Los precios del cobre cayeron el viernes pasado por debajo de los 9.000 dólares la tonelada, pero siguen estando en niveles muy altos. Pese a una corrección del 4,4%. Los analistas advierten que la demanda física, es decir aquella que el comprador va a disponer realmente, es sólo una fracción del total. El auge no se limitó al cobre, tocó al aluminio, al hierro, al trigo, y de paso un poquitín al crudo… Los eufóricos señalan que tras el auge del cobre está el nuevo pacto verde, el europeo y el que se espera impulse Joseph Biden en Estados Unidos… ¿Es esto cierto?