Tras el escándalo institucional causado por las cartas de presión remitidas al CSN por la minera Berkeley, Serena i Sender, Presidente del regulador nuclear ha comparecido en el Congreso ante la Comisión de Transición Ecológica. El proyecto de explotación de uranio, iniciado en 2016, se encuentra aún pendiente de autorización. PP y Vox han afeado la longitud de los plazos y el Presidente del CSN se ha amilanado, echando las responsabilidades sobre los hombros de unos técnicos «elegidos por el gobierno anterior».

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) denunció ante el Congreso y la Abogacía del Estado haber recibido presiones desde la minera Berkeley y el gobierno regional de Castilla y León para aprobar un proyecto de explotación a cielo abierto de uranio en el Retortillo, Salamanca. El proyecto incluye una planta de tratamiento del mineral y e instalaciones para el almacenamiento definitivo de los residuos radiactivos. Ha sido polémico desde un principio y encontrado una fuerte oposición que incluye desde los grupos ecologistas hasta el Parlamento portugués. Hoy su futuro está más en cuestión que nunca a solo un paso de ser finalmente archivados los procedimientos de autorización.