Timmermans: “Estamos ante el cambio tecnológico más rápido y simultáneo en la historia de la Humanidad”

Frans Timmermans e Ignacio Galán coincidieron ayer en el debate organizado por Euronews. Fueron también los únicos en ir más allá de las relaciones públicas corporativas y hablar del Pacto Verde como un nuevo contrato social. Esta es la crónica del encuentro.

Timmermans en respuesta a una intervención carente de pulso desde la Confederación Europea de Sindicatos sobre la inseguridad económica, la calidad del trabajo y la inclusión social en el marco del Pacto Verde, se lanzó a sentenciar que el contrato social debe ser re-escrito en el contexto de una revolución industrial y señaló que si bien el desarrollo de la desigualdad ha de ser atajado por medios políticos, el cambio climático amenaza en primer lugar a los más vulnerables.

Galán no lo duda: había sido el primero en hablar de los trabajadores y el trabajo, señalando el incremento en el número de trabajos de calidad directamente relacionados con las inversiones en el sector renovable. Insistió en que el desarrollo del Pacto Verde traerá buenos puestos de trabajo y precios energéticos más bajos, porque no tenemos que escoger entre coste y medioambiente, podemos tener ambos. Y apuntó que las nuevas inversiones están teniendo especial impacto en las áreas rurales vaciadas, fijando población en ellas al igual que en antiguas zonas desindustrializadas y de minería de carbón donde el cierre de centrales térmicas abre ahora paso a nuevas posibilidades (citó el ejemplo de Lada, Asturias, sin nombrar directamente el pueblo). Recordando la apuesta de Iberdrola por el Hidrógeno verde, apuntó que tenemos a nuestro alcance transformar sectores industriales enteros que no podían siquiera imaginarlo hace 30 años.

Intentando levantar el ánimo de los demás participantes, que solo conseguían liberarse temporalmente de lo que a todas luces parecía un estado comatoso para recitar sus respectivos guiones corporativos, Galán afirmó que la transición energética solo suponía para la sociedad beneficios, beneficios y beneficios. Pero tampoco ocultó los problemas y retó a Timmermans y los políticos: las limitaciones impuestas a la inversión están en el origen de los problemas de la transición según el directivo. Dio el ejemplo de los puntos de recarga: el problema no es producir o instalar los puntos, hay proveedores suficientes para hacer un despliegue masivo, aseguró, sino las infraestructuras eléctricas que hay que llevar a las autopistas para que los puntos sean instalados y que encuentran dificultades burocráticas y normativas.

Timmermans intentó animar al apático grupo de directivos presentes prometiendo importantes retornos para las inversiones y animándoles a romper el derrotismo con el ejemplo de una industria como la automovilística que hace solo cinco años no pensaba que estos cambios fueran posibles. El representante de Daimler en la reunión no pareció entusiasmarse con la referencia. Galán tampoco pareció muy impresionado y desde luego no pareció aceptar el mensaje implícito en las palabras del Comisario europeo. Cuando empezamos la transición hace ahora diez años no teníamos apoyo político ni de ningún tipo, hoy lo hemos convertido en un negocio rentable; hemos demostrado que estamos dispuestos a invertir y a descarbonizar, afirmó.