La industria del automóvil europea prácticamente ha descartado el uso de la pila de hidrógeno, a diferencia de los fabricantes asiáticos como Hyundai y Toyota que apuestan por esta tecnología. Sin embargo, admite a regañadientes que serían viables en cierto tipo de transporte. En particular en los que van de punto a punto, incluidas las flotas de camiones que tienen rutas prefijadas y vuelven a una base de operaciones.

El primer día de los Diálogos de transición energética de Berlín (BETD) culmina con la presentación de un acuerdo energético entre Alemania y Canadá centrado en el Hidrógeno. El gobierno de Alemania también anunció inversiones de miles de millones de euros para estimular la creación de un mercado internacional del Hidrógeno. A los mercados y mecanismos de inversión se refirió también John Kerry, cuya participación en representación de EEUU fue ampliamente celebrada.

Maersk con el biometanol, Konsberg con las baterías, Corvus y Toyota con los motores de Hidrógeno, Renault con la vela… el transporte marítimo cero emisiones no tiene una senda tecnológica evidente. Lo que si resulta claro es que, como apunta la Organización Marítima Internacional, es que la transición es urgente: los buques mercantes representan un un 2,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, muy cerca de las emisiones conjuntas de Italia, Francia y España.

Si las renovables y el Hidrógeno son tan bien acogidos es, al menos en parte, porque su despliegue promete reducir las tensiones bélicas. Millones de europeos meridionales asocian el fin de la geopolítica del petróleo a una reducción de las tensiones en el Mediterráneo Oriental, el Norte de África y Oriente Medio. En los países del Centro y el Este se aspira a una nueva relación energética con Rusia que pasaría de la dependencia al desarrollo industrial compartido. Pero la transición geopolítica apunta pronto que será más correosa que la energética. En el centro, de nuevo las relaciones ruso-alemanas, el Hidrógeno... y los plazos. La primera lección: cuánto más verde del Hidrógeno menos conflictos a la vista a largo. La segunda: cuanto más rápida la transición del Hidrógeno gris o azul al verde, menos opciones a corto para la estructura productiva de los vecinos de la UE y más tensiones en lo inmediato.

La ONG Ecologistas en Acción lanzó ayer la campaña La verdad del gas. Con ella quiere presionar para que las inversiones en gas natural no se beneficien de los fondos destinados a la descarbonización. Los ecologistas denuncian también que los altos precios aumentan la pobreza energética que sufre España en un momento de crisis generalizada. Pero no son los únicos en querer acelerar la transición. En la propia industria gasista y los gobiernos europeos hay cada vez más voces partidarias de pisar el acelerador y avanzar hacia el hidrógeno verde.

Los ecologistas critican que las inversiones en gas natural se beneficien de fondos de descarbonización. No sólo son ellos: cada vez son menos los que creen en este combustible como un compañero a largo plazo. La propia industria del transporte gasista quiere pisar el acelerador hacia el hidrógeno verde y celebra los primeros pasos para sustituirlo por hidrógeno en las calefacciones domésticas. Pero, ¿podemos confiar tanto y tan pronto al hidrógeno? Pareciera necesario despejar antes muchas incógnitas de esta alternativa.