El precio de la energía eléctrica acompaña a la sociedad española como el impenitente rumo de una autopista cercana a las noches de un pueblo… Pero no solo está el rumor persistente sino sus efectos sobre los nervios de los pobladores y los gestores. Hay muchos tensiones soterradas en el gobierno porque es un factor de irritación popular y hay ministros que se sienten en la picota como el de Consumo. Sobre todo por las bravuconadas sobre las eléctricas lanzadas en la antesala del gobierno.

Las grandes empresas han presentado ya sus proyectos para obtener Fondos de Recuperación. Sin embargo, la gestión se retrasa y todavía no se sabe siquiera la forma que tendrán los concursos públicos. El retraso puede afectar de lleno al calendario económico. Estamos a poco de que las inquietudes en el sector comiencen a golpear la puerta del cancerbero de la presidencia. Y mientras, entre Bruselas y Karlsruhe todo pende de un hilo.