo, tras esta visita las industrias renovables españolas ven abiertas las puertas de Asia y la fábrica de Gigabaterías, imprescindible para el desarrollo de la automoción eléctrica que ya muchos daban por perdida, pasa a estar mucho más cerca. Es el mayor éxito hasta la fecha de la diplomacia verde española y sin embargo, el mérito no ha sido de políticos ni representantes patronales, sino fundamentalmente de un bibliotecario erudito ajeno a las angustias de la industria.

El consejero delegado de Glencore, Ivan Glasemberg, se ha unido a Elon Musk en el coro de augures del desabastecimiento de materias primas para la producción de baterías. Afirmó en la cumbre del futuro del automóvil convocada por el Financial Times esta semana que la industria automotriz vivía en la ingenuidad si pensaba que China sería el eterno suministrador de baterías para los vehículos eléctricos que se construyen en el mundo.

Dos acontecimientos han calentado el debate en torno a la movilidad eléctrica. La ONG Mobility & Environment (M&E) ha difundido la víspera un estudio encargado a BloombergNEF (BNEF) en el que se establecen los parámetros necesarios para sustituir los motores de combustión interna por eléctricos en el 2030 en automóviles y transporte comercial ligero. El mismo día, el Financial Times ralizaba conferencia bajo el pomposo nombre de Cumbre del Futuro del Automóvil en la que el líder de Stellantis calificó de «brutalidad» a los objetivos de la Unión Europea en materia de emisiones.

La ausencia de criterios públicos en la distribución de los fondos Generation Next, empieza a poner nerviosas a las grandes empresas que los reclaman para acelerar la transición ecológica. El presidente de Seat, Wayne Griffiths, condicionó ayer la creación de un ecosistema del coche eléctrico al compromiso nítido del Gobierno y la Comisión Europea. Compromiso que se mediría según la firma en la declaración del plan para el desarrollo del coche eléctrico que lidera como PERTE del que espera recibir al menos 840 millones de euros.

La industria ha contraído fuertes compromisos con el paso al coche eléctrico y los inversores exigen hechos. Ha empezado una doble carrera: entre los fabricantes de coche eléctrico que buscan tecnologías punteras para diferenciar sus baterías; y entre los aspirantes a sedes fabriles que necesitan atraer inversiones para contar con gigafrábricas de baterías. El fabricante que no tenga una batería puntera perderá mercado; el país o la región que no tenga una gigafábrica de baterías saldrá del mapa fabril del coche eléctrico.