Esta semana se aireó un acuerdo de última hora entre dos fabricantes de baterías para coches eléctricos cuyo conflicto amenazó una inversión de 2.600 millones de dólares en el estado de Georgia, y la paralización de la fabricación de coches eléctricos por parte de General Motors y Volkswagen en el mercado estadounidense.

La industria del automóvil europea prácticamente ha descartado el uso de la pila de hidrógeno, a diferencia de los fabricantes asiáticos como Hyundai y Toyota que apuestan por esta tecnología. Sin embargo, admite a regañadientes que serían viables en cierto tipo de transporte. En particular en los que van de punto a punto, incluidas las flotas de camiones que tienen rutas prefijadas y vuelven a una base de operaciones.