La industria del cemento es una de las que más CO2 emite a la atmósfera. Entre otras cosas porque es un material cuya abundancia sigue a la del agua, y es el material indispensable para la construcción. También consume agua en su fraguado a niveles descomunales. Los hornos que calcinan la piedra caliza y la arcilla para producir el clínker a 1400 grados de temperatura promedio emiten al año del orden de 2.600 millones de toneladas de CO2 en todo el mundo.

La Organización Marítima Internacional (OMI) cerró las sesiones de la reunión de su Comité de Protección del Medio Ambiente Marino (MEPC 76) que se desarrollaron entre el 10 y el 17 de junio con un acuerdo de mínimos. La OMI, que depende de las Naciones Unidas y agrupa a 174 estados como miembros, estableció en 2018 un objetivo indirecto mínimo respecto del control de las emisiones de la flota marítima global que consistía en eliminar el uso del combustible marino denominado búnker a partir del 1 de enero de 2020.

Una corte de distrito de La Haya emitió una dura sentencia contra la anglo-holandesa Royal Dutch Shell. Basando su doctrina en los derechos humanos obliga a la gran petrolera a acelerar el ritmo de la reducción de emisiones. Entretanto en Estados Unidos la dirección de la mayor petrolera del mundo, Exxon, se vio obligada tras un recuento de votos en la junta de accionistas a incorporar al consejo a dos representantes de un fondo activista que cuestiona su política de emisiones.

La coalición entre conservadores CDU/CSU y el centro izquierda SPD que gobierna Alemania anunció una serie de ajustes a su ley del Clima que acelera sus objetivos climáticos con una reducción de emisiones desde el del 55% hasta el 65% para el 2030. Al mismo tiempo adelanta la neutralidad climática a 2045. El proyecto anterior fijaba ese umbral en el 2050. La razón: la presión electoral de Los Verdes y una demanda de los jóvenes ecologistas al Tribunal Constitucional.

La ley de cambio climático ha iniciado el proceso formal en las Cámaras con una discreción inusitada. No ha sido fácil seguir el recorrido del texto y acceder a su contenido. Pero una cosa es destacable por encima de todo lo reseñable: En el camino se ha caído el impuesto a los combustibles fósiles, tal como señala una fuente de una organización no gubernamental que prefiere mantenerse en el anonimato.

Maersk con el biometanol, Konsberg con las baterías, Corvus y Toyota con los motores de Hidrógeno, Renault con la vela… el transporte marítimo cero emisiones no tiene una senda tecnológica evidente. Lo que si resulta claro es que, como apunta la Organización Marítima Internacional, es que la transición es urgente: los buques mercantes representan un un 2,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, muy cerca de las emisiones conjuntas de Italia, Francia y España.